“Por El Olimpo Ese (Ole! Mortadelo 210)” nos sumerge en una de las aventuras más locas y sorprendentes que ha ofrecido la colección “Olé!”. La historia, firmada por Francisco Ibañez, gira en torno a un nuevo invento del Profesor Bacterio, un hombre de ciencia obsesionado con la tecnología y, a menudo, con resultados desastrosos. En esta ocasión, el profesor, en su afán de crear un dispositivo que “convierta la energía en alegría”, produce un artilugio defectuoso que, por un error, tiene el poder de transformar a cualquiera que se acerque a él en una criatura mitológica.
La magia del caos se desata cuando Mortadelo, el agente de la T.I.A., se acerca demasiado al artilugio. De repente, se transforma en un cíclope, una figura legendaria conocida por su gran ojo. Pero no es el único en sufrir una metamorfosis. El Súper, el “agente más rápido del mundo”, se convierte en un centauro, una criatura con cuerpo de caballo y torso de hombre. Filemón, el payaso incompetente, se transforma en un fauno, con cabeza de cabra y cuerpo de hombre, mientras que Ofelia, la joven de aspecto delicado, se convierte en una Sirena, una criatura acuática con cola de pez y voz melódica. Esta explosión de seres mitológicos llena las páginas del cómic, generando situaciones hilarantes y surrealistas.
La trama se complica aún más con la llegada al edificio de la T.I.A. de un inspector que, al ver la extraña fauna corriendo por los pasillos, se cree una majareta y, para empeorar las cosas, se somete a una «cura» que resulta ser inútil. El inspector, creyendo haber recuperado la cordura, es nuevamente sorprendido por la situación surrealista, lo que añade otra capa de humor absurdo a la historia. La lógica y el sentido común abandonan el edificio, dando paso a un torbellino de situaciones cómicas y efectos especiales.
El desenlace de la aventura es, como es habitual en las historias de Ibáñez, repleto de situaciones grotescas y momentos de pura comedia. El inspector, convencido de que está perdiendo la razón, intenta razonar con Mortadelo y los demás miembros de la T.I.A., quien tiene una comprensión muy limitada de la naturaleza de los cambios que están ocurriendo. El esfuerzo de comprender la situación es un reflejo de la incomprensión que permea todo el relato, y se convierte en el motor de muchas de las bromas.
La historia no se centra únicamente en la transformación física de los personajes; también explora las consecuencias de estas transformaciones en la vida cotidiana de la T.I.A. La forma en que Mortadelo, Filemón y los demás intentan manejar la situación con seriedad mientras lidian con una centauro, un fauno y una sirena es la fuente principal del humor, enfatizando la incompetencia y el caos inherentes a su trabajo. El Inspector, por su parte, se convierte en un elemento cómico adicional a medida que su paranoia crece y su intento de comprender lo que sucede se vuelve cada vez más ridículo.
Además de las transformaciones físicas, la historia incluye elementos de investigación y suspense. La T.I.A. intenta investigar el origen del artilugio y determinar cómo detener las transformaciones, lo que conduce a una serie de encuentros cómicos y situaciones peligrosas. A pesar de la seriedad de la misión, la historia se mantiene ligera y divertida, gracias al estilo desenfadado de Ibáñez y al absurdo de la situación. La confrontación final entre los personajes y el artilugio, y el intento de encontrar la solución, es la culminación de la aventura, y aporta un cierre cómico a la historia.
Opinión Crítica de Por El Olimpo Ese (Ole! Mortadelo 210): Un Clásico que Segue Brillando
«Por El Olimpo Ese (Ole! Mortadelo 210)» es, como muchas de las entregas de la colección “Olé!”, un ejemplo perfecto del estilo único y desenfadado de Francisco Ibañez. El humor es el elemento central de la historia, y se logra a través de la exageración, el absurdo y la comedia física. La transformación de los personajes en criaturas mitológicas es simplemente lo suficientemente ridícula como para ser divertida, y la interacción entre ellos genera situaciones hilarantes. La historia es un recordatorio del talento de Ibáñez para crear personajes memorables y situaciones cómicas.
La historia se beneficia del uso de los personajes, Mortadelo, Filemón, el Súper, Ofelia y Bacterio, han sido clásicos del cómic español durante décadas, y su personalidades y rasgos distintivos están bien establecidos. Su comportamiento es impredecible y a menudo conduce a situaciones caóticas. Esta es una de las claves del éxito de la serie. La narrativa es ágil y directa, lo que permite al lector sumergirse rápidamente en la aventura. La ilustración es característica de Ibáñez: rígida, expresiva y llena de detalles. El uso de colores también es importante; los colores brillantes y saturados ayudan a realzar el humor de la historia.
Sin embargo, la historia no es perfecta. Algunos podrían criticar que a veces la trama es demasiado simple y que la resolución de los problemas es demasiado fácil. No obstante, esto es parte del estilo de Ibáñez, que siempre ha priorizado la comedia y el entretenimiento sobre la profundidad de la trama. A pesar de estas pequeñas deficiencias, «Por El Olimpo Ese (Ole! Mortadelo 210)» es una lectura entretenida y divertida para fans de la serie y para aquellos que disfrutan del humor absurdo y la comedia visual. Recomendable para todas las edades que disfruten del buen humor.
«Por El Olimpo Ese (Ole! Mortadelo 210)» continúa siendo un testimonio del valor perdurable de la colección “Olé!” y de la genialidad de Francisco Ibañez, y una entrega esencial para cualquier fan de Mortadelo y Filemón.
