El libro se divide, de manera cronológica, en etapas claramente definidas. Begerra comienza situando la crisis actual dentro de una larga y compleja historia del capitalismo, desde sus orígenes en el siglo XVII, pasando por la Revolución Industrial y la expansión colonial, hasta llegar a la globalización del siglo XXI. Destaca cómo la lógica de “valor extra” y la búsqueda constante de nuevas fuentes de explotación han sido motores fundamentales del sistema. El autor subraya que las grandes crisis del capitalismo, como la de 1929, no son eventos aislados, sino manifestaciones de las contradicciones inherentes al sistema. Cada crisis, según Becerra, acelera el proceso de desintegración del capitalismo, aunque este siempre encuentra formas de adaptarse y sobrevivir.
La primera parte del libro se centra en el período 1679-2065, analizando en detalle las diferentes fases del capitalismo, destacando la creciente influencia de las ideas económicas liberales, la expansión del mercado y la concentración del capital. El autor explora la relación entre el desarrollo tecnológico y la evolución del capitalismo, mostrando cómo cada innovación tecnológica ha generado nuevas oportunidades de explotación y ha contribuido a la desigualdad. También profundiza en la relación entre el capitalismo y el Estado, mostrando cómo el Estado ha actuado como un instrumento de poder para defender los intereses de las élites económicas.
La segunda parte del libro se adentra en la transformación del capitalismo a partir del siglo XXI, previendo un cambio radical en la forma en que funciona la economía. Becerra argumenta que la automatización, la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes están transformando radicalmente el mercado laboral, eliminando empleos tradicionales y creando nuevas formas de precariedad. El autor anticipa que el factor trabajo dejará de ser clave en el funcionamiento de la economía, dando paso a un modelo basado en la “escasez algorítmica”, donde la capacidad de generar valor se determina por la eficiencia de los algoritmos. Además, el autor detalla la evolución de la lucha de clases, pasando de una confrontación entre capital y trabajo, a una nueva etapa donde la lucha se centrará en la distribución de la riqueza y el acceso a la tecnología.
El libro analiza la inevitable polarización social y económica que se produce con el avance tecnológico. Becerra describe cómo la concentración del capital en manos de unas pocas empresas tecnológicas y financieras está exacerbando la desigualdad y creando una nueva clase de “desposeídos digitales”, excluidos del mercado laboral y sin acceso a las oportunidades que ofrece la tecnología. Además, el autor anticipa la emergencia de nuevos mecanismos de control social, basados en la vigilancia y la recopilación de datos, que permitirán a las empresas y al Estado ejercer un control aún mayor sobre la vida de los ciudadanos. El autor, finalmente, argumenta que la lucha por la supervivencia del capitalismo se centrará en la “gestión de la abundancia”, buscando formas de distribuir la riqueza generada por la tecnología entre una población cada vez más grande y desocupada.
El libro se presenta como un estudio exhaustivo y, al mismo tiempo, inquietantemente pertinente sobre el futuro del capitalismo. Begerra no se limita a describir las tendencias actuales, sino que ofrece una visión a largo plazo, hasta el año 2065, con una precisión asombrosa. El autor argumenta que el capitalismo está en una fase terminal, que la lógica del crecimiento ilimitado es insostenible, y que la transición a un nuevo sistema económico es inevitable. La “revolución” que iniciará el fin del método capitalista no será una revolución violenta, sino una transformación profunda en los patrones de producción y consumo, y en las relaciones sociales y políticas.
El autor predice que la llegada del coronavirus ha sido tan solamente el acelerador de un proceso unavoidable en la evolución del metodo Capitalista. La pandemia, en su visión, no es un evento aislado, sino una manifestación de las vulnerabilidades del sistema capitalista, exacerbando la desigualdad, la precariedad y la falta de protección social. El autor argumenta que la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la incapacidad del capitalismo para responder a los desafíos globales, y que la respuesta de los gobiernos y las empresas ha sido por lo general reactiva e ineficaz. Este evento, según Begerra, sentó las bases para una nueva etapa del capitalismo.
El autor anticipa un cambio fundamental en la naturaleza del trabajo. La automatización y la inteligencia artificial eliminarán la mayoría de los empleos tradicionales, y la gente tendrá que encontrar nuevas formas de generar ingresos y de satisfacer sus necesidades. Becerra argumenta que la compensación no estará basada en el trabajo, sino en el acceso a la tecnología y al ocio. Se introducirán sistemas de renta básica worldwide, ocio barato y otras fórmulas que permitan a los ciudadanos evadirse de la realidad. El autor reconoce que esta transición podría ser dolorosa y generar inestabilidad social, pero argumenta que es inevitable y que, a largo plazo, beneficiará a la humanidad.
Finalmente, Begerra predice que el capitalismo dejará de ser útil y acabará siendo reemplazado por otro sistema. El autor no especifica qué será este nuevo sistema, pero sugiere que podría ser un sistema más justo, equitativo y sostenible. Argumenta que este nuevo sistema se basará en la colaboración, la solidaridad y el respeto por el medio ambiente. Sin embargo, el autor no ofrece un modelo detallado de este nuevo sistema, dejando al lector con la tarea de imaginar y construir el futuro que queremos. El autor enfatiza que el proceso de transición será largo y complejo, y que requerirá un cambio fundamental en la mentalidad de las personas.


