El libro de Fontana se centra en el período comprendido entre 1756 y 1848, un lapso de transición crucial en la historia europea, marcado por la Revolución Industrial y la emergencia del capitalismo. El autor argumenta que este periodo es fundamental para entender cómo se establecieron las bases del sistema capitalista moderno y cómo la democracia, tal como la conocemos, se construyó a su alrededor, a menudo, de forma instrumental. El libro no trata simplemente de la evolución económica, sino que se enfoca en la relación dialéctica entre el desarrollo económico y la transformación política.
La investigación de Fontana se basa en un análisis exhaustivo de las transformaciones económicas y sociales que caracterizaron esta época. Se centra en el arrebato de tierras y recursos naturales a campesinos y comunidades tradicionales, un proceso que se intensificó con la expansión de la agricultura comercial y la industrialización. La acumulación de capital se realizó, en gran medida, a través de la desposesión de las clases populares de sus tierras y de sus medios de producción, permitiendo a la burguesía la creación de un nuevo orden productivo. Asimismo, Fontana examina la liquidación de las reglamentaciones colectivas que regulaban las actividades de los gremios y los oficios, permitiendo a los capitalistas someter a los trabajadores a un nuevo régimen laboral, basado en el salario y la disciplina. Esta supuesta «liberación» del trabajador del control colectivo se convirtió en un instrumento clave para aumentar la productividad y la rentabilidad.
La obra analiza, además, el papel del Estado en este proceso de transformación. Inicialmente, el Estado jugó un papel activo, utilizando la fuerza y la ley para asegurar la implementación de las políticas del capitalismo, suprimiendo la resistencia de las clases populares y favoreciendo la expansión de los mercados. Posteriormente, con el desarrollo del Estado liberal, el papel del Estado se redujo, pero su influencia siguió siendo fundamental, ya que el Estado, por medio de sus leyes y regulaciones, continuó garantizando las condiciones necesarias para el funcionamiento del mercado capitalista. La obra también analiza el papel del liberalismo político y su relación con el desarrollo del capitalismo. El liberalismo, con su énfasis en la libertad individual y la propiedad privada, proporcionó la ideología justificativa para el nuevo orden social, legitimando la desposesión de las clases populares y la subordinación del individuo al mercado.
El libro de Fontana no es un relato de eventos aislados, sino un análisis sistemático de las condiciones históricas y sociales que permitieron la emergencia del capitalismo y la construcción de la democracia moderna. Se centra en la transformación del sistema económico y político, mostrando cómo estas dos dimensiones están intrínsecamente ligadas. El autor demuestra cómo las instituciones políticas, como el parlamento y la constitución, fueron diseñadas para proteger los intereses de las clases dominantes, lo que, a su vez, contribuyó a la perpetuación de las desigualdades sociales y económicas.
Una de las ideas centrales del libro es que la «democracia» como la conocemos hoy es en gran medida una democracia «ilusa», creada para legitimar y perpetuar el poder de las clases dominantes. Fontana argumenta que la construcción de la democracia moderna se realizó a costa de la exclusión de amplias sectores de la población, que fueron excluidos del poder político y de los beneficios económicos. El autor examina las reformas políticas, como la ampliación del derecho al voto y la creación de instituciones democráticas, mostrando cómo estas reformas fueron, en gran medida, medidas para controlar y pacificar a las masas populares.
La obra también analiza el papel de la burguesía en la construcción de la democracia. La burguesía, como clase social emergente, buscó utilizar las instituciones democráticas para promover sus intereses económicos y para asegurar su control sobre el Estado. La burguesía, a través de sus partidos políticos y de sus organizaciones, influyó en la legislación y en las políticas públicas, buscando la aprobación de leyes que favorecieran sus intereses. El autor también examina la evolución del liberalismo y su influencia en la construcción de la democracia. El liberalismo proporcionó la ideología justificativa para el nuevo orden social, legitimando la desposesión de las clases populares y la subordinación del individuo al mercado.
Opinión Crítica de Capitalismo Y Democracia 1756-1848
«Capitalismo Y Democracia» es una obra maestra de la historiografía económica, rica en detalles y con una argumentación rigurosa. La labor de Fontana en desentrañar las raíces históricas del sistema capitalista y de la democracia moderna es innegablemente valiosa. Sin embargo, el libro no está exento de críticas y debe ser abordado con una visión crítica y matizada. La obra de Fontana, a pesar de su profundidad, puede resultar algo pesada para el lector no especializado, y el autor, en ocasiones, puede caer en un determinismo económico que puede ser cuestionado.
Una de las fortalezas del libro es su capacidad para revelar la intencionalidad histórica del desarrollo del capitalismo. Fontana demuestra de manera convincente que el capitalismo no fue un proceso accidental ni espontáneo, sino que fue el resultado de un proyecto deliberado, llevado a cabo por la burguesía para establecer un nuevo orden social. Sin embargo, el autor podría haber explorado más a fondo el papel de otros actores, como la nobleza y la Iglesia, en la construcción del capitalismo. Asimismo, la obra podría haber profundizado más en las diferencias regionales y nacionales en el desarrollo del capitalismo, ya que el capitalismo no se desarrolló de la misma manera en todos los países europeos.
No obstante, la principal contribución de Fontana reside en su argumentación sobre la «democracia ilusa». Su análisis es una advertencia crucial sobre la naturaleza de las instituciones políticas y sobre la posibilidad de que la democracia, tal como la conocemos, sea simplemente una herramienta para el control y la explotación. La obra de Fontana nos invita a cuestionar las bases de nuestro sistema político y a reflexionar sobre las condiciones necesarias para construir una verdadera democracia, una democracia que respete la dignidad y los derechos de todos los ciudadanos. Se recomienda la lectura de esta obra no solo a estudiantes de historia y economía, sino también a todos aquellos que deseen comprender mejor las dinámicas del poder y la desigualdad en el mundo contemporáneo.

