El libro de Fontana se centra en el período entre la Revolución Francesa (1789) y la Revolución de 1848, un lapso crucial para comprender el desarrollo del capitalismo en Europa. El autor comienza analizando la desintegración de las estructuras sociales tradicionales, como las comunidades rurales y los gremios artesanales, que durante siglos habían regulado la producción y la distribución de recursos. La llegada del capitalismo, impulsada por la Revolución Industrial, supuso una ruptura radical con estas formas de organización, un proceso que Fontana describe como un «arrebato» de la tierra y los recursos naturales a quienes los usaban de manera comunal.
La lógica del nuevo orden económico se basaba en la acumulación de capital y la maximización de las ganancias, lo que llevó a la creación de un mercado libre donde la competencia era la norma. Para lograr este objetivo, las élites económicas impusieron una nueva «reglamentación» de los trabajadores de oficio, estratificando las condiciones laborales, y exigiendo que se regiera por las necesidades del mercado. Este proceso, en esencia, permitió la expropiación de la mayor parte del fruto del trabajo, directamente beneficiando a los propietarios de capital y a las empresas. Fontana enfatiza que no se trataba de una evolución natural, sino de una manipulación deliberada del sistema político para favorecer los intereses económicos.
El libro examina en detalle los procesos de industrialización que transformaron la agricultura, la artesanía y el comercio, y cómo estos cambios impactaron en la estructura social y política de las naciones europeas. Se analiza la expansión del comercio marítimo, el desarrollo de las fábricas y la migración del campo a las ciudades, así como el surgimiento de la burguesía como nueva clase social dominante. Fontana también explora la relación entre el poder económico y el poder político, mostrando cómo las élites económicas utilizaron su influencia para influir en la legislación, controlar la administración pública y promover sus propios intereses.
Además, el autor presta especial atención a la evolución de las ideas políticas en este periodo, analizando el surgimiento del liberalismo, el nacionalismo y el socialismo, y cómo estas ideas fueron utilizadas para justificar y legitimar el nuevo orden económico y político. Fontana argumenta que estas ideas, en muchos casos, fueron diseñadas para crear una imagen de «democracia» que ocultaba la realidad del poder económico. La «revolución» de 1848, que barrió con violencia desde el Imperio Austriaco hasta el Imperio Ruso, no fue una revuelta popular contra el despotismo, sino una expresión del «descontento» de diferentes grupos sociales hacia el nuevo orden capitalista.
El libro de Fontana no presenta una historia lineal de la evolución del capitalismo, sino que analiza las condiciones que permitieron su surgimiento y su consolidación en Europa, destacando la importancia de las dinámicas de poder y control que permitieron a las élites económicas influir en la política. El autor reconoce que la “democracia” en 1848 no era una creencia generalizada, sino un instrumento político utilizado para legitimar el poder de las clases dominantes.
Fontana presenta un análisis profundo de la «revolución» de 1848, exponiendo la falsa imagen de «revuelta popular» que se ofreció al mundo. De hecho, se trató de una confrontación entre diferentes grupos sociales con intereses opuestos, y el resultado final no fue en ningún caso una victoria para la clase obrera. La «democracia» de 1848 fue «construida» por los partidos liberales y conservadores para mantener el control de los poderes económicos.
El autor también destaca la importancia de la mentalidad capitalista que se desarrolló en este periodo, una mentalidad basada en la competición, la acumulación de capital y la maximización de las ganancias. Esta mentalidad se transmitió a través de la educación, los medios de comunicación y la cultura popular, y contribuyó a la creación de una sociedad en la que el éxito económico era considerado como el principal indicador de el «logro» individual.
Finalmente, Fontana señala que la relación entre capitalismo y democracia en 1848 no fue una relación de coincidencia, sino que fue una relación de dependencia. La «democracia» era un instrumento político utilizado para mantener el orden económico establecido, y el capitalismo era el motor que impulsaba el desarrollo político.
Opinión Crítica de Capitalismo Y Democracia 1756-1848: Como Empezó Este Engaño
El libro de Josep Fontana es una obra monumental que ofrece una perspectiva crítica y rigurosa sobre la historia del capitalismo y la democracia en Europa. Fontana, con su dominio del material histórico y supo visión marxista, nos proporciona un análisis profundo de las dinámicas de poder que han moldeado la historia moderna. La obra es especialmente valiosa por su enfoque en el «origen» del capitalismo, mostrando cómo las condiciones económicas y sociales del periodo entre 1756 y 1848 crearon las bases para el sistema económico y político que conocemos hoy. Es un libro requiere de un lector preparado, con conocimientos básicos de historia y economía, pero la recompensa es un entender más profundo de nuestra sociedad.
Sin embargo, la profundidad y el rigor del análisis de Fontana también implican que la obra puede ser a veces un poco pesada y densa. El autor utiliza un lenguaje técnico y a veces abstracto, lo que puede dificultar la comprensión para aquellos que no estén familiarizados con el pensamiento marxista. Además, aunque la obra es muy documentada y basada en fuentes primarias, puede ser imposible para el lector de hoy comprender por completo las condiciones sociales y culturales del periodo en el que fue escrita. No obstante, la profundidad de su argumentación y su capacidad para conectar el pasado con el presente hacen que la obra siga siendo relevante para los estudiantes de historia, economía y ciencia política.
Recomendaría algunas mejoras. Sería útil que Fontana proporcionara más ejemplos concretos para ilustrar sus argumentos, como casos estudiosos de empresas específicas o de movimientos sociales. Además, podría beneficiarse de un mapa o diagrama que visualice las redes de poder y influencia que existían en Europa en el periodo en el que fue escrita. En general, se trata de una obra imprescindible para cualquier persona interesada en comprender las raíces del capitalismo y la democracia en el mundo moderno, y con muchas recomendações para continuar su estudio.

