La historia se desarrolla en el Bilbao de 1874, un escenario marcado por la tensión política y la amenaza constante de la guerra carlista. El 21 de febrero, la ciudad se ve asediada por el ejército carlista, lo que provoca un ambiente de miedo, incertidumbre y, sobre todo, un estancamiento de la vida cotidiana. En este contexto, la vida de Javier Garay, un fotógrafo especializado en retratos eróticos, se ve alterada. Javier, un hombre ambicioso y con aspiraciones de fama y fortuna, no desea permanecer atrapado en la ciudad sitiada. Su objetivo es escapar de las limitaciones de su presente y buscar oportunidades para su carrera.
En esta situación, conoce a Elizabeth Ines Otaola, una joven planchadora que ha perdido su trabajo debido a la guerra. Ines, una mujer trabajadora y sencilla, se enfrenta a las dificultades económicas y a la incertidumbre de su futuro. Sin embargo, Javier ve en ella una oportunidad para escapar de su situación, y, de manera poco intuitiva, para recuperar lo que nunca debió haber perdido. La relación entre ambos se construye sobre una mezcla de atracción, ambición y, quizás, una forma distorsionada de esperanza. Ambos personajes, al principio, parecen estar buscando algo muy diferente en el otro, pero la situación inusual y el contexto histórico, inevitablemente, los llevará a un inesperado vínculo.
La novela explora la dualidad de los personajes, mostrando sus aspiraciones y sus fracasos, sus virtudes y sus defectos. Javier, un hombre con una visión pragmática de la vida, se ve confrontado con las consecuencias de sus acciones y con la necesidad de asumir responsabilidades. Ines, por su parte, representa la fuerza y la resiliencia de la mujer trabajadora, y su lucha por sobrevivir en un entorno hostil. La historia, además de ser un romance, se convierte en un alegato pacifista en una época de profundos cambios y conflictos, resaltando la importancia de la tolerancia y el respeto mutuo. El uso de la fotografía como símbolo de la época y como testigo del terror y la pasión añade una dimensión significativa a la trama.
La novela se centra en la relación entre Javier Garay y Elizabeth Ines Otaola, dos personajes que se encuentran en puntos muy diferentes de la vida. Javier, un fotógrafo con aspiraciones de grandeza, se ve atrapado en el asedio de Bilbao y busca en Ines una forma de escapar de su situación, mientras que ella, en su búsqueda de sustento, ve en Javier una oportunidad para redimirse. La complicidad entre ambos se desarrolla a medida que se ven envueltos en las tensiones de la época carlista.
La relación entre los dos personajes no es una historia de amor convencional. Se basa en un intercambio de necesidades y deseos, en una especie de juego de espejos donde ambos se ven reflejados en el otro. Javier, en su búsqueda de reconocimiento, ve en Ines una forma de alcanzar su sueño, mientras que ella, a su vez, busca en él un protector y un apoyo. Este intercambio, sin embargo, está teñido de ambición y de una cierta desigualdad de poder, que plantea preguntas sobre la verdadera naturaleza de su relación. El asedio a Bilbao, como telón de fondo, intensifica las tensiones entre los personajes y añade un elemento de peligro e incertidumbre a la trama.
La novela, a través del uso de la fotografía, establece una correspondencia entre lo visible y lo invisible, entre la realidad y la representación. Los retratos de Javier, que capturan la belleza y la sensualidad de sus modelos, se convierten en un símbolo de ambición y deseo, mientras que la situación de asesinato que se desarrolla en la trama, representa el terror y la violencia que se esconden bajo la superficie de la sociedad. La obra de Iturgaiz no se limita a contar una historia de amor; es una reflexión sobre las consecuencias de la guerra, la desigualdad social y la necesidad de encontrar sentido a la vida.
Opinión Crítica de La Mirada de la Ausencia
“La Mirada de la Ausencia” es una novela maestra, un ejemplo sobresaliente de la novela histórica que combina con maestría un relato apasionante con una profunda reflexión sobre la condición humana. Ana Iturgaiz ha logrado crear una historia vibrante y conmovedora, que nos transporta a otra época y nos invita a reflexionar sobre los problemas que persisten a lo largo del tiempo. La novela se destaca por su riguroso estudio histórico, su profundidad psicológica de los personajes y su estilo narrativo elegante y expresivo.
La obra de Iturgaiz se distingue por su capacidad de crear personajes realistas y complejos, que nos resultan inmediatamente relacionables. Javier y Ines, a pesar de sus diferencias, son personajes que nos resultan cercanos y que nos hacemos seguidores de su destino. La novela no se limita a mostrar sus acciones y sus motivaciones, sino que explora sus sentimientos y sus temores, mostrando su lucha por encontrar su lugar en el mundo.
“La Mirada de la Ausencia” es una novela que debe ser leída y releída. Es una obra que nos hace reflexionar sobre la importancia de la empatía, el respeto y la toma de decisiones en un mundo lleno de conflictos. La novela es un elogio a la resiliencia del espíritu humano y una advertencia sobre los peligros de la ambición y la desigualdad. «La Mirada de la Ausencia» es, sin duda, una de las joyas de la literatura española contemporánea, y una obra que debe ser conocida y apreciada por todos los amantes de la novela histórica. Recomiendo esta lectura a cualquier persona que aprecie un buen libro, una narrativa cuidada y una historia que te atrapa desde la primera página.


