La obra «Napoleón» de Stendhal, publicada por Penguin Clásicos, no es simplemente una biografía; es una ventana a la mente de un escritor extraordinariamente observador y, a su vez, a la complejidad inherente a la figura de Napoleón Bonaparte. El libro, fruto de dos intentos inconclusos de Stendhal, nos ofrece un vistazo fascinante a la forma en que un autor, Henri-Marie Beyle, buscó comprender y plasmar en palabras a uno de los personajes más influyentes de la historia europea. Este volumen, cuidadosamente editado y traducido, nos permite contemplar la ambición de Stendhal al abordar una tarea tan monumental y, a la vez, apreciar la profundidad del análisis que logró antes de abandonar el proyecto. La del crítico literario Ignacio Echevarría, con su acercamiento a la intimidad histórica, es un componente esencial de esta edición, permitiéndonos contextualizar mejor la obra y su relación con el legado de Napoleón.
La recopilación de dos versiones distintas de la vida de Napoleón, una escrita en 1817 y otra en 1832, nos permite apreciar la evolución del pensamiento de Stendhal. Esta transformación, marcada por el desengaño y la observación crítica, subraya la naturaleza dinámica de la historia y, sobre todo, la capacidad de Stendhal para analizar y cuestionar las figuras del poder. La atención al detalle en la traducción y edición por parte de Consuelo Bergés, experta en la obra de Stendhal, garantiza una experiencia de lectura fluida y comprensible, preservando la riqueza de la prosa del autor francés.
El primer intento de biografía de Napoleón, «Vida de Napoleón» (1817), surge en un momento crucial de la historia europea: el final del imperio napoleónico y el inicio de la reacción conservadora. Stendhal, a pesar de la exilio de Bonaparte, mantiene la esperanza de que el general retorne al poder. La obra se centra principalmente en las hazañas militares de Napoleón durante las guerras napoleónicas. El autor se adentra en los detalles de las batallas, descripciones tácticas y estrategias que caracterizaron al general. Sin embargo, también se percibe en esta primera versión un cierto tono de admiración y, posiblemente, un intento de justificación del poder napoleónico. Stendhal examina el ascenso de Napoleón al poder, su genio militar y su capacidad para inspirar a sus tropas. La biografía, aunque enfocada en el ámbito militar, ya revela la aguda observación de Stendhal como escritor, buscando en las acciones de Napoleón las características que lo definen como líder.
«Memorias de Napoleón» (1832), escrita diez años después, representa un punto de inflexión. El desengaño de Stendhal ante una Francia que había perdido su fe en la «libertad» y que se había sumido en una fase de reacción conservadora es palpable en este segundo intento. Aquí, el autor abandona la admiración inicial y adopta una postura mucho más crítica y desengañada. En lugar de exaltar el poder de Napoleón, Stendhal lo analiza como un «tirano», reconociendo su grandeza poética pero aborreciendo sus acciones como gobernante. El texto se enfoca en la psicología del individuo, en el contraste entre la imagen pública y la realidad privada de Napoleón. Stendhal se obsesiona con el “símbolo” que representaba el personaje: la ambición, el poder, la gloria, pero también la fragilidad y la inseguridad del hombre. Este análisis psicológico revela una comprensión profunda de la naturaleza humana y del atractivo, y a la vez, del peligro de las figuras absolutas. El autor busca desentrañar el misterio detrás del genio de Napoleón, analizando sus motivaciones, sus contradicciones y sus debilidades.
La «Vida de Napoleón» de 1817 es, en gran medida, un estudio de la figura del general en su auge, capturando el fervor y la admiración que rodeaba su personalidad. Stendhal se concentra en las campañas militares, especialmente la campaña de Italia y la campaña de Rusia, describiendo con detalle las estrategias de Napoleón, la logística de sus ejércitos y el impacto de las batallas en el terreno. Aunque la obra es militarista, Stendhal no se limita a describir los hechos; busca en las acciones de Napoleón las cualidades que lo convierten en un líder excepcional: la audacia, la inteligencia, la capacidad de organización y, sobre todo, la habilidad para movilizar a las masas. Stendhal desarrolla un análisis de las causas del éxito de Napoleón, relacionándolas con el político y social de la época, y evaluando su impacto en el desarrollo de Europa. El autor, en su primera versión, presenta una visión idealizada del líder militar, creyendo en su destino histórico y en su habilidad para redimir a Francia.
“Memorias de Napoleón” (1832) marca un cambio radical en la perspectiva de Stendhal. El autor, influenciado por los acontecimientos políticos y sociales de la época, desmitifica a Napoleón, mostrándolo como un hombre vulnerable, condenado a la grandeza y a la autodestrucción. En lugar de glorificar su figura, Stendhal analiza su psicología con un criterio crítico, revelando sus frailes y contradicciones. El texto se centra en la confrontación entre la imagen pública de Napoleón, la de un líder infalible y un conquistador, y la realidad de un hombre atormentado por sus propias ambiciones. Stendhal examina la motivación de Napoleón, revelando que su ambición, su búsqueda de poder y gloria, lo llevaron a cometer errores y a caer en la desesperación. Esta obra, de tono más pesimista, muestra un Stendhal más maduro, capaz de analizar la historia con realismo y desapego.
Opinión Crítica de Napoleón
La «Vida de Napoleón» de 1817 es un documento valioso para comprender el de la época y la forma en que se percibía a Napoleón Bonaparte en sus primeros años de ascenso al poder. Aunque la obra refleja la admiración y el fervor que rodeaba a Napoleón, también ofrece una visión interesante de la historia militar y de la forma en que se describían las campañas napoleónicas. Sin embargo, es importante leerla con perspectiva, reconociendo que la obra fue escrita en un momento en el que la opinión pública estaba, en gran medida, influenciada por la propaganda napoleónica. Stendhal, aunque muestra un cierto grado de admiración, también plantea preguntas relevantes sobre la naturaleza del poder y la responsabilidad de los líderes.
«Memorias de Napoleón» (1832) representa un logro intelectual de gran importancia. Stendhal, con una perspicacia notable, desmitifica a Napoleón, mostrándolo como un individuo complejo y contradictorio. Su análisis psicológico, que se centra en la ambición, la inseguridad y la fragilidad del personaje, es profundamente lúcido y desafiante. El texto es un testimonio de la capacidad de Stendhal para analizar la historia con realismo y desapego. La obra nos invita a reflexionar sobre el legado de Napoleón y sobre la influencia que las figuras del poder pueden tener en la historia. La edición de Penguin Clásicos, con la de Ignacio Echevarría y la traducción de Consuelo Bergés, es una excelente forma de acceder a esta obra fundamental. Recomendamos esta edición a cualquier lector interesado en la historia, la literatura y la psicología humana.

