La historia comienza con la exhumación de los restos de Francisco Franco en El Valle de los Caídos, un acto encabezado por el Secretario de Estado, Ramón Santolaya. Santolaya, atormentado por su pasado en los servicios de inteligencia y su proximidad al poder durante la transición, observa el traslado de los restos en féretro, y posteriormente, el vuelo que los llevaba a Mingorrubio, donde se había previsto el entierro. Sin embargo, este vuelo, que parecía un acto de cierre definitivo, se convierte en un punto de inflexión. El helicóptero que transportaba el féretro se estrella poco después del despegue, interrumpiendo el proceso y planteando la interrogante: ¿fue un accidente o un atentado?
La novela se construye en torno a la incertidumbre y la sospecha. La muerte del dictador, y el hecho de que los restos nunca lleguen a su destino, desencadenan una serie de eventos que revelan las intrigas y las conspiraciones que rodeaban el proceso. Santolaya, ahora en una situación de vulnerabilidad, se ve envuelto en un laberinto de secretos y mentiras, y se da cuenta de que ha estado a punto de descubrir una verdad devastadora. El libro explora la idea de que la muerte de Franco no fue un simple accidente, sino que fue un acto deliberado para evitar que se publicaran ciertos documentos que podían delatar las actividades de la inteligencia franquista y los crímenes cometidos durante el régimen.
A medida que la trama avanza, se revela la figura de McNamara, un personaje clave que se encargaba de tejer redes de contactos entre los actores influyentes en la transición. McNamara, un hombre de negocios con conexiones con la embajada estadounidense, se convirtió en una pieza fundamental para consolidar el poder tras la caída de Franco. La novela describe las tensiones entre los diferentes grupos políticos y económicos, y la lucha por el control del país. En la Barcelona de finales de los sesenta, la casualidad hizo que Santolaya trabajase como lazarillo de un norteamericano y así conociera a McNamara.
La trama se enriquece con la inclusión de elementos autobiográficos, a través de la descripción de la vida de Santolaya en la Barcelona de los años 60, donde trabaja como lazarillo de un agregado comercial americano, McNamara, un personaje central en la novela. La novela también aborda los primeros amores y las amistades de Santolaya, las traiciones y los crímenes, las aventuras y las venganzas, todo ello en un contexto de convulsión social y política.
El libro explora la obsesión de algunos personajes por mantener ciertos monumentos y la necesidad de desenterrar el pasado. A partir de la exhumación de Franco, los secretos del régimen franquista, que han sido mantenidos en silencio durante décadas, comienzan a salir a la luz. El libro no es solo un relato de intrigas políticas, sino también una reflexión sobre la memoria histórica y la dificultad de reconstruir el pasado. La novela sugiere que el silencio y la manipulación de la historia pueden tener consecuencias devastadoras.
«Quienes Manejan Los Hilos» se construye como un complejo juego de espejos, donde la realidad y la ficción se entrelazan. Los personajes se ven atrapados en una red de mentiras y engaños, y ninguno de ellos puede confiar plenamente en los demás. La novela sugiere que la verdad es mucho más esquiva de lo que parece, y que puede estar oculta a plena vista.
La historia de Ramón Santolaya se convierte en un reflejo de la historia de España en la transición. El autor explora las contradicciones y las tensiones de una época en la que el país se estaba reinventando a sí mismo. El libro sugiere que la transición no fue un proceso fácil, y que estuvo marcado por la inestabilidad política y social.
A medida que avanza la trama, se revelan los abusos y los crímenes cometidos durante el régimen franquista, que fueron mantenidos en secreto por aquellos que querían preservar el poder. El libro explora el impacto de estos crímenes en la sociedad española, y la dificultad de superarlos.
Opinión Crítica de Quienes Manejan Los Hilos: Un Thriller que Desafía la Memoria
«Quienes Manejan Los Hilos» es una novela ambiciosa y compleja que consigue mantener al lector en suspenso hasta la última página. Roberto Sánchez Ruiz ha logrado crear una trama original y bien construida, que combina elementos de thriller, de novela histórica y de novela negra. El ritmo de la narración es ágil y la descripción de los personajes es realista y convincente. Si bien en algunos momentos la trama puede parecer un poco confusa, la novela se recompensa con un final sorprendente y bien logrado.
La novela es un logro notable por su capacidad para abordar temas delicados como la memoria histórica, el franquismo, la corrupción y el poder. Sánchez Ruiz no rehúye la oscuridad del pasado, y no duda en mostrar los abusos y los crímenes cometidos durante el régimen franquista. Sin embargo, la novela no se limita a ser una crítica al pasado; también ofrece una reflexión sobre la fragilidad de la memoria y la importancia de la verdad.
El personaje de Ramón Santolaya es especialmente interesante. Es un personaje complejo y contradictorio, que ha estado a menudo en la cuerda floja. Su pasado en los servicios de inteligencia lo convierte en un personaje ambiguo, que puede ser tanto aliado como enemigo. La evolución del personaje a lo largo de la novela es fascinante, y el lector puede identificarse con sus conflictos y sus dudas.
«Quienes Manejan Los Hilos» es una novela que merece la pena leer. Es un thriller que te hará reflexionar sobre la historia de España, sobre la memoria y sobre la naturaleza humana. Aunque la novela puede resultar un poco larga, el esfuerzo que supone leerla se ve recompensado con una experiencia literaria muy enriquecedora. Se recomienda para aquellos que disfruten de las novelas de suspense con toques históricos y de intriga política.

