“Somos Comunión” nos sumerge en la vida de los Eguíluz, una familia de arrendatarios de generación en generación de un caserío en el interior de Bizkaia, en un periodo crucial de la historia vasca. La novela se centra en la vida de Adrián y sus hermanos, Martín, Gracia y Leonardo, y su involucramiento en una nueva insurrección carlista, un movimiento que buscaba restaurar el trono de Carlos María Isidro. El contexto es esencial: 1872. En ese año, la forma de vida tradicional en el País Vasco, como en distintas varias partes, se encuentra sumida en un profunda crisis, agudizada por las decisiones de los gobiernos liberales, que a menudo atentan contra las mismas angles materiales de su existencia. Esta crisis se manifiesta en la pérdida de tierras, la imposición de impuestos y la creciente presión para adaptarse a las nuevas ideas.
La historia se desarrolla a través de la experiencia de Adrián, un joven con una mezcla de idealismo y desilusión. La familia, a pesar de sus diferencias individuales, está unida por la necesidad de proteger su hogar, su forma de vida y sus valores. La novela explora las motivaciones que impulsan a los Eguíluz a involucrarse en la guerra: no solo la defensa del carlismo, sino también la necesidad de recuperar su dignidad, su orgullo y su pertenencia. A través de sus respectivos circunstancias, sus ritos, sus inquietudes y sus miserias, los personajes asumen, de forma consciente o inconsciente, que forman parte de algo que está por encima de sus aspiraciones particulares. La novela no se limita a narrar la guerra, sino que analiza en profundidad la complejidad de la sociedad carlista, su estructura social, sus líderes y sus creencias.
La trama de “Somos Comunión” se centra en las decisiones individuales y colectivas de los Eguíluz, que se ven arrastrados por la insurrección carlista. Cada uno de los hermanos se enfrenta a dilemas morales y existenciales, determinados por sus propias circunstancias y personalidades. Martín, por ejemplo, es un hombre impulsivo y apasionado, idealista, con una fuerte vocación religiosa que lo lleva a elegir ser capellán de las tropas carlistas, un papel que lo obliga a enfrentarse a la brutalidad de la guerra y a sus propias dudas. Gracia, en cambio, es una mujer fuerte y decidida, que se convierte en un pilar de apoyo para su familia, asumiendo responsabilidades adicionales y mostrando una gran resiliencia ante las dificultades. Leonardo, el más joven, se entrega a la guerra con una inocencia trágica, creyendo en las ideas carlistas y mostrando una fuerte lealtad a sus hermanos.
La novela está construida como una serie de escenas y diálogos que revelan el desarrollo de la intensa dinámica familiar. Se describen con detalle las costumbres, tradiciones y ritos de la vida rural vasca, reforzando el sentimiento de realismo y autenticidad de la obra. El autor utiliza un lenguaje claro y directo, que facilita la comprensión del lector, sin receder en la profundidad de los pensamientos y emociones de los personajes. A través de la narración de los eventos, Bolinaga explora la condición humana en su forma más pura, mostrando la belleza y la crueldad de la guerra, el amor y el odio, la vida y la muerte. La novela culmina en una escena emocionante, en la que los Eguíluz se enfrentan a las consecuencias de sus decisiones, y se ven obligados a tomar decisiones que cambiarán su vida para siempre.
Opinión Crítica de Somos Comunión: Un Testimonio Potente y Emotivo
«Somos Comunión» es, sin duda, una obra maestra del género histórico, que logra transportarnos a un periodo clave de la historia vasca con una gran honestidad y empatía. Bolinaga ha logrado crear personajes complejos y realistas, que nos conquistan con su verdadera humanidad y nos hacen reflexionar sobre la naturaleza de la guerra, el poder, la fe y el amor. La novela no es simplemente un relato histórico, sino también una profunda exploración de la psicología humana, un análisis de las motivaciones que conducen a la violencia y la destrucción.
El autor ha hecho un extraordinario ejercicio de empatía para reflejar la mentalidad de quienes perdieron además aquella guerra. Además, la novela muy entretenida y de agilísima lectura. La recreación de la vida rural vasca en el siglo XIX es absolutamente creíble, y los detalles que presenta Bolinaga nos hacen sentir como si estuviéramos allí, testigos de esa época. La trama está bien construida, con puntos de giro sorprendentes y un ritmo que mantiene la atención del lector desde el principio hasta el final. Es una novela que nos hace reflexionar sobre la importancia de la memoria, sobre la necesidad de recordar los errores del pasado, y sobre la necesidad de buscar la paz y la justicia en el presente. Recomendable para profundos lectores, y un excelente trabajo.
