La historia se centra en la familia Cazalet, que se reúne en su antigua finca, situada en el corazón de Sussex. En el verano de 1937 y 1938, la casa se convierte en el epicentro de una multitud de personajes: los padres, George y Deborah Cazalet, una pareja aparentemente apacible que guarda secretos y preocupaciones; los cuatro hijos, cada uno con su propia personalidad y destino; los nueve nietos, pequeños y bulliciosos, que representan el futuro de la familia. También están los empleados, los criados y los animales domésticos, que completan este retrato multifacético de la vida familiar.
La narración se estructura a través de las perspectivas de diferentes miembros de la familia, lo que permite al lector obtener una visión completa de los acontecimientos y de las emociones que los impulsan. Se nos presenta el chófer, un hombre taciturno y de hábitos impredecibles, que conduce demasiado despacio; los niños, que rescatan a su gato de lo alto de un árbol, creando pequeños momentos de aventura y caos; los adultos, que hablan de la amenaza inminente de la guerra y de sus propias aspiraciones y pasiones. La novela está impregnada de una atmósfera de
. Sus descripciones del entorno, tanto de la casa de campo como del paisaje circundante, son simplemente magníficas. Además, su habilidad para crear personajes complejos y entrañables es notable. Cada uno de los miembros de la familia Cazalet tiene sus propias virtudes y defectos, sus propios secretos y sus propios miedos. La novela no se limita a contar una historia; la vive. La historia es una exploración profundamente humana y una meditación sobre el sentido de la vida. Recomendamos esta novela a los amantes de la buena literatura, a aquellos que disfrutan de las historias familiares, y a cualquiera que esté dispuesto a embarcarse en un viaje emotivo y reflexivo.


