El mundo de «El Fantasmatron» de Diego Chozas, publicado por Ediciones Sm, es un lugar peculiar, una mezcla de ciencia ficción con toques de humor absurdo y un comentario social sutil. La novela nos presenta una realidad donde el «wit», la capacidad de entender y apreciar el humor, parece haberse extinguido, dando lugar a una sociedad tediosa y, francamente, un poco patética. La historia nos invita a reflexionar sobre el valor de la risa, la creatividad y la importancia de cuestionar las normas establecidas. Prepárate para una aventura llena de personajes extravagantes, situaciones ridículas y, sobre todo, para reír.
Este libro no es simplemente una lectura ligera, sino una invitación a la imaginación. Chozas te transporta a un mundo que, aunque surrealista, se siente sorprendentemente reconocible. La novela explora temas profundos como la banalidad de la vida moderna, la pérdida de la capacidad de asombro y la necesidad de encontrar la alegría en lugares inesperados. «El Fantasmatron» es una historia que te hará pensar, reír y, tal vez, incluso cuestionar tu propia percepción del mundo.
El Fantasmatron es la historia de Julio, Salomón y Alba, tres jóvenes con un talento inusual: son capaces de crear «fantasmas de risa», seres imaginarios que, cuando se activan, provocan estallidos de carcajadas en quienes los contemplan. Sin embargo, en el mundo de la novela, la risa es un recuerdo lejano, casi mítico. El «wit» ha desaparecido, reemplazado por una obsesión por la eficiencia y la conformidad. La sociedad, gobernada por el omnipresente «Consejo de la Risa Eficaz», ha programado a sus habitantes para la monotonía y la productividad, eliminando cualquier actividad que pudiera ser considerada «desperdicio de tiempo».
La peculiaridad de la situación se agrava por la existencia de Tediópolis, un lugar árido y de color beige, que sirve como capital de la monotonía. En Tediópolis, el libro más vendido es «Vida y experiencias de una ostra», un compendio de datos sobre la alimentación de estos moluscos, lo cual ilustra perfectamente la falta de imaginación y el deseo insaciable de la sociedad por la información más aburrida posible. Julio, Salomón y Alba, sintiéndose alienados y frustrados por la falta de alegría, se dedican a perfeccionar su habilidad para crear fantasmas de risa, a pesar de que su existencia está prohibida y castigada con «terapias de optimización de la felicidad». Su objetivo es recuperar la capacidad de reír en la gente, y lo hacen a través de la creación de estos seres imaginarios, que son su arma secreta.
El grupo se encuentra en una constante lucha contra el Consejo de la Risa Eficaz, liderado por el implacable inspector Silas, un hombre obsesionado con la precisión y la eficiencia, que ve la creación de fantasmas de risa como una amenaza directa a su control. La trama se complica aún más cuando descubren que la desaparición del «wit» no es un accidente, sino el resultado de un experimento gubernamental fallido para «optimizar la felicidad» con consecuencias imprevistas. La desesperación de los protagonistas los lleva a embarcarse en una búsqueda para desentrañar los secretos del Consejo y descubrir la verdadera razón de su obsesión. Solo con el uso de su ingenio y algunas «cosas prohibidas» (que resultan ser mucho más divertidas de lo que cabría esperar) podrán salvar a la humanidad del aburrimiento.
La novela sigue la aventura de Julio, Salomón y Alba, quienes, tras ser acusados de «actividades de entretenimiento ineficientes», se ven obligados a huir y a formar unirse a un grupo de rebeldes que buscan restaurar la risa en la sociedad. En su viaje, descubren que el Consejo de la Risa Eficaz está utilizando una tecnología avanzada para suprimir la capacidad de sentir humor, transformando a la población en seres apáticos y obedientes. La clave para la recuperación del «wit» reside en el conocimiento de la historia del humor y en la comprensión de los mecanismos que lo producen.
A medida que profundizan en su investigación, los protagonistas se topan con un antiguo refugio de artistas y escritores, un lugar donde se conservan obras maestras del humor que han sido olvidadas por la sociedad. Allí, aprenden que la risa no es simplemente una reacción física, sino un proceso creativo que implica la capacidad de sorprenderse, de desafiar las convenciones y de encontrar belleza en lo inesperado. En este refugio, se enteran de un oscuro secreto: el Consejo de la Risa Eficaz ha estado utilizando un dispositivo llamado «El Silenciador», que absorbe la energía del «wit» de las personas, convirtiéndolas en zombis de la eficiencia. Para combatirlo, los jóvenes deben aprender a crear y manipular los fantasmas de risa, utilizando elementos aparentemente absurdos y contra-intuitivos. La batalla final se produce en el propio Consejo, donde Julio, Salomón y Alba deben usar todo su ingenio y la ayuda de sus nuevos aliados para desmantelar «El Silenciador» y liberar la capacidad de reír en la humanidad.
Opinión Crítica de El Fantasmatron
«El Fantasmatron» es una obra brillante y original que destaca por su humor inteligente, su crítica social sutil y sus personajes memorables. Diego Chozas ha creado un mundo completamente inmersivo, lleno de detalles absurdos y situaciones cómicas que te harán reír a carcajadas. La novela no es solo un libro de humor, sino también una reflexión sobre la importancia de la creatividad, la imaginación y la resistencia ante la monotonía y la opresión. La manera en que Chozas aborda la idea del control social y la supresión de la individualidad es particularmente relevante en el mundo actual.
Aunque la premisa puede parecer extraña al principio, la historia se desarrolla de manera fluida y atractiva, manteniendo el interés del lector hasta el final. El ritmo de la narración es perfecto, alternando momentos de acción y tensión con escenas cómicas y reflexivas. Los personajes son muy bien construidos, cada uno con su propia personalidad y motivaciones. Julio, Salomón y Alba son un trio dinámico y simpático, y la relación entre ellos es una de las fortalezas de la novela. La crítica al «Consejo de la Risa Eficaz» es mordaz y divertida, y la autora no tiene miedo de cuestionar las normas y valores establecidos. Con una conclusión satisfactoria, «El Fantasmatron» es una lectura recomendada para aquellos que buscan una historia original, divertida y provocadora.
Recomendado a lectores de ciencia ficción, fantasía y humor negro, así como a aquellos que aprecien una buena historia con un mensaje subyacente. Un libro para disfrutar en compañía y, sobre todo, para compartir risas.

