Carlos Lombardi, ex-inspector de Policía, vive una existencia sombría y redentoria en Cuelgamuros, trabajando en las obras del Valle de los Caídos. Esta labor, que le permite cumplir su condena de redención, es una especie de limbo existencial, lejos del mundo que conoció antes de la guerra y su posterior encarcelamiento. La novela establece un contraste marcado entre su nuevo entorno y el pasado que lo atormenta. La liberación inesperada, poco antes de Navidad, lo devuelve a la Policía, pero no como un empleado, sino como un instrumento para un caso altamente delicado: el asesinato de un sacerdote. El crimen, de una brutalidad extrema, ya había sido investigado años atrás, en 1936, y Lombardi se había topado con el mismo asesino.
El asesinato del sacerdote no es solo un crimen; es una réplica del pasado, una conexión directa con la época de la guerra y la violencia política. El crimen está meticulosamente planeado para que parezca obra de una organización anarquista, permitiendo al régimen franquista desviar la atención de la verdadera naturaleza del delito. La investigación se estructura a través de la “comisión de servicio”, un grupo de policías enviados para resolver el caso, y la promesa implícita de un indulto para Lombardi si logra identificar al asesino. Balbino Ulloa, su antiguo jefe, ahora al servicio del régimen, lo insta a participar, aprovechando su experiencia y conocimiento.
El misterio se profundiza con la revelación de que el asesino no es un simple anarquista, sino alguien que ha estado operando en las sombras desde la época de la Guerra Civil. Las pistas son fragmentadas y oscuras, y Lombardi debe reconstruir los hechos y desentrañar la compleja red de mentiras y engaños que rodean el caso. La relación entre Lombardi y Ulloa se vuelve tensa, marcada por la desconfianza y el juego de intereses. Ulloa, a pesar de su papel en la investigación, parece ocultar información crucial, lo que plantea interrogantes sobre su lealtad y motivaciones.
La investigación de Lombardi se centra en reconstruir la secuencia de eventos que llevaron al asesinato del sacerdote. A través de entrevistas, la recopilación de pruebas y la reconstrucción de la escena del crimen, lombardi descubre un patrón de violencia que se remonta a 1936. A medida que avanza la investigación, lombardi se enfrenta a peligros y amenazas, pues el asesino está dispuesto a todo para proteger su identidad y sus oscuros planes. El ambiente es denso y opresivo, reflejando la paranoia y la desconfianza que imperan en la España de 1941.
El desarrollo de la trama se complica por la presencia de personajes secundarios con motivaciones ocultas. Entre ellos, encontramos a un antiguo camarada de Lombardi de la República, ahora un informante de la policía, y a un juez corrupto que se beneficia del crimen para obtener un ascenso en su carrera. Estas figuras añaden capas de complejidad a la historia y contribuyen a crear un ambiente de suspensión y desconfianza. La relación entre Lombardi y su antigua compañera, Elena, una mujer que también estuvo encarcelada por sus ideales republicanos, ofrece un rayo de esperanza y un recordatorio de los valores que Lombardi ha perdido y que intenta recuperar.
A medida que Lombardi se acerca a la verdad, se da cuenta de que el asesinato del sacerdote es solo una pieza de un puzzle mucho más grande. El crimen está conectado con una red de espionaje y operaciones encubiertas que involucran a elementos tanto del bando republicano como del franquista. La investigación de Lombardi lo arrastra a un mundo de secretos, traiciones y conspiraciones, donde la línea entre el bien y el mal se difumina. El final, aunque ambiguo, sugiere que la búsqueda de la verdad tiene un precio, y que la redención personal de Lombardi está lejos de estar completa.
Opinión Crítica de Tiempo De Siega: Un Suspiro del Pasado
“Tiempo de Siega” es una novela de suspense bien construida, que captura de forma efectiva la atmósfera opresiva de la España de 1941. Guillermo Galvan demuestra un dominio del género negro, combinando una trama atractiva con una narración precisa y una descripción detallada del entorno y de los personajes. La novela no es solo una historia de detectives; es una reflexión sobre la naturaleza humana, la moralidad y la represión.
El personaje de Carlos Lombardi es uno de los puntos fuertes de la novela. Es un hombre complejo, marcado por la guerra y el exilio, que lucha por mantener su integridad en un mundo donde la lealtad se ha convertido en una mercancía. La evolución del personaje a lo largo de la historia es creíble y conmovedora. La relación entre Lombardi y Balbino Ulloa, llena de tensión y desconfianza, añade una dimensión adicional a la trama. Galvan explora con maestría las contradicciones inherentes a la figura del jefe, quien se ve obligado a colaborar con un enemigo para salvar su propia vida.
Si bien la novela tiene algunos puntos débiles, como una trama a veces demasiado compleja y un ritmo que puede resultar desigual, “Tiempo de Siega” es, en general, una lectura satisfactoria. La prosa es fluida y narrativa, y los diálogos son realistas y convincentes. El libro es una excelente opción para los lectores que disfrutan de las novelas de suspense y de historia, especialmente aquellos que están interesados en la época de la Guerra Civil Española y en los conflicto moral y político que la marcaron. Se recomienda para los amantes del género negro, como lectores de Jo Nesbo y Arturo Pérez-Reverte, además de la interesante ambientación de la época.
