La historia se centra en Callie Gray, una mujer de treinta años que trabaja como asistente de un abogado y está atrapada en una situación bastante precaria. Ha estado esperando, durante demasiado tiempo, una propuesta de matrimonio de su novio y jefe, Mark. Sin embargo, justo cuando comienza a sentir que esa espera es inútil, la empresa anuncia el compromiso de Mark con la nueva “doña perfecta”, la recién llegada y extremadamente ambiciosa Amelia Davenport. Este golpe de efecto desestabiliza a Callie, que se siente rechazada y sin opciones. Para añadir más complicaciones a su vida, su madre, con la intención de «ayudarla», decide organizar su fiesta de los treinta años en la funeraria familiar, un lugar que simboliza, en cierto modo, la sensación de estar estancada en su vida.
Para llamar la atención de alguien, Callie decide salir con Ian McFarland, el veterinario del pueblo. Ian es un hombre formal, metódico y con una extraña afinidad por los animales, lo que lo hace, en el mejor de los casos, poco atractivo para Callie. Sin embargo, la impulsividad y el espíritu aventurero de Callie le llevan a decidir que necesita “mejorar” la personalidad de Ian, convencida de que él es el antídoto perfecto para su propia sensación de desánimo. La dinámica entre Callie y Ian es, inicialmente, absurda y divertida, y a medida que interactúan, se desarrolla una atracción inesperada, aunque ambos se niegan a reconocerla abiertamente. El libro explora con humor las complejidades de la atracción y la forma en que a veces, lo que buscamos puede encontrarse en los lugares y personas más inesperadas.
La trama se complica aún más con la llegada de Ben Carter, el soltero menos atractivo de Vermont, un hombre que, a pesar de su evidente falta de encanto, despierta una curiosidad incontrolable en Callie. La autora utiliza este personaje para explorar las expectativas sociales y la presión que ejercen las personas para que encuentren a su pareja ideal. La novela no se toma demasiado en serio, y la trama se llena de situaciones cómicas y diálogos ingeniosos que reflejan la personalidad de Callie y sus intentos por encontrar la felicidad. El libro está repleto de momentos de risa, y la tensión romántica entre Callie y Ian añade un elemento de interés a la historia.
La narrativa se desarrolla como una serie de acontecimientos que sacuden la vida de Callie, obligándola a replantearse sus prioridades y a cuestionar sus valores. La organización de su fiesta de los treinta en la funeraria familiar es un punto de inflexión crucial en la historia, simbolizando su sensación de estar atrapada en un ciclo sin salida. La decisión de salir con Ian McFarland es, en parte, un acto de rebeldía contra las expectativas impuestas por su entorno y por sus propias dudas. A medida que se acerca a Ian, Callie se da cuenta de que ha estado reprimiendo sus deseos y que necesita ser más honesta consigo misma.
La relación entre Callie y Ian no es una historia de amor convencional. Es una relación basada en el humor, la complicidad y el respeto mutuo. Ian, con su formalidad y su pasión por los animales, ofrece a Callie una nueva perspectiva sobre la vida y la importancia de ser fiel a uno mismo. A medida que los dos personajes se conocen mejor, descubren que comparten valores y que ambos están buscando la felicidad. La autora utiliza este romance para explorar temas como la autenticidad, la autoaceptación y la importancia de encontrar a alguien que te quiera por quien eres, no por lo que esperaban los demás.
A medida que Callie se acerca a Ian, comienza a cuestionar su relación con Mark. Se da cuenta de que ha estado esperando a alguien que le hiciera sentir viva y emocionante, y que Mark, aunque es un buen amigo y compañero, no le aporta ese tipo de energía. La decisión de Callie de romper con Mark es un acto de valentía, y la autora la presenta de manera realista, sin idealizarla ni demonizarla. La ruptura es dolorosa, pero también liberadora, y permite a Callie avanzar hacia su felicidad.
Opinión Crítica de Todo Lo Que Siempre Quiso: Una Lectura Ligeramente Irreverente
«Todo Lo Que Siempre Quiso» es un ejemplo brillante de la novela romántica moderna. Kristan Higgins domina ese modelo de prosa que realiza reír a carcajadas, sin caer en la caricatura ni en la superficialidad. La historia es, en esencia, una reflexión sobre las expectativas sociales y la presión que enfrentamos para encontrar “el” amor, pero lo hace de una manera inteligente y divertida. La autora utiliza el humor negro y la ironía para criticar las convenciones románticas y para mostrar que la felicidad no se encuentra en cumplir con las expectativas de los demás, sino en ser fiel a uno mismo.
La construcción de los personajes es, sin duda, uno de los puntos fuertes del libro. Callie es un personaje con el que es fácil identificarse, ya que lucha con sus propias dudas e inseguridades. Mark es un personaje bien definido, que representa el conformismo y la falta de ambición. Ian McFarland es un personaje inesperado, que desafía las expectativas de Callie y la ayuda a ver el mundo de una manera diferente. El contraste entre estos personajes genera momentos de humor y tensión que mantienen al lector enganchado. La novela tiene una ligera irreverencia que la hace más interesante y estimulante que muchas otras novelas románticas.
“Todo Lo Que Siempre Quiso” es una lectura ligera, entretenida y, sobre todo, que invita a la reflexión. Es un libro perfecto para aquellos que buscan una historia que los haga reír y a la vez los haga pensar. Se podría decir que es una novela que te ofrece un respiro del estrés diario, al tiempo que te recuerda que la felicidad está a nuestro alcance, solo tenemos que tener el valor de buscarla. Recomendado para lectores que aprecien la comedia romántica con un toque de humor y una reflexión sobre la vida. Es una lectura que te dejará con una sonrisa en la cara.


