«Volver a Mirar» no es un libro de historia del arte en el sentido tradicional. Más bien, es una exploración profunda de los conceptos que han estado presentes a lo largo de la historia de la pintura y que, a menudo, son las claves para entender la genialidad de los artistas. Ossian Ward toma conceptos como la paradoja, la belleza, el horror, la ilusión y la relación entre lo real y lo imaginario y los utiliza como hilos conductores para conectar la capacidad interpretativa con algunas de las obras más emblemáticas de la historia de la pintura.
El libro se estructura de una manera que invita a la reflexión. No se basa en un orden cronológico, sino en un análisis comparativo de diferentes artistas y obras, mostrando cómo conceptos aparentemente dispares pueden converger para crear una experiencia visual y emocional intensa. Ward argumenta que la capacidad de los grandes artistas reside en su habilidad para evocar emociones y ideas complejas a través de la manipulación del color, la forma y la composición. Él nos anima a buscar la ambigüedad, el espacio en blanco, el enigma, en lugar de buscar una interpretación única y definitiva.
En cuanto a la exposición de las obras, Ward no se limita a describir las características técnicas y estilísticas de cada obra, sino que nos invita a sumergirnos en el mundo que el artista creó, a experimentar la obra como si estuviéramos en ella. Por ejemplo, aborda la obra de El Bosco no solo como un ejemplo de exuberancia y teatralidad, sino también como una exploración de la paradoja de la vida y la muerte, del bien y del mal. De igual modo, analiza la obra de Paul Cézanne, destacando la armonía y simplicidad que subyacen a su estilo, invitándonos a ver la pintura no como una representación fiel de la realidad, sino como una construcción abstracta de formas y volúmenes. La belleza de Cézanne, según Ward, reside en su capacidad para reducir la realidad a sus elementos esenciales, creando así una sensación de serenidad y equilibrio.
El núcleo del argumento de Ward es que la verdadera apreciación del arte no reside en la mera contemplación estética, sino en la capacidad de conectar con la intención creativa del artista. Él nos insta a abandonar nuestra predisposición a buscar una única interpretación correcta y a abrazar la ambigüedad inherente a las obras de arte. El libro nos enseña a ver la pintura no como una simple representación de la realidad, sino como una forma de experiencia que puede evocar emociones, ideas y recuerdos.
Ward argumenta que los artistas, a través de su manipulación del color, la forma y la composición, están creando universos visuales que nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia existencia. Para lograr esto, utilizan la paradoja como un dispositivo central, planteando preguntas sin respuestas fáciles y desafiando nuestras percepciones de la realidad. En la obra de El Bosco, por ejemplo, la representación de escenas grotescas y alegóricas no es simplemente un ejercicio de imaginación, sino una invitación a confrontar nuestros miedos y deseos más profundos.
La otra parte central de su argumentación se centra en la función del «espacio negativo» o «espacio en blanco» en las obras de arte. Ward nos dice que a menudo subestimamos su importancia, pero que este espacio no es simplemente un vacío, sino que es un componente fundamental de la obra, que nos permite «respirar» y comprender mejor las formas y volúmenes. Esta noción se aplica especialmente a las obras de Cézanne, donde el espacio negativo contribuye a la sensación de serenidad y equilibrio. Asimismo, el autor nos anima a buscar las ilusiones que los maestros lograban crear, permitiéndonos ver la obra desde una perspectiva diferente, casi como si estuviéramos participando en ella.
Opinión Crítica de Volver A Mirar: Un Enfoque Innovador y Persuasivo
«Volver a Mirar» es un libro que se destaca por su enfoque innovador y su capacidad para desafiar nuestras suposiciones sobre el arte. Ossian Ward no intenta ofrecer una historia definitiva del arte, sino que nos proporciona un conjunto de herramientas conceptuales que nos permiten ver las obras de los maestros antiguos con una nueva perspectiva. Es un libro que te hace pensar y que te invita a cuestionar tus propias ideas sobre el arte.
El argumento de Ward es convincente y está respaldado por una cuidadosa consideración de la historia del arte. Su enfoque en los conceptos clave, como la paradoja, la belleza y el horror, nos ayuda a comprender mejor las motivaciones y los objetivos de los artistas. Además, su escritura es clara, accesible y está llena de ejemplos concretos que ilustran sus ideas. El libro es un testimonio de la inteligencia y la perspicacia de Ward, y un valioso recurso para cualquier persona que se interese por el arte.
No obstante, la profundidad de la interpretación es a veces un tanto abstracta. Aunque la metodología propuesta es interesante y útil, podría ser demasiado esotérica para algunos lectores. Sin embargo, no obstante, el libro no es un manual de historia del arte, y es precisamente ese hecho lo que lo hace tan valioso. La obra de Ward nos invita a participar activamente en el proceso de interpretación, haciéndonos responsables de nuestra propia comprensión. «Volver a Mirar» es una lectura obligada para cualquiera que quiera profundizar en su apreciación del arte y comprender la genialidad de los grandes maestros. Una obra que, sin duda, nos devolverá a mirar el arte con ojos nuevos.

