Haruki Murakami, uno de los autores más leídos y queridos a nivel mundial, nos ofrece en «Música, Sólo Música» una joya inesperada: un extenso y profundo diálogo sobre la música. No es una crítica literaria convencional ni una erudita exploración de la historia de la música. Más bien, es un encuentro íntimo y apasionado entre el autor y su viejo amigo Seiji Ozawa, donde ambos comparten sus preferencias, reflexiones y ansias de conocimiento musical. El libro, publicado por Tusquets Editores, resulta ser una invitación a redescubrir la magia de la música con una perspectiva fresca y, sobre todo, con el placer de la escucha.
Este libro, lejos de ser un mero relato de conversaciones, es un testimonio de la profunda influencia que la música ha tenido en la vida y obra de Murakami. A través de la escucha de numerosas piezas y el intercambio de opiniones, el lector se sumerge en el universo musical de Murakami, descubriendo su amor por la música clásica, el jazz y las exploraciones de géneros contemporáneos. El libro se presenta como una puerta de entrada para aquellos que buscan ampliar sus horizontes musicales y, quizás, entender mejor la motivación que impulsa la creación literaria de uno de los autores más importantes del siglo XXI.
«Música, Sólo Música» no es un libro de historia musical. Es, en esencia, un diario de conversaciones. Murakami y Ozawa, durante dos años, se sumergen en el mundo de la música, no para analizarla, sino para vivirla. El libro está estructurado como una serie de entrevistas, grabadas y transcritas, donde ambos autores comparten sus experiencias, preferencias y reflexiones sobre piezas musicales de diversos géneros y épocas. La relación entre los dos, marcada por la amistad y el respeto mutuo, es un elemento clave del libro: la capacidad de escuchar al otro con atención y de compartir sus pasiones sin juicios.
El proyecto comenzó con un objetivo sencillo: explorar el universo musical de Murakami. El autor revela cómo la música ha sido una constante en su vida, desde su juventud, cuando regentó un club de jazz, hasta el presente. A través de estas conversaciones, Murakami desarrolla una profundización en las obras de Brahms y Beethoven, de Bartók y Mahler, y no solo eso, explora las figuras de Leonard Bernstein y Glenn Gould, y se adentra en el mundo de la música de cámara y la ópera. Más allá de la simple ejecución musical, se exploran los aspectos emocionales, históricos y culturales asociados a cada pieza. El libro es un viaje, por tanto, no solo a través de las obras, sino a través de la mente y el corazón de dos grandes artistas.
El libro se centra en la colaboración entre Murakami y Ozawa, donde ambos comparten su amor por la música, discutiendo interpretaciones y analizando las impresiones que cada obra provoca. No hay jerarquías ni juicios de valor. El objetivo no es determinar la “mejor” interpretación, sino celebrar la diversidad de enfoques y la capacidad de la música para evocar emociones y recuerdos. Murakami describe su experiencia de escuchar obras como “La Quinta Sinfonía” de Beethoven, dando cuenta de cómo la música puede transportar al oyente a un estado de profundo entusiasmo y conexión. El autor explora las diferencias entre la forma en que Ozawa y él mismo perciben la música, revelando cómo el contexto cultural y personal influye en la apreciación artística.
La estructura del libro es intencionalmente fluida y no lineal. Las conversaciones se centran en la experiencia subjetiva de la escucha. Murakami describe la intensidad de las emociones que despiertan en él las óbras. A menudo, se sumerge en sus recuerdos y vivencias personales, relacionándolas con la música. Por ejemplo, describe cómo una particular grabación de “El Sacro Corazón” de Mahler le recuerda a su infancia. Esta incorporación de vivencias personales convierte el libro en algo más que una simple conversación musical; se convierte en un relato de vida, un testimonio de cómo la música puede ser un elemento central en nuestra experiencia humana. Además, el libro ilustra la importancia de la escucha atenta y la capacidad de apreciar los detalles sutiles de una interpretación.
Opinión Crítica de Música, Sólo Música
«Música, Sólo Música» es, en gran medida, unánimemente elogiado por su sinceridad y supo de capturar la esencia de la pasión musical. No es un libro para aquellos que buscan una exhaustiva guía de historia de la música o un análisis técnico. Más bien, es un regalo para aquellos que valoran la profundidad y la honestidad en la escritura, así como el espíritu de exploración y la curiosidad intelectual. La forma en que Murakami y Ozawa se relacionan, a través del diálogo, es el corazón del libro, y su respeto mutuo y su deseo de compartir sus pasiones es contagioso.
El libro logra de manera excepcional la sensación de estar presente en la conversación. La prosa de Murakami es, como siempre, elegantemente descriptiva y profundamente reflexiva. Su habilidad para transmitir sus emociones de una manera tan auténtica y vívida convierte la experiencia de lectura en algo más que simplemente un lectura; se convierte en una experiencia sensorial completa. El libro destaca la importancia de la escucha activa y la capacidad de apreciar la música por lo que realmente es: una forma de expresión humana que puede provocar emociones, recuerdos y reflexiones profundas.
Recomendaciones: «Música, Sólo Música» es una lectura obligada para los fans de Murakami, así como para aquellos que buscan una nueva forma de conectar con la música. Es un libro que invita a la reflexión y a la disfrute, y que puede inspirar a los lectores a redescubrir la magia de la música. Si buscas un libro que sea a la vez inteligente, emocionante y profundamente conmovedor, «Música, Sólo Música» es una excelente opción.

