La literatura negra y el suspense psicológico han encontrado en Eva Garcia Saenz de Urturi una voz singular. Su obra, caracterizada por una prosa cuidada, una atmósfera opresiva y una profunda exploración de los oscuros rincones de la mente humana, ha consolidado a la autora como una de las figuras más importantes del thriller contemporáneo. En «El Silencio de la Ciudad Blanca», Urturi nos sumerge en un Vitoria gótica y misteriosa, donde el pasado y el presente se entrelazan de forma inquietante. La novela no es solo un thriller de suspense, sino también una profunda reflexión sobre la culpa, la obsesión y los secretos que acechan bajo la superficie de la sociedad.
El éxito de Urturi radica en su capacidad para tejer historias complejas y absorbentes, llenas de personajes memorables y giros inesperados. En esta primera entrega de la «Trilogía de la Ciudad Blanca», la autora utiliza magistralmente los elementos del género noir, combinándolos con la mitología, la arqueología y la psicología, para crear una experiencia de lectura inolvidable. «El Silencio de la Ciudad Blanca» es un libro que te atrapa desde la primera página y que te hará cuestionar la naturaleza de la realidad y la fragilidad de la razón.
La novela se centra en Vitoria-Gasteiz, una ciudad rica en historia y leyenda, especialmente la provincia de Álava. Hace veinte años, la ciudad fue conmocionada por una serie de asesinatos brutales que dejaron un rastro de terror y misterio. El protagonista de esta historia, el brillante pero condenado arqueólogo Tasio Ortiz de Zárate, había sido el principal sospechoso en estos crímenes, aunque nunca fue probado su culpabilidad. Su regreso a la libertad marca el inicio de una nueva ola de violencia que parece replicar los asesinatos originales, lo que genera sospechas sobre su posible implicación.
La historia se desarrolla a través de la perspectiva del joven inspector Unai López de Ayala, conocido en la comisaría como “Kraken” debido a su obsesiva dedicación a anticipar los crímenes antes de que ocurran. Kraken es un perito en perfiles criminales, pero su enfoque, a menudo poco ortodoxo y basado en intuiciones, genera fricción con su jefa, la subcomisaria Alba, cuyo ambigua relación con Kraken añade otra capa de complejidad a la trama. Mientras tanto, la comunidad de Vitoria vive en un estado de constante paranoia, con la amenaza acechando en cada rincón de la ciudad, desde la imponente Catedral Vieja hasta las estrechas calles del casco histórico.
Las primeras víctimas, parejas jóvenes, son encontradas muertas con una peculiaridad: la picadura de abejas en la garganta, lo que sugiere un ritual macabro y una conexión con las antiguas tradiciones de la zona. La aparición de estas muertes reaviva las sospechas sobre Ortiz de Zárate y desata un frenético esfuerzo por descubrir la identidad del asesino y el motivo detrás de estos crímenes. La trama se complica con la aparición de nuevos indicios que apuntan a un oscuro pasado familiar de Vitoria y a secretos enterrados bajo las raíces de la ciudad.
La investigación de Kraken se centra en el análisis de los patrones de las víctimas, buscando conexiones entre ellas y, por extensión, entre los crímenes. Su obsesión, lejos de ser una debilidad, resulta ser su mayor fortaleza, permitiéndole identificar detalles que otros ignoran. El inspector, impulsado por un deseo personal de proteger a la ciudad y de exorcizar sus propios demonios, se adentra en un laberinto de pistas y sospechosos, incluyendo a miembros de la nobleza local, antiguos arqueólogos y a la propia familia de Ortiz de Zárate.
La atmósfera de la novela es deliberadamente opresiva, creada a través de descripciones detalladas de Vitoria, con especial énfasis en la Catedral Vieja, convertida en un escenario clave de la trama. El autor utiliza la arquitectura, la historia y la mitología de la ciudad como elementos para generar suspense y para explorar la psique de los personajes. La novela explora la idea de que los errores del pasado, especialmente los secretos familiares, pueden tener consecuencias devastadoras en el presente, generando un ciclo de violencia y sufrimiento.
A medida que la investigación avanza, se revela que los asesinatos no son solo actos de violencia aleatorios, sino que están ligados a un antiguo culto asociado a la leyenda de la “Naciente”, una figura mitológica de la ciudad. El inspector yace con la posibilidad de que un ritual ancestral, que involucra el uso de abejas y la veneración de la tierra, esté detrás de la violencia. La relación entre Kraken y Alba se intensifica, marcada por la tensión sexual y la ambigüedad, lo que complica aún más la investigación.
Opinión Crítica de El Silencio De La Ciudad Blanca
«El Silencio de la Ciudad Blanca» es una obra maestra del suspense psicológico, que destaca por su ambientación, su prosa cuidada y su trama compleja y absorbente. Eva Garcia Saenz de Urturi ha creado un thriller que no solo entretiene, sino que también invita a reflexionar sobre temas profundos como la culpa, el poder del pasado y la naturaleza de la verdad. La novela es un ejemplo de cómo el género noir puede ser revitalizado y adaptado a los tiempos modernos, utilizando elementos de la mitología, la arqueología y la psicología para crear una experiencia de lectura única.
La construcción del personaje de Unai López de Ayala, alias “Kraken”, es particularmente interesante. Su obsesión, su visión del mundo y su relación con Alba lo convierten en un protagonista complejo y enigmático. El autor consigue transmitir la fragilidad y el dolor del inspector, mostrando como el trauma del pasado afecta su capacidad para afrontar el presente. Asimismo, la ambigüedad de su relación con Alba, con sus halagos, sus críticas y sus momentos de tensión, añade una capa de complejidad a la trama, elevando la historia a un nivel superior.
Si bien la novela presenta algunos elementos de estilo que pueden resultar un tanto densos en ciertos momentos, la calidad de la escritura y la intensidad de la trama compensan con creces estos pequeños inconvenientes. Recomiendo «El Silencio de la Ciudad Blanca» a todos los amantes del thriller psicológico y a aquellos que disfruten de historias ambientadas en entornos góticos y llenas de misterio. Es una lectura imprescindible para entender mejor el trabajo de Eva Garcia Saenz de Urturi y para apreciar la riqueza y complejidad de su universo literario. Además, es una excelente primera entrega de la «Trilogía de la Ciudad Blanca», y promete un futuro prometedor para esta serie.

