“Viento Norte” narra con detalle la compleja fase de la intervención estadounidense en Cuba. Tras la firma del Tratado de París en 1898, que selló la derrota de España y la pérdida de la última colonia española en América, EE UU se encontró con una Isla desestabilizada, plagada de tensiones entre diferentes facciones políticas y económicas. La ocupación militar, que duró casi tres años (1899-1902), no fue un acto de benevolencia; si bien se presentó como un esfuerzo para pacificar la Isla y establecer la paz, el objetivo principal, según Uria, era convertir a Cuba en un aliado estratégico y, de hecho, explorar las posibilidades de su anexión. La presencia de tropas estadounidenses, lideradas por figuras como el General Nelson Miles, fue acompañada de un intenso programa de “modernización” que, en realidad, implicaba el control de la infraestructura, la administración pública y, sobre todo, la economía.
La intervención estadounidense se enfocó en la creación de una nueva élite política, apoyando a figuras como Antonio Cortada y Cipriano Castro, promoviendo la formación de un ejército y estableciendo instituciones políticas tímidamente democráticas, aunque siempre bajo la supervisión del gobierno norteamericano. El General Nelson Miles, con su estilo autoritario, implementó medidas para fomentar la educación, mejorar las comunicaciones y, más importante aún, establecer el control sobre el azúcar, el principal producto de exportación de Cuba y, por tanto, la principal fuente de ingresos para Estados Unidos. Esta intervención directa en la economía cubana no solo buscaba asegurar el suministro de azúcar, sino también establecer un monopolio estadounidense en el mercado, lo que se tradujo en la inversión de capitales norteamericanos en la industria azucarera y en la imposición de políticas comerciales favorables a EE UU. Además, Uria explora el papel de la prensa estadounidense, que jugó un papel crucial en la construcción de una imagen favorable de Cuba en la opinión pública norteamericana, contribuyendo a la idea de una Cuba “civilizable” y “modernizadora”.
La fase de ocupación estadounidense no estuvo exenta de resistencia cubana. Grupos independentistas, como los liderados por Carlos Manuel de Céspedes y otros, se opusieron a la intervención, buscando preservar la independencia de la Isla. Sin embargo, la situación política y económica de Cuba era tan precaria que la resistencia, aunque valiente, no pudo lograr un resultado favorable. La situación de cesión de derechos, por ejemplo, el «regulation» a Estados Unidos, es una de las decisiones más cruciales y más debatidas de la historia cubana.
«Viento Norte» revela la construcción de la República Cubana como un proceso complejo, moldeado por la intervención estadounidense y las ambiciones de una nueva élite política. Tras la retirada de las fuerzas estadounidenses en 1902, con la firma del Tratado de Fin de la Guerra, Cuba proclamó su independencia, pero esta victoria se impuso con un alto coste, como bien explora Uria. La libertad de Cuba fue, en gran medida, el resultado de la presión estadounidense, del caos político interno y de la incapacidad de los líderes cubanos para establecer un gobierno estable y un proyecto político coherente. El precio a pagar por esa independencia fue la pérdida de la soberanía, que se materializó en la Enmienda Platt, una cláusula incorporada a la nueva constitución cubana que otorgaba a Estados Unidos el derecho a intervenir en los asuntos internos de la Isla, a establecer bases navales y a controlar el puerto de Cienfuegos.
La Enmienda Platt, que a menudo se describe como una “protectorado”, representó una grave limitación a la soberanía cubana. Aunque el tratado comercial que firmaron con Estados Unidos le garantizaba un mercado estable y un flujo constante de productos, la protección militar y la cláusula de intervención le impedían desarrollar su propia política exterior e independiente. Uria argumenta que esta enmienda, aunque técnicamente otorgaba a Cuba la independencia, en realidad la convertía en una “possesión” de Estados Unidos, manteniendo el control de su destino.
El proceso de consolidación de la República Cubana estuvo marcado por la inestabilidad política, la lucha entre diferentes facciones políticas y la creciente influencia estadounidense. El primer gobierno republicano, liderado por Mario García Pinzón, pronto se vio sumido en la crisis, acosado por la corrupción, la inestabilidad y la falta de apoyo popular. El ascenso al poder de Cipriano Castro, a través de un golpe de estado en 1903, marcó un punto de inflexión en la historia de la Isla, inaugurando un período de dictadura y de confrontación con Estados Unidos. El libro de Uria no romantiza el régimen de Castro, sino que lo analiza críticamente, exponiendo sus fallos y sus contradicciones.
El tratado comercial firmado entre Cuba y Estados Unidos en 1903, aunque aparentemente beneficioso, contribuyó a la dependencia económica de la Isla. Al garantizar un mercado para los productos cubanos, el tratado también favoreció el monopolio de las empresas estadounidenses en el sector azucarero, privando a los productores cubanos de la oportunidad de competir en el mercado internacional. En esencia, el tratado permitió a Estados Unidos sostener su control sobre la economía cubana, un control que se manifestaría en las décadas siguientes.
Opinión Crítica de Viento Norte: Un Análisis Necesario
“Viento Norte” es un libro esencial para entender la historia de Cuba, pero también una obra que exige una lectura crítica. Uria presenta una narrativa rigurosa y bien documentada, basada en una amplia investigación y en una cuidadosa revisión de fuentes históricas. El autor no se limita a describir los hechos, sino que los analiza en profundidad, exponiendo las motivaciones, las contradicciones y las consecuencias de la intervención estadounidense. El libro se distingue por su objetividad y su imparcialidad, evitando caer en la propaganda ni en el dogmatismo. Sin embargo, es importante recordar que la historia siempre está sujeta a interpretación, y que la perspectiva del autor, aunque sólida, no es la única posible.
No obstante, es fundamental reconocer que la obra de Uria a veces peca de excesiva desconfianza hacia el imperialismo estadounidense. Aunque es cierto que Estados Unidos intervino en los asuntos cubanos con fines de dominación, es importante matizar esta visión. La intervención estadounidense, aunque motivada en parte por el interés económico y estratégico, también estuvo impulsada por el deseo de promover la democracia y el buen gobierno en la Isla. Además, es necesario señalar que la resistencia cubana también tuvo su propia responsabilidad en el fracaso de los primeros intentos de establecer un gobierno republicano estable y eficaz. La narrativa de Uria, si bien valiosa, podría beneficiarse de un mayor equilibrio entre la crítica al imperialismo y la explicación de los factores internos que contribuyeron a la situación de Cuba.
El libro, en general, es una lectura obligatoria para cualquier persona interesada en la historia de América Latina y en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. «Viento Norte» ofrece una profunda reflexión sobre las consecuencias a largo plazo de la intervención estadounidense en Cuba y sobre el legado de la dominación imperialista. La obra no sólo nos ayuda a entender el pasado, sino que también nos invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la Isla en el presente. Recomendaría el libro a un público amplio, desde estudiantes e investigadores hasta cualquier persona que desee ampliar sus conocimientos sobre la historia de Cuba.

