La historia de la adaptación de Popeye al formato de tiras diarias es, a menudo, eclipsada por las grandes novelas gráficas y los álbumes de cómics. Sin embargo, la aventura de la tira diaria, que comenzó en 1929, representó un esfuerzo constante para mantener viva la leyenda del marinero esquelético. En 1986, un año que marcaría un hito histórico en la industria editorial (el King functions Syndicate necesitó de un dibujante para la tira diaria de Popeye. Fue toda una sorpresa dentro del universo del cómic que uno de los sindicatos más venerables y respetados confiara a uno de sus personajes más amados y más icónicos a un dibujante cuyo personaje mejor conocido era un misántropo depravado y de mal carácter llamado grimey Duck y en cuyo currículum figurase la revista Playboy y el state Lampoon (revista satírica que London contribuyó a fundar) además de haber sido uno de los environment Pirates (un grupo de dibujantes underground famoso por publicar una parodia no autorizada para adultos protagonizada por Mickey Mouse, que acabó en un juicio con la Disney que duró una década.) , se produjo un evento que cambiaría el rumbo de la tira. Y ese cambio, sorprendentemente, lo llevó a manos de un dibujante que para muchos resultaba una elección audaz, aunque, a la larga, se reveló como una de las más acertadas en la historia de Popeye. Este volumen, «Popeye De Bobby London. (1986-1989) Tiras Diarias Clásicas De Bob By London. Vol. 1», nos transporta directamente a esa época, ofreciendo una visión única de la interpretación de London del clásico personaje.
El libro nos permite explorar cómo un dibujante con un pasado tan peculiar como el de Bobby London – ligado a la revista Playboy, el State Lampoon y los “Environment Pirates”–, pudo revitalizar un personaje tan arraigado en la cultura popular. Entender la elección de London como el nuevo dibujante de Popeye es crucial para apreciar la singularidad de esta etapa del cómic, un periodo marcado por la experimentación y el espíritu rebelde que caracterizaría la visión de London. Más allá de la sorpresa inicial, este volumen es un testimonio de la capacidad del artista para capturar el espíritu libre, caótico e impredecible del Teatro Dedal clásico, lo que lo convierte en una lectura fascinante para los fans de Popeye y para aquellos interesados en la historia del cómic.
El volumen recopila las tiras que fueron publicadas durante los años 1986 a 1989, un periodo crucial para la evolución del personaje. La historia se centra, como siempre, en las desventuras de Popeye, Olive Oyl y Blinky Bill, pero la interpretación de London le aporta un nuevo matiz, un tono más irreverente y un sentido del humor más corrosivo. Observamos a Popeye, en esta etapa, no solo como un luchador incansable, sino como un personaje con una profunda frustración, un individuo que lucha contra el mundo y contra sus propios demonios, y que a menudo es el objeto de las exasperadas quejas de Olive Oyl. La serie se distingue por el uso de un lenguaje más directo y por una caracterización más realista de los personajes, abandonando en gran medida el tono más caricaturesco y abiertamente sentimental de las tiras anteriores.
El uso del color por parte de London es notable. Aunque las tiras se publicaban en formato de blanco y negro, London introduce sutiles variaciones cromáticas que ayudan a definir las expresiones faciales de los personajes y a crear un ambiente más dinámico. Además, la narrativa de las tiras se vuelve más compleja, con múltiples sub-tramas y personajes secundarios que contribuyen a la riqueza de la historia. Vemos a Blinky Bill, por ejemplo, no solo como un compañero leal, sino también como un individuo con sus propios intereses y ambiciones. London juega con el espacio de la tira diaria, utilizando paneles más grandes y dispuestos los elementos de una manera que invita a la lectura activa y a la interpretación. Esta innovación en el formato es un reflejo de la capacidad de London para desafiar las convenciones y para adaptar el personaje a la nueva era.
La narrativa de estas tiras se caracteriza por una atención al detalle sorprendente. London no se limita a dibujar las acciones físicas de Popeye; observamos a fondo sus pensamientos y emociones, utilizando expresiones faciales y gestos para transmitir su frustración, su determinación y, a veces, su desesperación. Esta profundidad psicológica es un elemento distintivo de la etapa de London, y lo que la diferencia de las tiras anteriores que a menudo se centraban en el conflicto físico puro y sin más. Se pueden encontrar referencias a eventos históricos y culturales de la época, lo que añade una capa de complejidad a la historia.
La relación entre Popeye, Olive Oyl y Blinky Bill también se redefine. Olive Oyl, en lugar de ser simplemente una víctima de las excentricidades de Popeye, se convierte en un personaje con una personalidad más fuerte y decidida, capaz de desafiar a Popeye y de defender sus propios intereses. Esta evolución en el personaje de Olive Oyl refleja la visión más compleja y matizada de London, y contribuye a hacer de las tiras una lectura más gratificante. Las tiras se enfocan a menudo en las consecuencias de las acciones de Popeye, mostrando cómo sus impulsos y su fuerza bruta pueden tener efectos inesperados en su vida y en la de sus amigos.
Opinión Crítica de Popeye De Bobby London. (1986-1989) Tiras Diarias Clásicas De Bob By London. Vol. 1
La elección de Bobby London para el papel de dibujante de Popeye fue, sin duda, una de las decisiones más audaces y, en última instancia, más exitosas en la historia del personaje. Inicialmente, la idea de que un artista con un pasado tan peculiar como el de London, que había participado en proyectos tan controvertidos como la parodia de Mickey Mouse, fuera el responsable de la tira diaria de Popeye, parecía un riesgo. Sin embargo, London demostró ser un dibujante talentoso y con un profundo conocimiento de las tiras cómicas clásicas. Su capacidad para capturar el espíritu libre, caótico e impredecible del Teatro Dedal clásico es evidente en cada página.
A pesar de las controversias que rodearon a London en el pasado, su trabajo en Popeye es, en definitiva, un logro admirable. Ha logrado revitalizar un personaje que parecía estar perdiendo su brillo, y ha creado una etapa del cómic que es tanto fiel al espíritu original del personaje, como innovadora y sorprendente. La crítica a la obra de London es difícil, porque se trata de una obra que hace honor a su propósito: la de hacer de Popeye un personaje vivo y relatable, un personaje que se puede reír, compañero y, al mismo tiempo, con los que se puede empatizar.
«Popeye De Bobby London. (1986-1989) Tiras Diarias Clásicas De Bob By London. Vol. 1» es un volumen imprescindible para cualquier fan de Popeye, y un excelente ejemplo del talento de Bobby London. Una lectura altamente recomendada para aquellos que buscan una perspectiva nueva y refrescante sobre un clásico del cómic.



