El corazón de “Wittgenstein, Arquitecto” reside en la exploración de las dos viviendas diseñadas por Wittgenstein: la elegante casa en la Kundmanngasse de Viena, concebida para su hermana Margarethe en 1927, y la austera cabaña construida en 1914 en el fiordo de Skjolden, lugar donde Wittgenstein ideó el Tractatus Logico-Philosophicus. Roig no se limita a analizar los planos y las fotografías de estas construcciones; en su lugar, se sumerge en los detalles más pequeños, en los materiales utilizados, en la disposición de los espacios, buscando rastros del proceso creativo de Wittgenstein. Se revela que la casa de la Kundmanngasse, con su diseño innovador y su énfasis en la luz y el aire, no fue solo una residencia familiar, sino también un laboratorio para la experimentación filosófica, un lugar donde Wittgenstein exploraba las relaciones entre la lógica, el lenguaje y la realidad.
La cabaña en el fiordo, por otro lado, se convierte en un símbolo de la búsqueda de la claridad y la coherencia que impulsó la obra de Wittgenstein. Construida en un entorno agreste y aislado, donde el acceso al lenguaje convencional era limitado, Wittgenstein encontró en la construcción de este espacio una forma de desafiar las limitaciones de su propio pensamiento. La cabaña, con su estructura simple y funcional, se convirtió en un refugio donde podía concentrarse en las preguntas fundamentales sobre la lógica, el lenguaje y la naturaleza de la realidad. Roig reconstruye la meticulosa planificación de cada elemento, desde la disposición de la madera hasta la orientación de las ventanas, enfatizando cómo estas decisiones reflejan la preocupación de Wittgenstein por la precisión y la claridad.
Un elemento central de la investigación es la reconstrucción de las dos acciones artísticas realizadas por Wittgenstein en estas casas: una “acción” en la casa de la Kundmanngasse y otra en la cabaña del fiordo. Aunque la naturaleza exacta de estas acciones sigue siendo misteriosa, Roig presenta una interpretación basada en la investigación documental y la experimentación artística. Se sugiere que Wittgenstein no se limitaba a observar los espacios, sino que los utilizaba como herramientas para “interrogar” su propio pensamiento, para “reconstruir” sus ideas a través de la manipulación física del entorno.
El libro también documenta la intervención de otros artistas y pensadores en la vida de Wittgenstein. En particular, se destaca la figura de Paul Wittgenstein, hermano de Ludwig, para quien Ravel compuso el «Concierto para la mano izquierda». La adaptación del concierto, interpretada con guitarra eléctrica y pedales de efectos por Juan Feliu, se convierte en un punto culminante de la investigación, un símbolo de la búsqueda de la armonía y la claridad que definen la obra de Wittgenstein.
“Wittgenstein, Arquitecto” se presenta no solo como una biografía de un filósofo, sino como un proyecto narrativo y conceptual que busca desentrañar el misterio del ser de Wittgenstein a través de la reconstrucción de sus obras arquitectónicas y la exploración de las actividades que lo impregnaron. La obra de Roig se enfoca particularmente en la interacción entre la creación de espacios y la construcción de ideas, sugiriendo que estos dos procesos son, en última instancia, inseparables. El libro desentraña la noción de que la filosofía de Wittgenstein está profundamente arraigada en su práctica arquitectónica, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la relación entre el pensamiento y la materialidad.
El análisis de la casa de la Kundmanngasse y la cabaña del fiordo no se limita a la descripción física de las construcciones; Roig explora el significado simbólico de estos espacios, la forma en que Wittgenstein los utilizó para “experimentar” con sus ideas y para “desafiar” las limitaciones de su propio pensamiento. La construcción de estos espacios se interpreta como una búsqueda constante de la claridad y la coherencia, un intento de superar la “cárcel de las palabras” y de acceder a una comprensión más profunda de la realidad. La reconstrucción de la primera «directísima» a la cabaña Wittgenstein, llevada a cabo por Roig y Castro Flórez, se presenta como un acto de “interrogatorio” de este espacio, una forma de “reconstruir” el proceso creativo de Wittgenstein a través de la experimentación directa.
