La historia se centra en un profesor de un aula de mayores, cuyo nombre no se revela, atrapado en el silencio y la incertidumbre del confinamiento. Este personaje, agobiado por la muerte de uno de sus alumnos, producto de un “malware” (un virus informático, claro), se encuentra en una profunda crisis personal y profesional. La sensación de vacío y de irreflexión lo empujan a tomar una decisión impulsiva: saltarse la cuarentena y, burlando la seguridad del museo, se introduce en el Museo Arqueológico Nacional, un lugar que ya había visitado previamente con sus alumnos. Esta decisión no es un acto de rebeldía pura, sino un intento desesperado de revivir un momento perdido, de completar el estudio de la protohistoria de la Península Ibérica y de encontrar un propósito en medio del desorden.
Una vez dentro, el profesor se encuentra en un espacio irreal, un cruce entre la realidad tangible del museo y la extrañeza de la ficción. De manera inesperada, comienza a interactuar con personajes de épocas remotas: un habitante de Tartessos, una dama ibera y, lo más sorprendente, uno de los “verracos” que habitan el museo y sobre los cuales se cuentan «intrincantes historias» de hace casi tres mil años. Estas interacciones son lo que le dan a la novela su peculiar y atractivo carácter. No son simplemente encuentros fantásticos, sino que se utilizan para explorar temas como la memoria, la identidad y la naturaleza cíclica de la historia. La novela explora la idea de que el pasado está siempre presente, influenciando nuestro presente de formas que a menudo no comprendemos.
La trama, aparentemente sencilla, se complica con la publicación de tres entregas del libro que Hernández ha enviado mes tras mes a sus alumnos, manteniendo así el contacto y la motivación en un contexto tan difícil. Esta estrategia narrativa, combinada con el elemento fantástico, crea una experiencia inmersiva para el lector, quien se siente como un testigo privilegiado de la transformación del profesor y de su relación con el pasado. Además, la estructura de entrega sucesiva refuerza la sensación de un viaje en el tiempo, a medida que el profesor sigue desenterrando nuevos secretos y descubriendo nuevas facetas de la historia.
La novela se desarrolla a través de una estructura fragmentada y temporal, reflejando la disorientación del protagonista y la naturaleza no lineal del tiempo. A medida que el profesor se adentra en el mundo de los personajes históricos, la línea entre la realidad y la ficción se desdibuja cada vez más, lo que obliga al lector a cuestionar la naturaleza de la historia y la forma en que la construimos. La «escapada» al museo no es solo una aventura personal, sino un símbolo de la necesidad humana de encontrar sentido en el caos, de conectar con nuestras raíces y de aferrarnos a los recuerdos.
Las interacciones del profesor con los personajes históricos no son meras invenciones, sino que están basadas en la investigación arqueológica y en la riqueza del patrimonio cultural español. Hernández utiliza estos encuentros para ilustrar conceptos complejos de la protohistoria, pero lo hace de una manera accesible y atractiva, sin caer en la didáctica. Además, la novela explora la relación entre el individuo y la historia, mostrando cómo el pasado puede influir en nuestro presente de maneras sorprendentes. El profesor, a través de sus interacciones, se enfrenta a dilemas morales y existenciales, cuestionando sus propias creencias y su lugar en el mundo. La forma en que estos encuentros sirven para llevar a cabo esta exploración y para, al mismo tiempo, reforzar el vínculo entre el autor y sus alumnos.
El empleo del formato de entregas, como se mencionó anteriormente, es fundamental para el desarrollo de la trama. No solo permite a Hernández mantener el contacto con sus alumnos, sino que también crea una sensación de anticipación y de descubrimiento. El lector se siente como un compañero de viaje, compartiendo el mismo misterio y esperando el próximo capítulo. Además, el formato permite a Hernández explorar diferentes aspectos de la historia, desde la vida cotidiana de los pueblos prerromanos hasta las creencias religiosas de la época. El uso de este formato hace de la novela una experiencia muy personal y una invitación a la reflexión para el lector.
Opinión Crítica de Covid-19 En El Museo Arqueológico Nacional
«Covid-19 En El Museo Arqueológico Nacional» es una novela que sorprende por su originalidad y por su capacidad para equilibrar la ficción y la realidad. Macario Hernández ha creado un universo literario fascinante, donde el pasado y el presente se entrelazan de manera magistral. La novela no es simplemente una historia de aventuras, sino un comentario perspicaz sobre la condición humana en tiempos de crisis. Se puede decir que el autor ha logrado una hazaña literaria, creando un universo narrativo muy diferente al que estamos acostumbrados, y sin dejar de ser accesible.
La escritura de Hernández es precisa y evocadora, y su capacidad para crear personajes creíbles es admirable. El profesor, al principio un personaje frágil y desesperado, evoluciona a lo largo de la novela, convirtiéndose en un hombre más sabio y consciente de sí mismo. El equilibrio entre la información histórica y la ficción es perfecto, y la novela ofrece una visión nueva y estimulante de la protohistoria de la Península Ibérica. El autor también ha conseguido crear una atmósfera de misterio y suspense que mantiene al lector enganchado hasta el final.
En cuanto a las recomendaciones, «Covid-19 En El Museo Arqueológico Nacional» es una lectura imprescindible para los amantes de la historia, de la ficción y de la literatura original. La novela puede ser disfrutada por personas de todas las edades, y es un excelente ejemplo de cómo la literatura puede ser utilizada como herramienta para la reflexión y el aprendizaje. Sería de interés especialmente para aquellos que tengan interés en el patrimonio cultural español y en los pueblos prerromanos. No obstante, se puede leer sin necesidad de ser un experto en arqueología o historia. La novela está escrita con un lenguaje accesible y comprensible, y es una invitación a explorar el pasado de nuestro país.

