La historia comienza con la misión de la T.I.A. de neutralizar una amenaza inminente: un grupo de terroristas que planea sabotear los partidos del mundial de baloncesto de Pekín. Estos terroristas, liderados por el misterioso «Doctor Desastre», pretenden introducir en los balones de juego un fuel extremadamente peligroso, el «Bestiógeno». Este fuel, como revela la narrativa, al ser aspirado, transforma a las personas en bestias salvajes, por lo que la neutralización del peligro se convierte en la prioridad absoluta para los agentes. El «Doctor Desastre», siempre con sus planes torcidos, parece disfrutar del caos que genera su obra, mientras que Mortadelo y Filemón, como de costumbre, se ven envueltos en el lío.
Para llevar a cabo esta operación, la T.I.A. decide utilizar un plan improvisado y, como siempre, lleno de complicaciones. La situación se agrava al descubrir que su contacto, un amigo del grupo, posee una avioneta que resulta ser totalmente inadecuada para el viaje. La avioneta, pilotada por un personaje excéntrico y sin experiencia, es demasiado pequeña y, para colmo, no tiene tren de aterrizaje. Mortadelo y Filemón, en medio de la confusión, se ven obligados a tomar decisiones rápidas y a confiar en la suerte para llegar a Pekín, y evitar que el “Bestiógeno” caiga en manos equivocadas. El viaje, lejos de ser un éxito, se convierte en una sucesión de desventuras cómicas, con peligros constantes y situaciones absurdas.
La acción principal se desarrolla en el pabellón olímpico de Pekín, donde Mortadelo y Filemón, disfrazados de periodistas deportivos, se infiltran en el evento con el objetivo de vigilar a los terroristas y recopilar información sobre el «Bestiógeno». El caos estalla durante el partido entre España y Estados Unidos, cuando el «Doctor Desastre» y sus secuaces logran introducir parte del fuel en uno de los balones. La confusión se desata y el pabellón se llena de gente transformada en bestias salvajes, lo que obliga a Mortadelo y Filemón a actuar con rapidez.
En la batalla que se produce, la situación empeora al descubrir que el «Bestiógeno» no solo afecta a las personas, sino también a los animales que participan en el evento, lo que convierte la situación en un verdadero desastre. Mortadelo, con su habitual imprudencia, termina accidentalmente inspirando al entrenador del equipo español, transformándolo también en una bestia salvaje. La T.I.A. se encuentra en plena alerta y la operación se convierte en una carrera contra el tiempo para detener al «Doctor Desastre» y neutralizar el peligro.
Opinión Crítica de Mundial De Baloncesto 2019 (Ole! Mortadelo 213): Un Clásico que Sigue Funcionando
«Mundial De Baloncesto 2019 (Ole! Mortadelo 213)» es un ejemplo perfecto de cómo un clásico como Mortadelo y Filemón puede seguir siendo relevante y divertido después de tantos años. El guion, escrito por Francisco Ibañez, mantiene el ritmo ágil y lleno de situaciones cómicas que han caracterizado a la serie desde sus inicios. La trama, aunque sencilla, es suficiente para generar situaciones absurdas y divertidas, y la combinación de elementos deportivos y de acción, junto con el humor característico de los personajes, la convierten en una lectura entretenida y agradable.
La fuerza de esta historia, y de la colección «Olé!» en general, reside en su capacidad para conectar con el público de diferentes generaciones. Los niños disfrutarán de las travesuras de Mortadelo y Filemón, mientras que los adultos recordarán las aventuras de sus infancia. El dibujo de Ibañez, aunque ha evolucionado a lo largo de los años, conserva su estilo distintivo y reconocible, con personajes expresivos y situaciones exageradas que contribuyen al humor de la obra. La colección, como «Olé!», es un tesoro de la cultura popular española, y este nuevo número es una prueba más de su capacidad para seguir ofreciendo entretenimiento y diversión. Sin duda, es un título que merece ser leído y disfrutado por cualquier amante del cómic clásico.



