El libro se articula en torno a diez personajes, seleccionados por Corbella como representantes de diferentes sectores sociales y territorios de Madrid. Estos individuos, la mayoría de ellos de origen humilde, se convierten en los ojos y las oídos del lector, revelando detalles de la vida cotidiana, las costumbres, las aspiraciones y las frustraciones que marcaron su existencia. La cuidadosa selección de estos testimonios permite a Corbella construir una narrativa compleja y matizada, que trasciende la mera descripción de los acontecimientos políticos y militares. El autor se basa en entrevistas, registros históricos, documentación familiar y, fundamentalmente, en el recuerdo de sus protagonistas para reconstruir la historia de Madrid a través de sus vidas.
El libro se divide en siete capítulos iniciales que trazan la evolución del paisaje y de los habitantes de Madrid desde el siglo XIX hasta los años 30. Estos capítulos examinan la transformación de la ciudad, desde la decadencia de la Corte, el auge del feudalismo y la influencia de la Iglesia Católica, la nobleza, la burguesía conservadora y el ejército. Se analiza la situación de la ciudad, su declive económico, la falta de modernización y las tensiones sociales que se estaban gestando. La descripción del paisaje no es meramente geográfica; es también un reflejo del estado social y político de Madrid. Se narran los cambios en la arquitectura, la urbanización, el comercio, la industria y la cultura, siempre desde la perspectiva de las personas que vivían en la ciudad.
El octavo y último capítulo es el corazón de la obra. Se centra en la Guerra Civil Española (1936-1939) y la posguerra (1939-1975), describiendo cómo Madrid fue escenario de un conflicto brutal y de una represión implacable. Corbella narra la experiencia de los protagonistas como civiles, exiliados, militantes políticos y combatientes. El libro explora el impacto de la guerra en la vida cotidiana, la destrucción de barrios, el sufrimiento de la población, la persecución política y la falta de libertades. También muestra la transición a una nueva España, con el surgimiento del régimen franquista y las consecuencias políticas y sociales de este régimen. Se destaca la importancia del “canto del Sombrerero” como una forma de resistencia cultural y memoria.
La obra de Corbella no se limita a la narración de eventos históricos, sino que se centra en la
y un documento histórico fundamental. La metodología de Corbella, combinada con el enfoque etológico, es innovadora y ofrece una visión única de la historia de Madrid. El libro es una obra de gran sensibilidad y respeto hacia las víctimas de la guerra y de la dictadura. La narración está llena de emoción y empatía, pero también de rigor y objetividad. La forma en la que el autor “da voz” a los personajes lo convierte en una obra imprescindible para comprender la historia de España.
Sin embargo, el libro no está exento de algunas críticas. Algunos críticos han señalado que la selección de los diez personajes es, en cierto modo, arbitraria, aunque Corbella justifica su decisión en la necesidad de representar la diversidad de experiencias en Madrid. También se ha cuestionado la “idealización” de algunos de los personajes, aunque esta crítica es en parte comprensible, dada la naturaleza de la obra. No obstante, es importante recordar que el libro no es una historia objetiva, sino una interpretación de la historia a través de las voces de aquellos que la vivieron.
Recomendaciones: «Entre los Muertos» es una lectura obligatoria para cualquier persona interesada en la historia de España. Se recomienda leerlo con paciencia y atención, dejándose conmovedor por la narración y apreciando la rigurosidad metodológica del autor. Este libro es un testimonio de la memoria y un recordatorio de la importancia de conocer el pasado para evitar que los errores del pasado se repitan. Una lectura que nos acerca a la realidad que, a menudo, se olvida.

