El libro de Gentile se basa en una investigación exhaustiva de fuentes primarias y secundarias para reconstruir el periodo entre 1902 y 1914, el momento crucial en el que Mussolini y Lenin se encontraron en Ginebra, compartiendo una visión política similar. Durante este tiempo, ambos militaban en el seno del socialismo revolucionario, y se mostraban vehementes críticos del revisionismo reformista que consideraban una traición a los ideales originales del movimiento. Tanto Mussolini como Lenin compartían concepciones similares sobre la naturaleza de la revolución, la necesidad de un partido fuerte y disciplinado para liderarla, y la importancia de la lucha de clases para alcanzar el socialismo.
Un punto crucial en la reconstrucción del autor es el breve pero significativo periodo que ambos pasaron juntos en Ginebra entre 1902 y 1904. De acuerdo a la información disponible, ambos se encontraban en la misma ciudad, y se rumorea que incluso compartieron un mismo aniversario de la Comuna de París en la Brasserie Handwerk. Aunque no existe evidencia documental sólida de un encuentro programado, la coincidencia de destinos sugiere un intercambio intelectual y político que merecía ser estudiado. Gentile argumenta que este periodo, aunque breve, demuestra la existencia de una afinidad intelectual considerable, basada en una visión común de la revolución y una crítica compartida del revisionismo.
Tras 1904, sus trayectorias tomaron caminos divergentes. Mientras que Mussolini continuó desarrollando su pensamiento y su carrera política en Italia, Lenin se consolidó como el líder del partido bolchevique en Rusia. Sin embargo, la divergencia se hizo especialmente evidente a partir de octubre de 1917, cuando Lenin lideró la revolución bolchevique y estableció un régimen comunista en Rusia, mientras que Mussolini, inicialmente, apoyaba la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial. El libro de Gentile destaca cómo esta diferencia crucial en la gestión de la guerra, y la forma de interpretar los eventos, marcó un punto de inflexión en la relación entre ambos líderes, y en el desarrollo de sus respectivos movimientos.
La principal contribución de Gentile a la historiografía sobre el fascismo y el comunismo reside en su reevaluación de la relación entre Mussolini y Lenin, y en la cuestionamiento de la noción tradicional de «enemigos fraternales». Gentile argumenta que, lejos de ser modelos para el otro, Mussolini y Lenin eran, en realidad, dos respuestas distintas a los mismos problemas sociales y políticos del fin de siglo, y que sus carreras políticas se han desarrollado siguiendo caminos paralelos en gran medida, aunque con resultados radicalmente opuestos. El autor insiste en que, aunque ambos compartían un origen común en la crítica del revisionismo y el socialismo reformista, sus enfoques y estrategias fueron fundamentalmente diferentes.
Gentile analiza minuciosamente la evolución de los dos líderes, señalando que, mientras que Lenin se adhirió a un modelo centralizado y autoritario, inspirado en la Revolución Rusa y el marxismo leninista, Mussolini, aunque inicialmente influenciado por ideas socialistas, desarrolló una ideología mucho más personalista y basada en el nacionalismo exacerbado y el culto a la personalidad. El estudio enfatiza que Mussolini nunca consideró a Lenin, su revolución y su régimen, como ejemplos a imitar, sino que los veía, en el mejor de los casos, como una dictadura de fanáticos intelectuales, a menudo argumentando que la estrategia leninista fue inherentemente destinada al fracaso debido a su falta de sensibilidad a las particularidades de la situación italiana.
La investigación de Gentile también explora la importancia de las ideas y los acontecimientos que influyeron en el desarrollo de ambos líderes. Analiza, por ejemplo, la influencia de las teorías de Nietzsche y otros pensadores, así como el impacto del nacionalismo, del imperialismo y de la crisis económica de principios del siglo XX. Más allá de la propaganda y la retórica, el autor revela una compleja red de conexiones intelectuales y políticas que moldearon las ideas de Mussolini y Lenin. El libro no se limita a un análisis biográfico, sino que se adentra en las raíces ideológicas y sociales de los movimientos fascistas y comunistas.
Opinión Crítica de Mussolini Contra Lenin
El libro de Emilio Gentile es una obra monumental que representa un cambio significativo en la forma en que entendemos la relación entre el fascismo italiano y el comunismo soviético. Su argumentación, rigurosa y bien documentada, desafía la visión simplista y estereotipada que ha dominado la historiografía durante décadas. Gentile no solo presenta un análisis exhaustivo de las ideas y las acciones de Mussolini y Lenin, sino que también ofrece una perspectiva mucho más matizada y sofisticada de la historia del siglo XX.
Sin embargo, el libro no está exento de críticas. Algunos críticos han argumentado que Gentile se centra demasiado en el análisis de las ideas de Mussolini y Lenin, a veces descuidando la importancia del contexto social y político en el que se desarrollaron estos movimientos. Además, la extensa información contenida en el libro puede resultar densa para el lector no especializado. No obstante, la profundidad del análisis y la precisión de la información hacen que «Mussolini Contra Lenin» sea una lectura imprescindible para cualquiera interesado en comprender las raíces y el desarrollo del fascismo y el comunismo.
Gentile es un referente mundial en el estudio del fascismo, y sus argumentos están respaldados por una amplia gama de fuentes primarias y secundarias. El libro ofrece una valiosa contribución a la historiografía, y plantea preguntas importantes sobre la naturaleza del totalitarismo, la relación entre ideología y poder, y el papel de las ideas en la configuración de la historia. Se recomienda leerlo con paciencia y dedicación, pero el resultado final es una obra de gran valor intelectual.


