El libro de Leopoldo Pomés se estructura, en gran medida, como una serie de anécdotas, fragmentos de conversaciones y reflexiones sobre su vida. La narración es fluida y aparentemente desordenada, pero a medida que avanza el lector descubre que estos fragmentos se entrelazan para formar un tapiz rico y complejo sobre la Barcelona de los años 60 y 70, una ciudad en plena transformación. Pomés describe su encuentro con una miríada de personajes: artistas, escritores, políticos, empresarios, deportistas, e incluso figuras del mundo del espectáculo. No los juzga, simplemente los observa y describe, ofreciendo perspectivas únicas sobre sus personalidades y comportamientos.
Entre las anécdotas más destacadas, encontramos encuentros con personajes como Rafael Alberti, Luis Buñuel, Fernando Arcos, Pedro García Polavieja, o Miguel Ríos, quienes aparecen con frecuencia en sus recuerdos. Se relatan conversaciones en cafés como el «Martínez», el «Ambrosía» o el «El Central», lugares emblemáticos que reflejan el ambiente intelectual y bohemio de la época. Pomés no se limita a describir los eventos, sino que se sumerge en las conversaciones, capturando la esencia de la relación entre los personajes y la atmósfera de cada lugar.
Pero «No Era Pecado» va más allá de las simples anécdotas. Pomés también se adentra en sus propias vivencias más íntimas, especialmente en su infancia y adolescencia. Describe con una honestidad que sorprende su paso por el colegio clásico, la formación de su visión artística y su primer contacto con el mundo del arte. El libro desvela los secretos de su juventud, sus sueños, sus frustraciones y sus primeras pasiones.
La obra también aborda con notable sinceridad el descubrimiento del sexo, un tema que, a menudo, se aborda con prudencia o con evasivas. Pomés lo describe con una mirada desapasionada, casi científica, pero sin caer en el vulgarismo o la explotación. Se centra en las experiencias de sus amigos y conocidos, explorando las complejidades de las relaciones amorosas y sexuales de la época. Esta parte del libro, en particular, ofrece una visión refrescante y a menudo sorprendente de una época en la que las costumbres y las normas sociales eran muy diferentes.
Asimismo, «No Era Pecado» ofrece un espacio para reflexionar sobre las mujeres en la vida de Pomés, desde su primer amor, hasta las relaciones que desarrolló a lo largo de su vida. La obra no idealiza estas relaciones, sino que las analiza con honestidad y sin juicios. Se aprecia el respeto y la admiración que siente por estas mujeres, pero también se reconocen sus imperfecciones y sus errores.
La estructura narrativa de «No Era Pecado» se basa en una acumulación de recuerdos, organizados cronológicamente pero no necesariamente de manera lineal. Pomés no busca la grandilocuencia, sino que ofrece un retrato de su vida basado en la acumulación de momentos, conversaciones y reflexiones. Esta decisión narrativa es fundamental para el éxito del libro, ya que le permite al lector sumergirse en el universo personal del fotógrafo y experimentar, junto con él, la riqueza y la complejidad de su vida.
Pomés se centra en la importancia de la memoria, reconociendo que el pasado no es algo estático, sino que está constantemente en construcción. El autor desmonta la idea de una versión idealizada del pasado, mostrando la realidad de sus vivencias, con sus momentos de alegría y sus momentos de tristeza, sus errores y sus aciertos. La memoria, en su relato, es un instrumento de autoconocimiento y de comprensión del mundo que le rodea.
Además, la obra es un estudio de personaje. Pomés se presenta como un observador atento y perspicaz, capaz de captar la esencia de las personas que le rodean. No se limita a describir sus acciones, sino que se centra en sus motivaciones, sus deseos, sus miedos. Su mirada, en muchos momentos, es irónica y divertida, pero también profunda y reflexiva.
El libro también ofrece una visión particular de la Barcelona de los años 60 y 70, un período de grandes cambios sociales, políticos y culturales. Pomés describe la ciudad como un lugar vibrante y contradictorio, un crisol de ideas y de estilos de vida. La ciudad es un personaje más en su relato, influyendo en sus decisiones y en su forma de ver el mundo.
La figura de Leopoldo Pomés emerge como un hombre complejo, lleno de contradicciones, pero también de una gran sensibilidad artística. El libro no ofrece respuestas fáciles, sino que invita al lector a reflexionar sobre los grandes temas de la vida: el amor, la amistad, la muerte, la belleza, el arte.
El autor explora el impacto que las relaciones personales han tenido en su vida y su trabajo. La influencia de sus amigos y conocidos es palpable en su obra, y a menudo, sus recuerdos están vinculados a las personas que le han acompañado a lo largo de su vida.
Opinión Crítica de No Era Pecado: Un Retrato Auténtico y Desafiante
«No Era Pecado» es, sin duda, una de las obras más sinceras y conmovedoras de Leopoldo Pomés. A lo largo de sus páginas, el fotógrafo revela un universo personal lleno de anécdotas, recuerdos y reflexiones, ofreciendo al lector una visión auténtica y desafiante de su vida y de la Barcelona de los años 60 y 70. El libro es un testimonio de la importancia de la memoria, la amistad y el amor, y una celebración de la vida en todas sus facetas.
La escritura de Pomés es fluida, directa y sin artificios. Evita el sentimentalismo y la grandilocuencia, optando por un estilo conversacional que hace que el lector se sienta como si estuviera escuchando a un amigo contarle sus historias. La honestidad con la que aborda temas delicados, como el amor y la muerte, es admirable y conmovedora. El autor no teme mostrar sus debilidades y sus errores, y esto contribuye a hacer que el personaje sea mucho más cercano y comprensible.
La estructura narrativa del libro, basada en la acumulación de fragmentos y recuerdos, puede resultar un poco caótica al principio. Sin embargo, a medida que el lector se sumerge en el universo de Pomés, se da cuenta de que esta estructura es fundamental para la construcción del retrato. La obra no ofrece una visión lineal del pasado, sino que permite al lector construir su propia interpretación de la vida del autor.
Además, «No Era Pecado» es un importante documento histórico. El libro ofrece una visión única de la Barcelona de la época, un período de grandes cambios sociales, políticos y culturales. A través de las anécdotas y los recuerdos de Pomés, el lector puede experimentar, de primera mano, la atmósfera de la ciudad, sus costumbres, sus estilos de vida, sus contradicciones.
Recomendaciones: Se recomienda leer este libro a quien busque una lectura entretenida y conmovedora, pero que también ofrezca una reflexión sobre la vida y el tiempo. La honestidad y la sinceridad de Pomés lo convierten en un libro que invita a la reflexión y al debate.


