La novela se centra en la familia Eguíluz, arrendatarios de un caserío en el interior de Bizkaia, un entorno rural marcado por la pobreza y la despoblación. En 1872, un año crucial para la historia de España, la forma de vida tradicional en el País Vasco se encuentra sumida en una profunda crisis, agudizada por las decisiones de los gobiernos liberales, que a menudo atentan contra las mismas bases materiales de su existencia. La familia Eguíluz, con sus seis hijos, se ve atrapada en el torbellino de una nueva insurrección carlista, liderada por el cacique local, Don Manuel, un hombre de gran poder e influencia, que aprovecha la situación para aumentar su propio poder.
Adrián, el protagonista, junto con sus hermanos Martín, Gracia y Leonardo, son jóvenes hombres de principios, arraigados en la tradición carlista, convencidos de que luchan por defender su tierra y su religión. Sin embargo, la novela no presenta una visión simplista del carlismo. Cada uno de los hermanos tiene sus propias motivaciones y conflictos internos, que se ven exacerbados por las circunstancias. Martín, el mayor, es impulsivo y valiente, pero también propenso a la violencia. Gracia, la hermana, es más práctica y realista, preocupada por la supervivencia de la familia. Leonardo, el más joven, se debate entre la lealtad a su familia y la creciente conciencia de la injusticia del sistema. A medida que la guerra se intensifica, los Eguíluz se ven envueltos en un laberinto de traiciones, venganzas y desesperación, liderados por la figura carismática pero también autoritaria de Don Manuel. La novela explora con crudeza la desesperación y la miseria que reinaban en esos tiempos, mostrando la falta de recursos, la inseguridad y la constante amenaza de violencia.
La historia se desarrolla a través de una serie de episodios que reflejan la vida cotidiana de la familia y su participación en los acontecimientos. Se incluyen escenas de caza, bailes, comidas, conversaciones, y, por supuesto, las batallas y enfrentamientos armados. Bolinaga teje una trama compleja y llena de sorpresas, jugando con la ambigüedad moral de los personajes y mostrando la dificultad de distinguir entre el bien y el mal. La novela también ofrece un retrato detallado de la sociedad carlista, con sus líderes, sus seguidores, sus métodos y sus creencias. No obstante, la novela no glorifica el carlismo; sino que lo muestra como un movimiento radical y desorganizado, que acabó por ser derrotado. La novela nos recuerda que, en cualquier conflicto, existen múltiples perspectivas y que la historia, como tal, es siempre una cuestión de interpretación.
El desarrollo de la historia se centra en el impacto de la guerra carlista en la vida de los Eguíluz y en la transformación de los jóvenes protagonistas. A medida que la guerra se prolonga, los Eguíluz se ven cada vez más aislados y vulnerables. El cacique Don Manuel, aprovechándose de su posición de poder, se convierte en el amo de la región, imponiendo sus leyes y exigiendo tributos a los arrendatarios. La familia Eguíluz se ve obligada a adoptar medidas extremas para sobrevivir, recurriendo a la delincuencia y a la violencia. La pobreza y la hambruna se hacen cada vez más presentes en sus vidas, amenazando con la muerte de los niños.
La novela explora las tensiones internas dentro de la familia Eguíluz y el choque entre las diferentes generaciones. El padre de Adrián, Don Benito, es un hombre tradicionalista y conservador, que se opone a la guerra y a las ideas liberales. Sin embargo, la situación obliga a Don Benito a tomar partido, convirtiéndose en un líder carlista. La figura de Don Benito es fundamental para entender la mentalidad de la época, mostrando cómo la defensa de la tradición y la fe se convertían en un refugio ante la incertidumbre y el miedo. La novela explora, con sensibilidad, las complejidades del compromiso y las consecuencias que pueden tener las decisiones individuales.
A medida que la guerra llega a su fin, los Eguíluz sufren una derrota devastadora. Los miembros de la familia son encarcelados, torturados y asesinados. La novela ofrece un final trágico y conmovedor, que refleja la pérdida de una generación de hombres y mujeres que lucharon por un ideal que se ha desmoronado. El final de la novela, aunque triste, es también un acto de empatía con la situación de los personajes, una forma de reconocer la injusticia y la barbarie de la guerra. Bolinaga no presenta una visión maniquea de la historia; sino que nos muestra la complejidad de las relaciones humanas y la dificultad de encontrar soluciones en tiempos de conflicto. La novela nos recuerda que, en la guerra, se pierden más que vidas; se pierde la inocencia, la esperanza y la posibilidad de un futuro mejor.
Opinión Crítica de Somos Comunión: Una Obrafoica y Poderosa
“Somos Comunión” es una obra maestra del realismo histórico, que ofrece una recreación vívida y conmovedora de una etapa fundamental de la historia de España. Iñigo Bolinaga ha logrado un equilibrio perfecto entre la documentación histórica, la caracterización psicológica de los personajes y la construcción de una trama compleja y absorbente. La novela es, sobre todo, una testimonio de la vida y las costumbres de la sociedad carlista, mostrando las contradicciones y las injusticias de un sistema que se basaba en la desigualdad y la opresión.
La fuerza de la novela radica en su empatía hacia los personajes, que no son vistos como simples héroes o villanos, sino como hombres y mujeres con virtudes y defectos, con sueños y miedos, con un lugar en la historia. Bolinaga ha logrado humanizar a los carlistas, mostrando que no eran solo fanáticos religiosos, sino hombres que luchaban por defender sus ideales y por proteger su tierra y su familia. El uso del coral, con una miríada de voces, permite al lector adentrarse en las conciencias de los personajes, experimentando sus emociones y sus conflictos internos. Esto hace que la novela sea mucho más que una simple re-creación histórica; se convierte en una experiencia emocional y personal.
Aunque la novela es, sin duda, muy entretenida y de agilísima lectura, es importante señalar que la historia también es pesada y sombría. La crudeza de la realidad carlista, con su violencia, su pobreza y su desesperación, puede resultar impactante para el lector moderno. Sin embargo, es precisamente esta crudeza lo que hace que la novela sea tan poderosa y relevante. «Somos Comunión» es una obra que invita a la reflexión sobre el pasado, sobre la naturaleza del poder, sobre la importancia de la identidad y sobre la necesidad de luchar por la justicia y la libertad. La novela es una lectura recomendada para todos aquellos que les interese la historia de España y para aquellos que buscan una obra que les haga reflexionar sobre la condición humana.
