“Niños Altamente Sensibles” de Ursula Perona se basa en las investigaciones de Elaine Aron y otros expertos, ofreciendo una guía completa y accesible para padres que sospechan que sus hijos pueden ser NAS. El libro desmantela mitos comunes y proporciona una visión clara y profunda de lo que significa tener una alta sensibilidad. En el corazón del concepto reside la idea de que los niños NAS nacen con una tendencia innata a ser más conscientes de su entorno en un nivel mucho mayor que el de sus compañeros. No se trata de una debilidad, sino de una fortaleza, una capacidad de procesamiento sensorial y emocional que los distingue y los hace únicos.
Perona ilustra este punto con ejemplos concretos de cómo se manifiestan las características de un niño NAS: un niño altamente sensible no solo siente dolor más intensamente, sino que también experimenta alegría, tristeza, miedo, y excitación de manera mucho más profunda. Además, este niño tiende a tener una profunda capacidad de reflexión interna, lo que significa que piensa mucho antes de actuar o tomar decisiones, analizando las consecuencias de sus acciones de forma muy detallada. Son personas intrínsecamente empáticas, capaces de conectar con los sentimientos de los demás y de preocuparse por su bienestar. Además, son inherentemente creativos, intuitivos y muy inteligentes, con una imaginación fértil y una fuerte conexión con su mundo interior. Su atención al detalle les permite notar aspectos que otros pasan por alto, y suelen ser personas conscientes y concienzudas en su proceder, siempre buscando hacer las cosas bien.
El libro también aborda las posibles desventajas o «desafíos» que presentan los niños NAS, reconociendo que la hiper-sensibilidad puede ser abrumadora en ciertos entornos. La percepción intensa de estímulos puede resultar en ansiedad, estrés, o incluso agotamiento emocional si no se maneja adecuadamente. Esta dificultad para procesar la información sensorial puede, en algunos casos, manifestarse como timidez o retraimiento, ya que el niño necesita evitar situaciones intensas para protegerse de la sobreestimulación. Es crucial entender que esta no es una señal de que el niño esté ‘mal’ o ‘problemático’, sino una necesidad vital para su bienestar emocional. El libro enfatiza que comprender esta necesidad es el primer paso para apoyarlo de manera efectiva.
Perona destaca que los niños NAS no son inherentemente más ‘malos’ o ‘problemáticos’ simplemente porque experimentan el mundo de una manera diferente. Su sensibilidad es, en realidad, una característica que, si se comprende y se apoya, puede convertirse en una fuente de fortaleza y creatividad. El libro explora en detalle cómo los padres pueden crear un entorno que favorezca el desarrollo y el bienestar de sus hijos NAS. Esto implica, en primer lugar, ofrecerles un espacio tranquilo y seguro donde puedan desconectar de la sobreestimulación.
La importancia de la rutina y la previsibilidad es otro elemento clave. Los niños NAS se sienten más seguros y seguros cuando tienen una estructura clara y saben qué esperar. Establecer horarios regulares para las comidas, el juego y el descanso puede ayudarles a reducir la ansiedad y a sentirse más en control. Además, Perona anima a los padres a ser conscientes de los desencadenantes de la sobreestimulación y a evitar exponer a sus hijos a entornos ruidosos, congestionados o visualmente abrumadores. Esto no significa aislar al niño, sino más bien elegir cuidadosamente las actividades y los lugares que asistan a su bienestar.
Opinión Crítica de Niños Altamente Sensibles: Una Guía Valiosa, con Algunas Limitaciones
«Niños Altamente Sensibles» de Ursula Perona es, en general, una guía valiosa y bien documentada para padres que buscan comprender y apoyar a sus hijos NAS. La claridad con la que Perona explica el concepto, basada en la investigación de Elaine Aron, es un punto fuerte del libro. El lenguaje es accesible y evita la jerga técnica, lo que facilita su comprensión por parte de los padres. Además, el libro proporciona ejemplos concretos de cómo se manifiestan las características de un niño NAS, lo que ayuda a los lectores a identificar si su hijo podría encajar en esta categoría.
Sin embargo, es importante reconocer que el libro tiene algunas limitaciones. Aunque Perona es muy clara sobre la importancia de validar los sentimientos del niño NAS, podría fortalecerse ofreciendo estrategias más específicas para el manejo de la sobreestimulación. Si bien menciona la necesidad de crear un espacio tranquilo, podría profundizar en tácticas más concretas, como el uso de auriculares con cancelación de ruido, la creación de un rincón sensorial seguro, o la implementación de técnicas de relajación como la respiración profunda.
Además, es crucial recordar, tal como lo hace Aron, que la timidez o la introversión no son necesariamente un síntoma de NAS. Si bien muchos niños NAS pueden ser tímidos o introvertidos, no todos lo son. La timidez puede tener otras causas, y es importante no asumir automáticamente que un niño tímido es también un niño NAS. El libro podría enfatizar este punto con mayor claridad para evitar confusiones y minimizar la posibilidad de diagnósticos erróneos. El Dr. Aron lo deja muy claro, «Un niño de alta sensibilidad podria ser también tímido, miedoso o introvertido, aunque ninguna de estas características capta el rasgo existente debajo de todo ello”.
Recomendaciones:
- Leer el libro en conjunto con otras fuentes: «Niños Altamente Sensibles» es una buena introducción al tema, pero es importante complementarla con la lectura de otros libros y artículos sobre la alta sensibilidad.
- Observar atentamente al niño: El libro proporciona herramientas para la observación, pero es fundamental que los padres presten atención a los comportamientos y reacciones de su hijo para identificar mejor sus necesidades.
- Ser paciente y comprensivo: El proceso de entender y apoyar a un niño NAS puede llevar tiempo. La paciencia y la comprensión son clave para construir una relación sólida y significativa.



