El relato se centra en un grupo de jóvenes, amigos inseparables, que, en pleno auge de la cultura del videoclip y la llegada de Internet, deciden llevar a cabo una loca idea: abrir un videoclub en el pueblo natal de uno de ellos, un lugar marginado y olvidado por el tiempo. El videoclub, llamado “El Escáner”, se convierte en un refugio, un espacio de encuentro donde compartir películas, recuerdos y secretos. Pero detrás de la fachada de un negocio de alquiler de videos, se gesta un drama familiar, conflictos personales y una profunda reflexión sobre la naturaleza de la amistad y la pérdida.
Los personajes principales son, sobre todo, un joven cineasta en ciernes, obsesionado con el cine de la vieja escuela, un profesor de historia que intenta aferrarse a su pasado, y una joven artista que lucha por encontrar su voz en un mundo dominado por la imagen. Cada uno de ellos, a su manera, representa un tipo de nostalgia: la nostalgia por el cine clásico, la nostalgia por una época en que las relaciones eran más auténticas, la nostalgia por un tiempo en que la vida parecía más simple y predecible. La dinámica del videoclub, por lo tanto, se convierte en un microcosmos de estas diversas nostalgias.
El dueño del videoclub, un hombre de mediana edad con una vida personal complicada y un pasado turbulento, se convierte en el catalizador de la historia. Sus propias frustraciones y secretos, se entrelazan con los de los jóvenes, creando un ambiente de tensión y desconfianza. El ambiente en «El Escáner» no es solo un negocio; es un lugar donde se desentrañan las relaciones, donde se hacen las paces y se renuevan las heridas. El hecho de que el videoclub esté ubicado en un pueblo pequeño, aislado del mundo exterior, intensifica la sensación de encierro y de desesperación.
El ritmo de la novela es pausado, pero no aburrido. Aaronsaez utiliza la técnica del flashback de forma magistral, revelando gradualmente los secretos del pasado de los personajes. La atmósfera, a pesar de su tono a veces oscuro, está teñida de un cierto humor y de una sensación de melancolía. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas sobre la vida, el amor, la pérdida y la búsqueda de sentido en un mundo cambiante. El final, ambiguo y abierto, invita al lector a reflexionar sobre el destino de los personajes y sobre el significado de la vida.
La historia comienza con la llegada del protagonista, Iñaki, al pueblo natal, cargado de buenas intenciones y la idea de montar el videoclub. El lugar, con sus calles polvorientas, su iglesia abandonada y sus vecinos taciturnos, representa un espacio de vacío, un lugar donde la vida parece haber perdido su significado. Iñaki, que ha vivido en la ciudad durante gran parte de su vida, busca en este pueblo un respiro, un lugar donde pueda desconectar del ruido y del estrés de la vida moderna.
En el transcurso de la novela, Iñaki se encuentra con una serie de personajes que, a su manera, contribuyen a la creación de la atmósfera única del videoclub. Hay un profesor de historia, un hombre mayor que se dedica a coleccionar películas antiguas y que conoce todos los secretos del pueblo, una joven artista que vive al margen de la sociedad y que busca en el cine un refugio para su creatividad. Estos personajes, con sus historias y sus peculiaridades, se convierten en parte del universo de “El Escáner”, en un espacio de encuentro donde pueden compartir sus inquietudes, sus sueños y sus miedos.
La relación entre Iñaki y los demás personajes se desarrolla a través de una serie de encuentros casuales, de conversaciones improvisadas y de pequeñas acciones cotidianas. La comunicación, en muchos casos, es difícil y complicada, ya que los personajes tienen dificultades para expresarse abiertamente. La incomunicación, en muchos sentidos, representa el problema central de la novela: la incapacidad de los personajes para conectar entre sí y para comprenderse mutuamente. A pesar de estas dificultades, sin embargo, hay momentos de complicidad y de afecto, que revelan la profunda amistad que une a los personajes.
La trama se complica cuando Iñaki descubre que el dueño del videoclub, un hombre llamado Julio, oculta un oscuro secreto de su pasado. Este secreto, relacionado con un crimen que cometió muchos años atrás, pone en peligro la vida del videoclub y a todos los que lo frecuentan. La investigación sobre el pasado de Julio, se convierte en un elemento clave de la trama, y obliga a Iñaki y a los demás personajes a enfrentarse a sus propios miedos y a sus propias contradicciones. La revelación del secreto, en el final de la novela, es un momento de gran impacto emocional, y tiene consecuencias devastadoras para todos los involucrados.
Opinión Crítica de Videoclub
«Videoclub» es una novela inteligente y conmovedora, que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, el tiempo y la identidad. Mikel Aaronsaez ha logrado crear un universo literario original y evocador, que se caracteriza por su atmósfera melancólica y su prosair belleza. La novela es una obra considerada, que demuestra la habilidad del autor para mezclar elementos de la realidad con toques de fantasia y de surrealismo.
La fuerza de la novela reside en la profundidad de sus personajes. Aaronsaez ha creado protagonistas complejos y convividenciales, que nos parecen realistas y que nos resulta fácil identificar con sus problemas y sus aspiraciones. Los personajes no son simples arquetipos; son individuos con luchas internas y con una historia personal que los hace creíbles y humanos. La relación entre ellos es naturalista, con sus tensiones y sus momentos de armonía.
La novela también destaca por su uso del lenguaje. Aaronsaez utiliza un lenguaje preciso y evocador, que se adapta perfectamente a la atmósfera de la novela. La prosa es aflorada, sin ser artificial, y se caracteriza por su rítmo y su musicalidad. Además, el autor utiliza técnicas narrativas como el flashback y el monólogo interior para revelar los secretos del pasado de los personajes de manera gradual y sorprendente.
«Videoclub» es una novela imprescindible para aquellos que buscan una lectura reflexiva y emocionante. Es una obra que nos hace cuestionar nuestra propia vida, nuestras propias relaciones y nuestra propia identidad. Recomendada a lectores que aprecien la literatura de autor, la novela con personajes complejos, la exploración de temas universales y la belleza de la prosa.


