La historia se centra en J.J., un oficinista de mediana edad que lleva una vida monótona y aparentemente sin complicaciones. Su día a día consiste en ir y volver del trabajo, comer solo, y pasar la mayor parte del tiempo en su apartamento. Un día, mientras intenta encontrar una hormiga que ha entrado en su casa, J.J. descubre que hay un cocodrilo bajo su cama. No es un cocodrilo pequeño y amigable; es un animal adulto, grande y con una actitud bastante desagradable.
La reacción inicial de J.J. es de incredulidad, pero la presencia del cocodrilo se mantiene, y el médico del barrio, con una sorprendente tranquilidad, le diagnostica cocodrilitis. El diagnóstico, tan normal como si fuera una enfermedad común, introduce un elemento aún más absurdo en la narrativa y sirve como detonante para una serie de acontecimientos extraños. A partir de ese momento, la vida de J.J. se transforma por completo, ya que debe lidiar con la presencia del cocodrilo y con las consecuencias de su diagnóstico. La novela no ofrece explicaciones lógicas para la aparición del cocodrilo, sino que se centra en el impacto que tiene en la vida de J.J. y en su búsqueda de respuestas.
La narrativa se desarrolla a través de los ojos de J.J., quien intenta, sin éxito, comunicarle la situación a su esposa, Ana, que se muestra cada vez más irritada y desconcertada. Las conversaciones entre ellos son tensas, llenas de incomodidad y de silencios incómodos, reflejando la dificultad que tienen para expresarse y para entenderse mutuamente. El cocodrilo se convierte en un catalizador de la crisis en la pareja, evidenciando su falta de comunicación y su incapacidad para compartir sus preocupaciones. La atmósfera de la novela es inquietante, con toques de humor negro que alivian la tensión, pero también con un trasfondo de melancolía y de soledad.
La novela explora la soledad de J.J. no solo como un estado emocional, sino como una condición existencial. El cocodrilo, lejos de ser una amenaza física, representa la falta de significado en su vida, el vacío que siente a pesar de llevar una vida aparentemente normal. A medida que J.J. intenta encontrar una explicación a la situación, se da cuenta de que el problema no es el cocodrilo, sino su propia incapacidad para conectar con el mundo que le rodea. La búsqueda de respuestas se convierte, entonces, en una búsqueda de sentido, una reflexión sobre la vida y la muerte.
A través de una serie de encuentros y conversaciones con personajes secundarios, cada uno con su propia peculiaridad, J.J. se enfrenta a diferentes perspectivas sobre la vida y la muerte. Estos personajes, que incluyen a un viejo ermitaño, una anciana que afirma tener poderes sobrenaturales y un dentista que tiene una obsesión por los cocodrilos, le ofrecen respuestas parciales que le ayudan a comprender mejor su situación. Sin embargo, ninguna de estas respuestas es definitiva, y J.J. se da cuenta de que la verdadera clave para superar su soledad reside en aceptar la incertidumbre y en aprender a vivir con la falta de respuestas.
La novela culmina con un final abierto, que permite al lector reflexionar sobre el significado de la historia. J.J. finalmente acepta la presencia del cocodrilo y aprende a convivir con él, entendiendo que la vida es, en última instancia, un misterio. El cocodrilo ya no es un símbolo de su soledad, sino un recordatorio de la importancia de la aceptación y la capacidad de encontrar belleza y significado en lo absurdo. La historia de J.J. es una invitación a abrazar nuestra propia «cocodrilitis», a reconocer las imperfecciones y los misterios de la vida, y a encontrar la felicidad en la simpleza de ser.
Opinión Crítica de Un Cocodrilo Bajo La Cama
“Un Cocodrilo Bajo La Cama” es una obra maestra de la humor negro y de la prosairidad. Mariasun Landa logra crear una atmósfera deucincomodante con una facilidad asombrosa, utilizando el absurdo como herramienta principal para criticar la sociedad moderna y la dificultad de la comunicación. La novela no se toma la vida demasiado en serio y utiliza la presencia de un cocodrilo bajo la cama como un disparador para explorar temas profundos con un tono ligero y divertido.
La fuerza de la novela reside en su realismo. Aunque la premisa es absurda, Landa la presenta con una naturalidad que hace que la historia sea creíble. El lector se identifica con J.J., con su frustración, su incomodidad y su deseo de encontrar respuestas. La novela es una crítica sutil a la sociedad de consumo y a la presión de la normalidad, donde la gente a menudo se siente aislada a pesar de estar rodeada de otras personas.
Además, la novela destaca por su excelente construcción de personajes. J.J. es un protagonista con el que es fácil identificarse y empatizar. Su esposa, Ana, es un personaje complejo y contradictorio, que refleja las tensiones y dificultades de la vida de pareja. Los personajes secundarios, aunque menos desarrollados, contribuyen a enriquecer la historia y a ofrecer diferentes perspectivas sobre la vida. La ilustración de Marta Moreno añaden un toque extra de surrealismo y humor a la obra, formando un tándem perfecto con el texto de Mariasun Landa.
“Un Cocodrilo Bajo La Cama” es una novela inteligente, divertida y conmovedora, que invita a la reflexión y que recomiendo a cualquiera que busque una lectura original y memorable. Es una obra que permanecerá en la memoria del lector mucho después de haberla terminado, y que nos recordará la importancia de la comunicación, la empatía y la capacidad de encontrar la belleza en lo inesperado. Es una joya literaria que merece ser leída y releída.
