El libro de Vicente Jarque se estructura como un recorrido exhaustivo por las principales concepciones de Walter Benjamin, con un enfoque central en la
desde la perspectiva de la mimesis. Jarque destaca cómo Benjamin ve en la novela la capacidad de recrear la experiencia, de «re-actualizar» el pasado, permitiendo que el lector viva, aunque sea de forma indirecta, las experiencias de los personajes. La novela, para Benjamin, no es simplemente una representación del mundo, sino un ejercicio de mimesis que busca reproducir la contingencia del evento, de la vida, en la memoria del lector. El autor explora cómo esta concepción de la narrativa literaria se relaciona con la noción de tiempo de Benjamin, argumentando que el tiempo en la novela no es lineal, sino que se experimenta como una serie de «ecos» del pasado, que se manifiestan en el presente a través de la mimesis. Se profundiza en la importancia de los detalles, los «fragmentos» que constituyen la base de la narración, y cómo esta mimesis activa conecta al lector con la experiencia de los personajes de una manera visceral.
El capítulo dedicado al cine está centrado en el papel del espectador como «receptor mimético». Benjamin argumenta que el cine, a diferencia del teatro, no presenta una realidad preexistente, sino que crea una nueva realidad a través de la mimesis. El cámara es un «ojo mimético» que registra la contingencia del evento, y el espectador, a través de su mimesis, se involucra en la recreación de la experiencia del evento. El autor analiza cómo esta concepción del cine se relaciona con la idea de la objetividad en la filosofía de Benjamin, argumentando que la objetividad no es una mera representación fáctica del mundo, sino un estado de contingencia que se logra a través de la mimesis. Se examina la relación entre el director como «mímico» y la obra cinematográfica como un acto de re-creación del evento.
Finalmente, el libro explora la relación entre lenguaje y experiencia. Benjamin argumenta que el lenguaje no es simplemente un medio para comunicar ideas, sino que es la forma en que experimentamos el mundo. El lenguaje, a través de la mimesis, nos permite acceder a la contingencia de la experiencia, es decir, a la naturaleza caótica y desordenada de la vida. El autor analiza cómo esta concepción del lenguaje se relaciona con la idea de pluralidad en la filosofía de Benjamin, argumentando que la verdad no es una cosa única y fija, sino que se puede acceder a ella a través de diferentes perspectivas y lenguajes.
“Una Vez Es Ninguna Vez” de Vicente Jarque ofrece una lectura detallada y sistemática de la obra de Walter Benjamin, destacando la centralidad de la facultad mimética en su pensamiento. El libro no se limita a una simple re-exposición de los conceptos benjaminianos, sino que los reinterpreta y los contextualiza, proponiendo una nueva perspectiva sobre su significado. Jarque reúne los fragmentos más relevantes de la obra de Benjamin, organizándolos de manera lógica y accesible, permitiendo al lector comprender la complejidad de su pensamiento.
La obra se centra en la idea de que la experiencia humana es intrínsecamente mímica; es decir, que la accedemos a través de la imitación y la contingencia. La mimesis, en el pensamiento de Benjamin, no es una mera copia o imitación de lo externo, sino un proceso activo de re-creación que nos permite acceder a la verdad a través de la experiencia. Esta concepción de la mimesis es fundamental para entender la visión de Benjamin sobre el tiempo, el lenguaje, la narración literaria y el cine. Jarque argumenta que la comprensión de la obra de Benjamin requiere un reconocimiento de la importancia de la mimesis como una herramienta para acceder a la experiencia y a la verdad.
El libro destaca la idea de que la historia no es un registro fáctico del pasado, sino una interpretación que se produce en el presente, mediada por la mimesis. Benjamin argumenta que la historia es siempre un acto de re-creación, que utiliza el pasado para dar sentido al presente. Esta concepción de la historia tiene implicaciones fundamentales para la comprensión de la memoria y el identidad. El autor examina cómo los historiadores y los intelectuales utilizan la mimesis para construir narrativas históricas que sirven para legitimar poderes y ideologías. Se enfatiza la idea de la contingencia en la historia; es decir, la idea de que la historia es siempre el resultado de una serie de eventos aleatorios y caóticos.
El libro también explora la relación entre la mimesis y el lenguaje, argumentando que el lenguaje es la forma en que experimentamos el mundo. El lenguaje es la instrumento a través del cual podemos acceder a la contingencia de la experiencia, y a la verdad. Jarque analiza cómo el lenguaje utiliza la mimesis para crear narrativas que nos permiten acceder a la experiencia de los otros. Además, se examina el papel del signo y del símbolo en la mimesis, y cómo estos se utilizan para crear conexiones entre personas y culturas.
Finalmente, la obra se centra en la relación entre la mimesis y el cine, argumentando que el cielo es una nueva forma de mimesis. El cielo crea una nueva realidad a través de la que los espectadores pueden acceder a la contingencia del evento. El autor examina cómo el cielo utiliza la mimesis para crear narrativas que nos permiten acceder a la experiencia del evento.
Opinión Crítica de Una Vez Es Ninguna Vez: Una Obra de Gran Valor, con Desafíos para el Lector
“Una Vez Es Ninguna Vez” de Vicente Jarque es, en general, una obra de gran valor intelectual que ofrece una perspectiva innovadora sobre la obra de Walter Benjamin. La profundidad del análisis y la meticulosa investigación demuestran el compromiso del autor con la obra benjaminiana. Sin embargo, la complejidad de los conceptos y la densidad del texto hacen que la lectura sea un desafío para el lector sin una base sólida en la filosofía y la teoría cultural.
El autor presenta una interpretación del pensamiento de Benjamin que se alinea bien con los fragmentos más relevantes de su obra. Jarque logra desentrañar la complejación de los conceptos de Benjamin de manera queja accesible, sin reducir su profundidad. Su uso del concepto de facultad mimética como el eje central de la interpretación es estratégico y permite entender la visión de Benjamin sobre la experiencia humana. No obstante, la lectura requiere un esfuerzo considerable, y el lector debe estar dispuesto a trabajar con conceptos abstractos y a interpretar los pasajes con cautela.
Uno de los puntos más fortes de la obra es la forma en que Jarque relaciona el pensamiento de Benjamin con la teoría cultural contemporánea. Al establecer conexiones entre el pensamiento de Benjamin y las ideas de autores como Foucault, Deleuze y Guattari, el autor proporciona al lector una perspectiva más amplia sobre el significado de la obra de Benjamin. Sin embargo, estas conexiones a veces se sienten forzadas y la transición entre los diferentes pensamientos a veces carece de fluidez.
En general, se recomienda «Una Vez Es Ninguna Vez» a aquellos lectores que estén interesados en explorar la obra de Walter Benjamin de manera profunda y detallada. Sin embargo, se advierte que la lectura requiere un esfuerzo considerable y una base sólida en la filosofía y la teoría cultural. Sería ideal para estudiantes de filosofía, teoría cultural y estudios culturales que busquen una interpretación nueva de la obra de Benjamin. Se advierte que no es una lectura ligera; es un desafío que recompensa a quien esté dispuesto a involucrarse en la complejidad del pensamiento de Benjamin.

