“Ocho” comienza con la inesperada invitación de Óscar a Víctor para reunirse y emprender un viaje hacia el interior de España. La premisa es simple, pero inmediatamente se revela que el motivo es mucho más profundo y cargado de misterio: la búsqueda del cuerpo sin vida de Ricardo Benítez, su antiguo jefe, un hombre que, según todos los informes, había muerto en un accidente. La investigación los lleva a través de pequeñas ciudades y pueblos, revelando un pasado turbio y plagado de secretos que habían sido cuidadosamente ocultos durante quince años.
El relato se construye en torno a la vida de Víctor, un periodista aficionado a la pintura, cuya existencia se ve alterada por la amistad con Óscar. La narración se construye a través de estroboscópicas secuencias que alternan diferentes etapas de la vida de Víctor. Nos vemos a Víctor en su juventud, aprendiendo pintura bajo la tutela de Isabella Rosales, una pintora renombrada, veinte años mayor que él. Esta relación, inicialmente inspiradora, se convierte gradualmente en algo más ambiguo, impregnada de un ambiente de alcohol, sexo y desapego. La figura de Isabella no es simplemente la de una mentora, sino un catalizador que influye profundamente en la personalidad y en la visión del mundo de Víctor.
A medida que se desentraña el misterio de Ricardo Benítez, se revela una turbia trama de tejemanejes políticos que afectaron la vida de Víctor. Descubrimos que Ricardo, a pesar de su aparente retiro, estaba implicado en actividades ilícitas, relacionadas con la financiación de campañas políticas. Estas actividades, y la gente que las apoyaba, se entrelazan de manera compleja con las de Víctor, quien, sin saberlo, se encuentra inmerso en un laberinto de mentiras y traiciones. La novela explora la dificultad de romper con el pasado y el impacto que las decisiones de otros pueden tener en nuestra propia vida.
Colina, que además de ser autor, ha sido profesor, vendedor y guía turístico en Tenerife, nos ofrece una visión fresca y detallada de la isla, utilizando la localización como telón de fondo para la narración. La ambientación, rica en detalles sensoriales, contribuye a la atmósfera opresiva de la historia, enfatizando la sensación de aislamiento y de secretos. El autor, que además, imparte cursos de narrativa y estructura novelística, demuestra un profundo conocimiento del oficio, logrando construir una trama compleja y llena de matices. Además, las numerosas publicaciones anteriores de Colina (“El cuaderno asintomático”, “Delta”, “Escaleno”, etc.) demuestran su consistencia como escritor.
“Ocho” no es una novela de acción, sino una profunda exploración del alma humana, un retrato complejo y afectuoso de las personas que, a pesar de sus errores y sus miserias, merecen ser comprendidas y perdonadas. La novela se centra en la relación entre Víctor y Óscar, dos personajes que representan dos tipos diferentes de personalidad y que han sido marcados por losis propias vidas.
El viaje de Víctor y Óscar hacia el interior de España no es solo una búsqueda del cuerpo de Ricardo Benítez, sino también un viaje hacia la comprensión de sí mismos. A medida que se revelan los secretos del pasado, Víctor se ve obligado a confrontar sus propios errores y a reconsiderar sus valores. La novela sugiere que la verdad no siempre es fácil de encontrar y que, a veces, es necesario hacer un precio elevado para llegar a ella.
La novela está escrita con un estilo evocador y poético, que nos permite sumergirnos en el mundo interior de los personajes. Colina utiliza una gran variedad de recursos literarios, como la metáfora y el simbolismo, para crear imágenes y sensaciones que nos conmueven y nos hacen reflexionar. La estructura fragmentada de la novela, con sus numerosos saltos temporales y sus diferentes perspectivas narrativas, contribuye a la atmósfera de misterio y de incertidumbre que impregna la historia.
La profundidad psicológica de los personajes y la riqueza de la narración hacen que “Ocho” sea una lectura imprescindible para quienes disfrutan de una buena novela psicológica con un ritmo lento y una atmósfera opresiva. La profusión de detalles y la capacidad de Colina para crear personajes memorables hacen que “Ocho” sea una obra que se quedará en nuestra memoria largo tiempo después de terminar de leerla.
Opinión Crítica de Ocho: Un Delirante yendo hacia lo Personal
“Ocho” de Claudio Colina Pontes es una novela que, en primer lugar, nos sorprende por su ambición. Colina intenta combinar diferentes géneros literarios – la novela psicológica, el thriller político, la novela negra – y, en gran medida, lo logra con éxito. La novela es compleja, ambiciosa y tiene una atmósfera inconfundible.
La principal fuerza de la novela es su personaje principal, Víctor. Es un personaje con que es difícil no identificarse, con sus dudas, sus miedos y sus desilusiones. Colina lo representa con una comprensión profunda, y lo presenta como un hombre vulnerable que se queda a menudo perdido en su propia vida. Además, la relación entre Víctor y Óscar es realista y convictora, ya que ambos son personajes que se han visto marcados por los errores del pasado.
Sin embargo, “Ocho” no es una novela fácil de leer. Su ritmo es lento, y requiere del lector paciencia y atención. Además, la trama es compleja y a veces confusa, y necesita del lector esfuerzo. Sin embargo, este esfuerzo tiene su recompensa. La novela ofrece al lector una reflexión profunda sobre la naturaleza humana, sobre la importancia de los recuerdos, sobre la dificultad de dejar atrás el pasado.


