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Steve Keen, en «Podemos Evitar Otra Crisis Financiera», presenta un argumento convincente y basado en rigor académico que desafía las teorías predominantes sobre la estabilidad financiera. En lugar de considerar la crisis de 2008 como un simple error de valoración o una consecuencia de la mala gestión, Keen la describe como un evento previsible, incluso inevitable, dado el funcionamiento intrínsecamente inestable del sistema financiero moderno. Su principal crítica se dirige a la «teoría de la economía keynesiana refinada» (RKME), que es la base de las políticas económicas oficiales desde la década de 1980. Keen argumenta que la RKME asume incorrectamente que la economía es un sistema equilibrado donde la demanda agregada puede simplemente aumentar para generar crecimiento. En realidad, el sistema está dominado por un ciclo de crédito que, en lugar de aumentar la demanda, crea «hollines» de deuda que eventualmente colapsan.
La lógica central del argumento de Keen se basa en el concepto de «contracción crediticia». Cuando las tasas de interés se reducen a cero (o por debajo), las empresas y los individuos tienen un incentivo para tomar prestado y gastar, lo que impulsa la demanda agregada. Sin embargo, esta demanda no es sostenible a largo plazo, ya que la deuda creada por este aumento de la demanda debe ser eventualmente saldada. Este proceso de «saldeo» de deuda, donde el dinero se crea artificialmente a través de préstamos, conduce a una contracción crediticia cuando la deuda debe ser refinanciada o saldada. En cada ciclo de contracción crediticia, la economía se contrae a medida que los bancos reducen sus préstamos, las empresas reducen sus inversiones y los individuos reducen su gasto. Este proceso, repetido una y otra vez, crea un ciclo incesante de auge y caída.
Además, Keen identifica las economías que se han convertido en «Los muertos vivientes de la deuda». Estas son naciones, como Australia, Bélgica, China, Canadá y Corea del Sur, que han seguido un patrón de crecimiento impulsado por el crédito, acumulando niveles de deuda pública y privada extremadamente altos en relación con su PIB. En estas economías, la política monetaria (a menudo, tasas de interés negativas) y las políticas fiscales expansionistas han alimentado aún más este ciclo de crédito, sin abordar las causas fundamentales de la inestabilidad. La «solución» temporal de tasas de interés negativas y el alivio de la deuda, según Keen, han simplemente retrasado el inevitable colapso, creando un sistema aún más vulnerable a futuras crisis. La falta de rendición de cuentas por parte de los bancos y las instituciones financieras, que han operado con un exceso de confianza, es otro factor clave en esta dinámica.
Keen no solo describe la crisis de 2008, sino que predice con una notable precisión que otra crisis es casi inevitable a menos que se aborden las causas fundamentales del sistema financiero. Su análisis no es simplemente académico; está respaldado por una extensa investigación histórica y económica, que demuestra cómo los ciclos de crédito han dominado la historia económica moderna. La fuerza del libro reside en su capacidad para desmitificar las explicaciones simplistas de la crisis y para ofrecer una visión profunda y comprensible de los mecanismos subyacentes a la inestabilidad financiera.
El libro se centra en la idea de que las tasas de interés negativas, ampliamente utilizadas después de 2008, no son una herramienta para estimular la demanda, sino un mecanismo que perpetúa el ciclo de deuda. Al mantener las tasas de interés bajas, se crea un incentivo para que los bancos y las empresas tomen prestado, lo que impulsa el crecimiento a corto plazo, pero a la vez, aumenta el nivel de deuda. Cuando las tasas de interés eventualmente vuelven a subir, o cuando los bancos se dan cuenta de que los prestatarios están en dificultades, la contracción crediticia se vuelve inevitable, llevando al colapso del ciclo. Este proceso es, según Keen, inherentemente inestable y el «modelo keynesiano refinado» no aborda su dinámica. Es una visión pesimista, pero está respaldada por evidencia empírica y una comprensión sólida de los principios económicos.
Además, Keen critica la tendencia a utilizar el «alivio de la deuda» como una solución a las crisis. Si bien el alivio de la deuda puede ofrecer un alivio a corto plazo, no aborda la causa fundamental del problema: la creación de deuda sin control. Simplemente permite que la deuda aumente aún más, creando un escenario aún más peligroso para el futuro. El libro advierte sobre la tentación de buscar soluciones rápidas y fáciles, y enfatiza la necesidad de abordar las causas profundas del problema. Es importante notar que Keen no aboga por un abandono total del crédito, sino por una regulación y una supervisión más estrictas del sistema financiero, y por una política monetaria más conservadora.
Opinión Crítica de ¿Podemos Evitar Otra Crisis Financiera?: Un Llamado a la Acción
«Podemos Evitar Otra Crisis Financiera» es un libro desafiante y, a menudo, desconcertante. No ofrece soluciones fáciles y, en muchos sentidos, es una crítica devastadora del pensamiento económico dominante. Sin embargo, su valor reside en su capacidad para forzar al lector a cuestionar las suposiciones fundamentales sobre la economía y para comprender la verdadera naturaleza de la inestabilidad financiera. La obra de Keen, a pesar de su tono, no es un libro de ciencia ficción; es una advertencia seria y bien fundamentada, y se ha hecho patológicamente necesaria en el contexto económico actual.
Si bien el argumento de Keen es contundente, es importante reconocer algunas de sus limitaciones. No aborda completamente las complejas interacciones entre diferentes sistemas económicos y las posibles consecuencias de políticas diferentes. Sin embargo, su crítica a la RKME y a la tendencia a utilizar el crédito como una herramienta para el crecimiento es central y merece ser tomada en serio. El libro sirve como un recordatorio importante de que la economía es un sistema complejo y dinámico, y que los modelos simplistas a menudo conducen a errores de juicio. La obra de Keen es, en esencia, una defensa de un pensamiento económico más crítico y realista.
Recomendaciones: Keen llama a una regulación financiera mucho más estricta, incluyendo la restricción de la concentración de poder en manos de las grandes instituciones financieras y una mayor supervisión de los mercados de crédito. También sugiere un enfoque de política monetaria más «conservador», que priorice la estabilidad financiera sobre el crecimiento económico a corto plazo. Además, el libro enfatiza la necesidad de un debate público más amplio sobre la naturaleza del sistema financiero y sus implicaciones para la sociedad. Finalmente, el libro sirve como una invitación a reconsiderar nuestro entendimiento de la «estabilidad eterna» – un concepto que Keen considera fundamentalmente erróneo. El futuro de la economía global depende, en gran medida, de nuestra capacidad para aprender de los errores del pasado.



