La novela se centra en la llegada a Madrid de Piero Contardi, un pintor napolitano, un hombre de talento pero también de un pasado turbio. El motivo de su llegada es un encargo del cardenal Focardi, quien le solicita que copie varias obras de Rafael Sanzio, almacenadas en el Museo de Pintura y Escultura de Su Majestad. Contardi no es un simple copista; su habilidad y conocimiento le sitúan en un círculo de artistas y académicos, cada uno con sus propias ambiciones y secretos. Pronto se descubre que su círculo está poblado de individuos con agendas ocultas: un joven e idealista pintor en busca de reconocimiento, un coleccionista de arte obsesionado con la autenticidad, un diplomático consumido por la política y, sobre todo, un cardenal con intereses cuestionables.
La trama se inicia con un crimen sin resolver que tuvo lugar en 1845, un acto que permanece envuelto en misterio durante décadas. Este evento, que involucra a un joven artista y a un importante personaje religioso, es el detonante principal de la historia. La aparición, de forma inesperada en 1861, de una de las copias realizadas por Contardi, desata una frenética carrera para descubrir la verdad. La investigación se extiende a través de diferentes escenarios: las opulentas embajadas donde se discute el futuro matrimonio de la reina Isabel, los talleres artísticos de Madrid, las villas toscanas y el Lacio, las cortes de Berlín y París.
A medida que avanza la investigación, se revelan capas de corrupción, celos, ambición y traición. Se descubren conexiones entre los personajes y se desentrañan las verdades ocultas que habían permanecido silenciadas durante más de un siglo. La novela destaca por la complejidad de sus personajes, que no son ni héroes ni villanos, sino individuos con virtudes y defectos, impulsados por sus deseos y pasiones. La trama se vuelve un laberinto de pistas y falsas pistas, donde la identidad de los culpables permanece en constante debate.
La investigación del crimen se convierte en un espejo que refleja las contradicciones de la sociedad española de la época. Se desvelan los oscuros secretos del cardenal Focardi, que resulta estar involucrado en una red de corrupción que alcanza las más altas esferas de la Iglesia y el gobierno. La novela explora la tensión entre la fe y la ambición, la hipocresía y la verdad, y la fragilidad de la memoria. El protagonista, Contardi, se ve envuelto en la trama, desarrollando una profunda obsesión por desentrañar el misterio y descubrir la verdad, aunque esto implique poner en peligro su propia vida.
El uso de las copias de las obras de Sanzio, lejos de ser simplemente un acto de copia, adquiere un significado simbólico. Son representaciones de la verdad, pero también de la falsedad y la manipulación. Cada copia es un reflejo del pasado, un fragmento de memoria que puede ser interpretado de diferentes maneras. La novela nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la mímesis, es decir, la capacidad del arte para representar la realidad. ¿Puede un copista de verdad recrear el pasado, o solo ofrece una versión distorsionada de la realidad?
A medida que la investigación avanza, se revela que el crimen no fue un simple acto de violencia, sino un acto de venganza que había sido orquestado por una figura clave en la vida de Contardi. La novela explora la idea de que el pasado siempre vuelve para atormentar al presente, y que las decisiones que tomamos pueden tener consecuencias devastadoras a largo plazo. El ritmo de la narrativa es ágil y dinámico, manteniendo al lector en vilo hasta el final. El autor, Reyero Hermosilla, muestra una maestría en la construcción de la trama y en la creación de personajes complejos y memorables.
Opinión Crítica de Por Mano Distinta: Un Misterio Bien Elaborado
«Por Mano Distinta» es, en definitiva, una novela de intriga y misterio muy bien escrita y con una atmósfera envolvente. La novela destaca por su ingeniosa trama, por su cuidado en la reconstrucción de la sociedad de finales del siglo XIX y por la profundidad de sus personajes. La novela no es un simple ejercicio de detectivesco, sino una reflexión sobre la naturaleza humana, la memoria, el tiempo y la ambición.
Sin embargo, aunque la novela es muy recomendable, es importante señalar que algunos lectores pueden encontrar la trama un poco compleja y laberíntica. El autor no se anda con rodeos en la presentación de sus personajes y su motivación. El ritmo de la novela puede resultar un poco lento en algunos momentos, especialmente en las secciones dedicadas a la descripción de los escenarios y a la explicación de los intrincados entrelazamientos políticos y sociales. No obstante, la calidad de la escritura, la profundidad de los personajes y la originalidad de la trama compensan estos pequeños inconvenientes.
«Por Mano Distinta» es una novela que merece ser leída y apreciada por los amantes del género de misterio y por aquellos lectores interesados en la historia y la sociedad española de finales del siglo XIX. El libro ofrece una lectura estimulante y reflexiva, que nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones y a considerar la posibilidad de que detrás de las apariencias, se escondan verdades mucho más oscuras de lo que imaginamos. La obra es una muestra del talento de Carlos Reyero Hermosilla y, en definitiva, un gran clásico de la novela de misterio.