El libro también explora la figura de Fernando Castro Flórez, mencionado anteriormente como una suerte de “fantasma del lenguaje”. La descripción de Castro Flórez “deambulandose” por la casa, con un “paso ansioso y falto de aliento”, se presenta como una metáfora del proceso de “desentrañar” las ideas de Wittgenstein. Esta imagen evoca la dificultad de comunicar ideas complejas, la búsqueda constante de la claridad y la coerción que define la filosofía del filósofo vienés. La presencia de Castro Flórez en la investigación no es meramente una figura adicional, sino que representa una forma de “interlocutor” que ayuda a Roig a “desentrañar” las ideas de Wittgenstein.
La inclusión de elementos inesperados, como el clavo de la cabaña, que se presenta en la portada del libro, añade un toque de “fetichismo” a la investigación. Este objeto aparentemente insignificante se convierte en un símbolo de la “materialidad” del pensamiento de Wittgenstein, una forma de “conectar” con el “ser” del filósofo. La “Primera Directísima a la Cabaña Wittgenstein”, impulsada por Roig y Castro Flórez, se convierte en una representación física de esta “conexión”, un acto de “reconstrucción” del “ser” de Wittgenstein a través de la experiencia directa.
Opinión Crítica de Wittgenstein, Arquitecto (El Lugar Inhabitable): Un Proyecto Innovador y Reflexivo
“Wittgenstein, Arquitecto” es un libro extraordinariamente ambicioso y logrado, que revela una nueva faceta de la figura de Ludwig Wittgenstein y que ofrece una perspectiva original sobre la relación entre la filosofía, la arquitectura y el pensamiento. Roig ha realizado un trabajo de investigación y experimentación artística que es a la vez riguroso y fascinante, y que requiere que el lector se sumerja en un mundo de ideas y metáforas.
El libro no es una biografía tradicional de Wittgenstein, sino más bien una “investigación detectivesca” en la que Roig busca desentrañar los secretos del “ser” del filósofo a través de la reconstrucción de sus obras arquitectónicas. La metodología de Roig es innovadora y provocadora, y que desafía al lector a pensar de nueva forma sobre la relación entre el pensamiento y la materialidad. La descripción de la intervención de Roig y Castro Flórez en la casa de la Kundmanngasse, con su “paso ansioso y falto de aliento”, es particularmente impresionante, y evoca la dificultad de desentrañar las ideas de Wittgenstein.
Sin embargo, el libro no está exento de desafíos. La interpretación de las acciones de Wittgenstein en las dos casas es, en algunos aspectos, interpretativa y no está basada en evidencia histórica directa. Roig presenta una interpretación sugerente de estas acciones como una forma de “interrogar” su propio pensamiento, pero es importante reconocer que esta interpretación es en último instante una conjetura filosófica basada en los documentos disponibles. No obstante, esta “conjetura” es tan persuasiva que se convierte en un pilar de la interpretación de Roig.
A pesar de estas limitaciones, “Wittgenstein, Arquitecto” es un libro que debe leérselo con atención. Es un proyecto innovador y reflexivo que ofrece una nueva perspectiva sobre la figura de Wittgenstein y que invita al lector a pensar de nueva forma sobre la relación entre la filosofía, la arquitectura y el pensamiento. Roig ha creado un obra que es a la vez rigurosa y fascinante, y que debe considerarse como un importante contribución a el estudio de Wittgenstein.
Recomendación: Este libro es altamente recomendado a estudiantes de filosofía, arquitectura y pensamiento crítico, así como a cualquiera que busque una lectura intelectualmente estimulante y original. También, es una lectura extraordinariamente valiosa para aquellos que se interese en la historia del pensamiento, la relación entre el arte y la filosofía.
