«Beastars» de Paru Itagaki se ha consolidado como una obra maestra del género de la fantasía con animales, combinando de manera magistral drama, suspense y una profunda exploración de la naturaleza humana (y animal) a través de una narrativa visualmente impactante y un desarrollo de personajes excepcionalmente complejo. Cada volumen, y especialmente los más recientes, elevan la apuesta, manteniendo al lector en vilo con cada nuevo giro. En este volumen, «Beastars Vol. 20», la tensión se vuelve palpable, el misterio se intensifica y se vislumbra la inminente confrontación que ha estado gestándose durante toda la serie. La ambientación claustrofóbica del Bestia Agazapada se convierte en un personaje más, y la lealtad de Legoshi, su existencia, se cuestiona como nunca.
Este volumen marca un punto de inflexión en la trama, con elementos que se desatan y una atmósfera cargada de presagio. La anticipación por el enfrentamiento con Melon se acrecienta, pero la verdadera fuente de inquietud reside en la conducta de Legoshi y el creciente pánico que provoca en los demás inquilinos. «Beastars Vol. 20» no solo es un avance en la historia principal, sino también una pieza clave para comprender la verdadera naturaleza del conflicto que se avecina y el papel que cada uno de los personajes jugará en él.
El volumen se centra en la escalada del terror que asola el Bestia Agazapada, amplificada por la presencia aislada de Legoshi. Qüe, en su papel de entrenador implacable, intensifica el riguroso programa de Legoshi, buscando forzarlo a aceptar su destino y prepararlo para la batalla contra Melon. Sin embargo, la disciplina y el entrenamiento ya no son suficientes para contener la angustia que emana de él. Los ruidos extraños, los chirridos desconcertantes, se convierten en un tormento constante, exacerbando el nerviosismo de los demás inquilinos y sembrando la sospecha.
La situación alcanza su punto álgido cuando Hal, impulsada por una mezcla de preocupación y, quizás, una instintiva intuición, intenta acercarse a Legoshi. Su insistencia es, en principio, un acto de amistad y apoyo, pero la respuesta que recibe, tras una insistente golpeteo a la puerta, es aterradora: «Tienes que huir, Hal». Esta frase, llena de desesperación y urgencia, revela una realidad mucho más perturbadora de lo que se había imaginado. La reacción de Legoshi no es de hostilidad, sino de una profunda y visceral necesidad de huida, lo que sugiere que la amenaza que enfrenta es mucho más grande y peligrosa de lo que se había comprendido hasta ese momento. El volumen, además, explora la dinámica de poder entre Qüe y Legoshi, mostrando cómo la obsesión del entrenador por la victoria puede llegar a manipular y a deshumanizar a su pupilo.
El volumen se articula en torno a varios hilos narrativos que se entrelazan para crear una atmósfera de creciente tensión. La escena principal se centra en la desesperada lucha de Hal por acceder a Legoshi, un reflejo del temor que siente por la situación. La insistencia de Hal no es solo un acto de amistad, sino una búsqueda de respuestas y, posiblemente, una forma de intentar salvar a Legoshi. A medida que se acerca, los ruidos provenientes de la habitación de Legoshi se intensifican, creando una sensación de claustrofobia y desasosiego. Estos ruidos, ambiguos y perturbadores, se interpretan por los demás inquilinos como una señal de peligro inminente, alimentando el pánico y la paranoia.
Qüe, por su parte, continúa su trabajo de entrenamiento, sin mostrarse consciente del verdadero estado de ánimo de Legoshi. Su enfoque está completamente centrado en preparar al Bestia de Peluche para la batalla contra Melon, lo que contrasta con el evidente sufrimiento y la angustia que siente Legoshi. Este contraste agudiza la sensación de deshumanización y revela la falta de empatía por parte de Qüe, lo que, a su vez, aumenta el miedo y la incertidumbre de Legoshi. La escena final, en la que Hal se retira tras escuchar la frase «Tienes que huir, Hal», es un momento crucial que marca un punto de inflexión en la trama y prepara al lector para la confrontación final, sugiriendo que la batalla contra Melon no es la única amenaza que acecha a los habitantes del Bestia Agazapada.
Opinión Crítica de Beastars Vol. 20: El Miedo como Arma y el Horror de la Inutilidad
«Beastars Vol. 20» es, sin duda, uno de los volúmenes más inquietantes y efectivos de la serie hasta la fecha. Itagaki ha logrado construir una atmósfera de terror psicológico que se siente palpable desde la primera página, gracias a un ritmo narrativo impecable y a un uso magistral del suspense. La serie ha demostrado, en repetidas ocasiones, que el verdadero horror no reside en la violencia gráfica, sino en la representación de las emociones humanas (y animales) en sus formas más primarias y oscuras.
La decisión de explorar el miedo como arma en el personaje de Legoshi es brillante. El miedo no solo le permite a Legoshi escapar del control de Qüe, sino que también se convierte en un catalizador para su propia destrucción. La angustia y la desesperación que siente le hacen perder su juicio, lo que, a su vez, lo convierte en un objetivo aún más vulnerable. Además, el volumen plantea interrogantes importantes sobre la naturaleza de la lealtad y el sacrificio. ¿Está Legoshi obligado a cumplir las órdenes de Qüe, incluso si eso significa su propia perdición? ¿Es la lealtad verdadera una cuestión de obediencia ciega o de una conexión emocional genuina?
Recomendaciones: Este volumen es una lectura obligada para los fans de «Beastars» y para cualquier persona interesada en la fantasía con animales de alta calidad. La serie en su conjunto es una obra maestra que merece ser apreciada por su complejidad, su ambigüedad y su capacidad para hacer reflexionar sobre temas profundos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que «Beastars» no es una lectura fácil. Requiere paciencia, atención y una disposición a confrontar las propias emociones. No obstante, la recompensa es inmensa: una experiencia literaria inolvidable que permanecerá en la memoria del lector mucho después de haber terminado de leer la última página.


