La obra de Ángel Viñas se construye sobre una investigación exhaustiva que desentierra documentos previamente ignorados y reconstruye una estrategia compleja que implicó la colaboración entre sectores de la derecha española, potencias fascistas y, sorprendentemente, el Vaticano. La tesis central del libro es que la Guerra Civil Española no fue un mero fruto del descontento social, sino que fue cuidadosamente orquestada con el objetivo de restaurar la monarquía española bajo una ideología fascista.
El libro revela que las gestiones para conseguir fondos iniciales para la sublevación se realizaron, en un primer momento, a través de Francia, utilizando, en gran medida, las clases adineradas y, notablemente, la influencia de Juan March. Esta no fue una acción aislada; se estableció un entramado de conexiones que extendió su alcance a otros sectores de la sociedad española. Más allá de la financiación, Viñas explora con detalle la estrategia para el suministro de armamento moderno, identificando los contactos cruciales con fabricantes y proveedores extranjeros. No solo se trataba de adquirir armas, sino de un complejo plan para la formación y “lavado de cerebro” de las unidades militares, a través de un mecanismo de coordinación civil y militar que, ahora desvelado, revela la sofisticación de la conspiración.
La investigación desvela que la restauración monárquica no se planteaba como un fin en sí mismo, sino como el punto de partida para establecer un régimen similar al de Mussolini, con profundas raíces en el fascismo. Los conspiradores tenían una visión clara: el rey Alfonso XIII, o un sucesor, volvería a ocupar el trono, y España se integraría en un proyecto europeo al estilo fascista. Este proyecto no solo implicaba el establecimiento de un gobierno autoritario, sino también la manipulación ideológica de la población, promoviendo un nacionalismo exacerbado y una visión del mundo acorde con la mentalidad de la época. Documentos y testimonios que aparecen en el libro sugieren que la figura de Franco era considerada, en principio, como un mero instrumento dentro de este plan.
La coordinación de esta conspiración no fue solo una cuestión de financiación y armamento; también se centraba en la creación de una atmósfera de inestabilidad y descontento social. Se alimentaron los rumores, se fomentaron las tensiones y se apoyaron a los grupos paramilitares, todos con el objetivo de desestabilizar al gobierno republicano. El libro resalta el papel de la Iglesia Católica, que, a través de la propaganda y el apoyo moral, contribuyó significativamente a la polarización del conflicto.
El núcleo de la investigación de Ángel Viñas se centra en demostrar que la Guerra Civil Española no fue un simple conflicto interno entre facciones políticas, sino una conspiración orquestada, desde el exterior, con el objetivo de restaurar la monarquía española y establecer un régimen fascista. La evidencia documentada, proveniente de archivos españoles, británicos, franceses y ahora con nuevas pistas obtenidas en Roma, ofrece una perspectiva inédita sobre los acontecimientos que condujeron al estallido de la guerra.
La obra explora en detalle el papel del Instituto Mariscal de Campo, un organismo creado por Alfonso XIII para “preparar” al país para un posible golpe de estado. Este instituto, en colaboración con elementos de la derecha española, se convirtió en el centro neurálgico de la conspiración, encargado de planificar la sublevación militar y establecer contactos con potencias extranjeras. Viñas presenta documentos que demuestran que el Instituto Mariscal de Campo no solo actuó de forma independiente, sino que fue instigado y financiado por sectores de la alta burguesía española, incluyendo a Juan March, y que en cierto grado, también contó con el apoyo del Vaticano.
La adquisición de armas fue una prioridad crucial en el plan de los conspiradores. El libro revela que se establecieron contactos con fabricantes de armamento en Francia, utilizando la influencia de Juan March, y con proveedores del norte de África, en un intento por obtener armas de última generación, como rifles de asalto y aviones de combate. Estos armamentos, que llegaron tarde, pero que sin duda contribuyeron a la victoria final de los sublevados, eran parte de un plan mucho más amplio, que incluía la formación y «lavado de cerebro» de las unidades militares.
La coordinación civil-militar era un componente fundamental de la estrategia. Se crearon organizaciones paramilitares, como la Guardia Civil, y se estableció un mecanismo de comunicación entre los líderes militares y las altas esferas de la sociedad española. Este mecanismo, que resulta ser mucho más organizado y efectivo de lo que se pensaba anteriormente, permitió a los conspiradores controlar las operaciones militares y manipular la opinión pública. El libro presenta testimonio de individuos que participaron en este mecanismo, revelando la profunda influencia de los militares en la conspiración.
El papel de las potencias extranjeras, especialmente Italia y Alemania, es otro aspecto clave del libro. Viñas demuestra que los conspiradores recibieron ayuda financiera, material y política de lanzamiento de estas potencias, que deseaban establecer un puente para su expansión en Europa. Sin embargo, el libro también señala que la ayuda extranjera llegó demasiado tarde, y que no fue suficiente para garantizar el éxito de la conspiración.
Opinión Crítica de ¿Quién Quiso La Guerra Civil?: Un Análisis y Recomendaciones
La obra de Ángel Viñas es, sin duda, un logro significativo en la historiografía de la Guerra Civil Española. La investigación es rigurosa, meticulosa y basada en una amplia cantidad de documentos archivos, que hasta ahora habían permanecido en la sombra. La obra redefine nuestra comprensión del conflicto y destierra el mito de un simple desacuerdo político. La idea de una conspiración orquestada por sectores de la derecha española, con el apoyo de potencias fascistas, es una idea quech es desafortunadamente relevante para entender el histórico.
Sin embargo, la obra no está exenta de algunas críticas. Aunque Viñas presenta una evidencia sólida, en algunos momentos su interpretación se apoya en datos interpretativos que podrían ser considerados más especulativos. La afirmación de que Franco no habría sido “el main protagonist” es una declaración controversia que requiere precaución, ya que siempre fue una figura clave y determinante. No obstante, este tipo de interpretación es una parte natural del proceso histórico y puede animar a reflexionar sobre el papel de los líderes en conflictos de escala masiva.
En conclusión, «¿Quién Quiso La Guerra Civil?» es un libro imprescindible para quien quiera profundizar en la comprensión de este trágico conflicto y replantear la historia de España. Es una obra que debe ser leída con escepticismo y con la conciencia de que la historia es siempre interpretativa, pero que ofrece un perspectiva valiosa y fundamentalmente más compleja que las narrativas tradicionales. Se recomienda leerlo junto con otras obras sobre la Guerra Civil para obtener una visión más completa del conflicto.


