La historia sigue a Kippei Takiya, un joven de 23 años que se siente atrapado en una rutina y en su propia vida. Trabaja como gestor de eventos, un trabajo que le resulta aburrido y sin propósito, y siente un vacío en su vida que no logra llenar. Su vida adquiere una nueva urgencia cuando necesita desesperadamente dinero para comprar un regalo de cumpleaños para su pareja, Yuu, y se ve obligado a tomar una decisión drástica: abandona su trabajo y se convierte en interno en una posada tradicional japonesa llamada “Blue! Blue! Blue!” (que por supuesto, es el título de la novela). Esta posada, ubicada en un valle remoto en la prefectura de Nagano, es un santuario de tranquilidad, un lugar donde la gente busca escapar del bullicio de la ciudad y reconectar con la naturaleza y con sus propios sentimientos.
Al llegar a la posada, Kippei se sumerge en un mundo de rituales, de conversaciones silenciosas y de un ritmo de vida muy diferente al que conoce. Es aquí donde conoce a Masumi Honjō, el propietario de la posada. Masumi es un hombre de una belleza serena y una presencia imponente. No se trata de un hombre con una personalidad extrovertida o grandilocuente; es alguien que irradia
y por su capacidad para crear personajes creíbles y complejos. Kippei es un joven adulto imperfecto, con sus dudas, sus inseguridades y sus miedos. No es un héroe idealizado, sino un ser humano vulnerable que lucha por encontrar su lugar en el mundo. Masumi es un personaje igualmente convincente, un hombre sabio y comprensivo que ofrece a Kippei el apoyo y la guía que necesita. La ambigüedad de la relación entre los dos personajes, que no se resuelve de manera inmediata, añade una capa de complejidad a la historia y la hace aún más atractiva. La novela no ofrece respuestas fáciles ni soluciones simplistas; nos invita a cuestionar nuestras propias ideas sobre el amor, el deseo y la felicidad.
Recomendación: «Blue! Blue! Blue!» es una lectura altamente recomendada para aquellos que buscan una historia de amor diferente, una historia que no se basa en clichés y que celebra la belleza de la simplicidad. Es una novela perfecta para leer en un momento de tranquilidad, una historia que nos recuerda la importancia de estar presentes en el momento y de conectar con los demás. La novela es un triunfo de la narrativa introspectiva y una celebración del amor en su forma más pura.
