La historia comienza con la inesperada herencia de Oliver, un joven londinense que lleva una vida marcada por la sombra de una pérdida personal. El destino le depara, de forma abrupta e inesperada, el legado de una casona colonial, la Marina, situada a pie de playa en el pintoresco pueblecito de Suances, en la región de Cantabria. La casona, un edificio de época con una historia intrincada, se presenta como una oportunidad para comenzar una nueva vida, lejos del caos y las memorias dolorosas que lo persiguen.
Sin embargo, la llegada de Oliver a la Marina no está exenta de inquietudes. Durante las obras de remodelación que intenta llevar a cabo para restaurar la propiedad, en el sotano del edificio se descubre un hallazgo macabro: el cadáver emparedado de un bebé. Este descubrimiento, que parece sacado de una leyenda, se acompaña de un objeto completamente anacrónico, una pieza de un juego de marfil, que desconcierta a los expertos. La existencia de un bebé enterrado en un lugar tan inesperado despierta una serie de preguntas y sospechas que se sumarán a la complejidad de la trama.
El descubrimiento del bebé desencadena una serie de eventos vertiginosos. A partir de este momento, comienzan a sucederse, en distintas ciudades de Cantabria, unos asesinatos que parecen estratificados y conectados entre sí. Las víctimas, de diferentes perfiles sociales, presentan resultados forenses inexplicables, anómalos y que desafían las teorías convencionales. Estos resultados, que parecen ir en contra de toda lógica científica, pongan en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil, y, sobre todo, al propio Oliver, quien, al descubrir que este caso lo involucra directamente, inicia un denso viaje personal y una carrera contrarreloj para desentrañar la verdad y descubrir al asesino.
La narrativa de Oruña se centra en la desesperada búsqueda de Oliver, un personaje atormentado por su pasado, que debe superar sus propios demonios internos para rescatar a la Marina y a los habitantes de Suances. A medida que avanza la investigación, descubre secretos familiares, conexiones ocultas y una red de sospechosos que van desde el comerciante local hasta el arqui-curate de la parroquia. La tensión aumenta a medida que la amenaza se cierne sobre la comunidad, y Oliver se ve obligado a tomar decisiones difíciles que ponen en riesgo su propia vida.
El misterio se profundiza al revelar que la casona Marina no es simplemente una antigua residencia, sino que tiene una historia oscura y compleja, vinculada a una sociedad secreta que operó en la región durante el siglo XIX. Esta sociedad, dedicada a la práctica de rituales ancestrales y a la recolección de objetos de valor, estaba obsesionada con la protección de un antiguo artefacto, el mismo objeto que acompañaba al bebé enterrado.
A medida que Oliver profundiza en la investigación, descubre que los asesinatos no son aleatorios, sino que están consecuencias de un plan orquestado por aquellos que quieren recuperar el artefacto. El bebé, en realidad, es un pilar fundamental de la sociedad secreta, y su muerte representa la disrupción del equilibrio ancestral. Los asesinos son seguidores de esta sociedad, que creen estar protegiendo a la región de una fuerza oscura y destructiva.
La narrativa de Oruña está compuesta de múltiples capas. La investigación policial sobre los asesinatos se entrelaza con la exploración del pasado de la Marina y de la sociedad secreta. Se alternan escenas de investigación, interrogatorios y descubrimientos con escenas de diario íntimo de Oliver, que revelan sus miedos, su soledad y su necesidad de redención. El ritmo narrativo es intenso y el lector se ve involucrado en la trama, intentando descifrar los pistas y predecir los desenvolvimientos.
La Sección de Investigación de la Guardia Civil, liderada por el sargento Diego Ruiz, se enfrenta a numerosos desafíos para resolver el caso. Los resultados forenses anómalos de las víctimas dificultan la labor de los investigadores, y la resistencia de algunos de los habitantes de Suances añade complejidad a la situación. Sin embargo, Ruiz, un hombre experimentado y con un profundo conocimiento de la región, se niega a rendirse y se convierte en un aliado fundamental para Oliver.
Opinión Crítica de Puerto Escondido: Un Inicio Prometedor
María Oruña ha logrado, con «Puerto Escondido», establecer un estilo narrativo que combina la suspense y el misterio con una sensibilidad y una profundidad que hacen que la lectura sea sumamente cautivadora. La ambientación de Cantabria, con sus paisajes y tradiciones, se integra perfectamente a la trama, creando una atmósfera realista y mágica que transporta al lector a un lugar donde la verdad es escurre y los misterios son ilimitados.
La trama de «Puerto Escondido» es compleja y bien construida, con pistas dispersas a lo largo de la narrativa que invitan al lector a participar activamente en la investigación. Oruña utiliza técnicas narrativas sutiles, como elirón, el silencio y la manipulación del tiempo, para crear suspensión y misterio. La velocidad de la trama es ideal, sin ser excesivamente rápida ni congruja, permitiendo al lector disfrutar de cada descubrimiento y de cada interrogante.
Además, los personajes de «Puerto Escondido» son profundamente complejos y bien definidos. Oliver, el protagonista, es un personaje con un pasado lleno de dolor y miedo, que se convierte en un héroe relatable, al que el lector puede identificar y a quien puede apoyar en su búsqueda de la verdad. Los personajes secundarios, como el sargento Ruiz y la propietaria del hotel local, también están bien desarrollados y añaden profundidad a la trama. Se espera que la serie que se inicia en «Puerto Escondido» profundice en estas relaciones y en la exploración de los motivos que impulsan a los personajes.

