«Morir En Hispania» se basa en una metodología rigurosa que se puede encuadrar dentro de lo que se conoce como «arqueología procesual». Esta metodología, surgida a mediados del siglo XX gracias a la revolución epistemológica originada en la escuela anglosajona, tiene como objetivo principal reconstruir los procesos que se dieron lugar en torno a un cuerpo humano a lo largo del tiempo, desde su muerte hasta su enterramiento y la posterior transformación de la tumba. La obra de Ruiz Osuna no se limita a una simple descripción de las tumbas encontradas en el territorio español; más bien, se centra en el análisis detallado de las evidencias biológicas y contextuales para reconstruir las condiciones de vida, la salud, la dieta, las enfermedades y la organización social de las personas que fueron enterradas.
El libro detalla, por ejemplo, el análisis de restos óseos para determinar la edad, el sexo y la estatura de los individuos. Además, se examinan los análisis de ADN para establecer relaciones de parentesco y comprender las patrones de enfermedad. Pero más allá de las técnicas biomédicas, «Morir En Hispania» analiza el contexto espacial y contextual del sitio arqueológico. Se investigan los artefactos encontrados junto al esqueleto, la relación con los enclosures, la planificación del funeral, todo con el objetivo de identificar los patrones regulares en el tratamiento de los difuntos. La obra de Ruiz Osuna se basa en el trabajo de grandes padres de esta arqueología moderna, como Saxe y Binford, que, como ya se ha mencionado, consideraban el acto funerario como un «condensador de conductas sociales significativas», es decir, que reflejaba y reforzaba las normas, los valores y las relaciones de poder de la sociedad en la que se producía.
El libro explica que autores como Brown y Tainter, que continuaron el trabajo de los padres de la arqueología procesual, desarrollaron metodologías que se centraban en el diseño de las áreas funerarias y sus contenidos para conocer la organización de la sociedad. Estas áreas, a menudo, eran mucho más que simples tumbas; eran espacios rituales donde se reunía la comunidad para honrar a los muertos y reafirmar sus vínculos sociales. La forma en que se construían estas áreas, los objetos que se incluían en ellas, y las prácticas que se realizaban durante los funerales, eran manifestaciones tangibles de la identidad y la cultura de la sociedad. El libro demuestra que el estudio de los restos mortales puede proporcionar información valiosísima sobre aspectos como la organización social, el comercio, la tecnología, y las creencias religiosas de las poblaciones del pasado.
«Morir En Hispania» presenta un marco teórico que va más allá de la simple excavación y catalogación de tumbas; ofrece una perspectiva holística que integra el estudio de los restos humanos conociendo la sociedad que los produjo. El libro enfatiza la importancia de la metodología procesual, basada en el análisis de la evidencia contextual y biológica para reconstruir los procesos sociales y culturales que se dieron lugar en torno a los individuos que fueron enterrados. La obra de Ruiz Osuna establece un nuevo paradigma en el estudio de la historia, en el que la muerte no se considera simplemente un final, sino un punto de partida para reconstruir el pasado.
El trabajo se centra en la comprensión de cómo las personas vivían, morían y eran recordadas en las sociedades prehistóricas y antiguas de la Península Ibérica. La autora analiza en detalle los restos óseos encontrados en diferentes contextos arqueológicos, utilizando técnicas de análisis biométrico, análisis de ADN y patología forense. El libro presenta casos de estudio específicos, como el análisis de un individuo encontrado en un necrópole de la Edad del Bronce, donde se identificaron indicadores de enfermedades de origen infeccioso, lo que permitió inferir sobre la salud y la vida cotidiana de esa persona. Además, el estudio de un enclosure funerario permitió comprender las relaciones de poder y la organización social de la comunidad que lo había construido.
El libro destaca la importancia de considerar la morte como un «testigo» de la vida previa. Al estudiar los restos mortales, los investigadores pueden reconstruir los patrones alimenticios, las actividades productivas, las relaciones de parentesco, y los conflictos sociales que marcaron la vida de los indivíduos. La investigación de Ruiz Osuna demuestra que la arqueología funeraria puede proporcionar información valiosísima sobre aspectos que a menudo están ausentes en las fuentes históricas tradicionales, como la vida de los grupos marginales de la sociedad, los niños y los ancianos. En suma, «Morir En Hispania» ofrece un nuevo enfoque para la historia, basado en el estudio de la mortalidad como un factor determinante de la vida.
