El libro, que abarca desde el 2011 hasta el 2015, se presenta como una serie de fragmentos, notas y reflexiones que componen el diario personal de Sergio Suárez Blanco. No se trata de una narrativa lineal o estructurada, sino más bien de un mosaico de experiencias, observaciones y sentimientos. Los temas que aborda son variados: la amistad, el amor, la pérdida, la soledad, la naturaleza, la memoria y, sobre todo, la búsqueda de un sentido en la vida cotidiana. El autor escribe sobre sus viajes (especialmente en Chile y Lisboa), sobre sus conversaciones con amigos, sobre sus momentos de reflexión frente a un paisaje, o sobre el simple placer de una taza de café.
La estética del libro, como sugiere la editorial Pre-textos, se inspira en la idea de la «escritura como refugio». Ésta se manifiesta en la estructura fragmentaria de los diarios. Se lee como si estuvieras entrando en la mente del autor, observando su proceso de pensamiento, su forma de interpretar el mundo que le rodea. Las referencias a autores como Eugénio de Andrade, Natalia Ginzburg, Aldina Duarte, y Gaspar, reflejan los modelos literarios y artísticos que influyen en la sensibilidad de Suárez Blanco y que, a su vez, contribuyen a la atmósfera del libro. No es un libro para leer en un solo bloque, sino para ser devorado en pequeñas dosis, como si se tratara de una carta personal, un secreto susurrado al oído. La sensación que se desprende de la lectura es la de una intimidad compartida, una sensación muy importante en un mundo que, a menudo, nos aleja de la verdadera conexión humana.
El libro se compone de una sucesión de momentos capturados en el tiempo, como si fueran instantáneas de la vida cotidiana. En ocasiones, estas notas se enfocan en descripciones sensoriales del paisaje: la luz dorada de Santiago de Chile, el aroma del café en Lisboa, el sonido de las olas en la costa. Estas descripciones, en sí mismas, evocan una sensación de calma y serenidad, y nos invitan a apreciar la belleza de los detalles que a menudo pasamos por alto. Pero no solo se trata de observar el mundo exterior; también se trata de observar el mundo interior, de examinar nuestras propias emociones y pensamientos.
La voz del autor en los diarios es sincera y vulnerable, lo que permite al lector identificarse con sus experiencias. En un momento, lamenta la pérdida de un amigo, en otro, celebra un encuentro casual que le cambia la perspectiva de la vida. La obra se convierte en un testimonio de la importancia de la amistad, del amor, de la familia, y de la necesidad de cuidarse a uno mismo. La belleza de los diarios reside precisamente en esta franqueza. No hay pretensiones ni artificios; solo una voz auténtica que se atreve a mostrarse tal como es, con sus dudas, sus miedos, y sus sueños. Los viajes, especialmente su estancia en Chile, sirven como catalizador para la reflexión, permitiendo al autor confrontarse con nuevas culturas y nuevas formas de vida. La lectura de los diarios nos recuerda que la vida es un viaje, y que el camino no siempre es fácil, pero que siempre vale la pena explorarlo. También nos enseña a valorar los momentos simples, a encontrar la belleza en lo cotidiano, y a celebrar la vida en toda su complejidad.
Opinión Crítica de Todavía. Apuntes De Diario (2011-2015)
«Todavía» es un libro que, en su sencillez, resulta profundamente conmovedor. La prosa de Sergio Suárez Blanco es limpia, directa y, a la vez, llena de matices. No es un escritor que busca impresionar con su virtuosismo, sino que busca conectar con el lector a través de la honestidad. La obra es un ejemplo de cómo la escritura puede ser una herramienta poderosa para la introspección y el autoconocimiento. La sensación que genera es la de un amigo íntimo, que comparte sus inquietudes y sus alegrías.
El libro, en definitiva, es una invitación a la reflexión, a tomarse un tiempo para uno mismo, y a apreciar la belleza de las pequeñas cosas. Es un libro que puede resultar especialmente valioso para aquellos que se sienten perdidos o desorientados en la vida. Puede ofrecérselos al lector que se encuentra en un momento de introspección, como una compañía en su proceso de autodescubrimiento. La forma en la que Suárez Blanco aborda los temas de la amistad, el amor y la pérdida, es particularmente resonante. Es un libro que se queda con el lector mucho después de haberlo terminado, recordándole la importancia de la conexión humana y la necesidad de vivir el presente. Se recomienda especialmente para aquellos que disfrutan de la lectura de autores como Alberto Ginestá o Juan Benet, quienes comparten una sensibilidad similar.
“Todavía” es un libro que se consume con cariño, a un ritmo pausado y deliberado. Es una obra que se suma al corpus de la literatura contemporánea española, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la vida, la amistad y la búsqueda de sentido. Un libro para leer en tiempos de incertidumbre, un refugio de paz y serenidad en un mundo cada vez más caótico.

