La trayectoria de Miguel Calatayud se inicia en la década de 1970, un período de efervescencia creativa y de ruptura con las convenciones artísticas tradicionales. Su incursión en el mundo de la ilustración no fue casual; fue el resultado de una profunda búsqueda personal y de una visión singular del arte. Influenciado por el
. No se limita a representar la historia de forma literal, sino que utiliza la imagen para transmitir emociones, ideas y significados. Sus ilustraciones son como ventanas a otro mundo, invitando al espectador a adentrarse en un universo de fantasía y de imaginación. La obra de Calatayud es una prueba de que la ilustración puede ser un medio poderoso para fomentar el pensamiento crítico y la creatividad en los jóvenes lectores.
Sin embargo, es importante destacar que la obra de Calatayud no está exenta de desafíos. Algunos críticos han argumentado que su estilo puede ser considerado demasiado abstracto o complicado para algunos niños y jóvenes. Sin embargo, es importante reconocer que Calatayud no estaba buscando simplemente entretener a los niños, sino que estaba buscando generar una experiencia artística completa. A pesar de este desafío, la obra de Calatayud continúa siendo apreciada por su belleza estética y por su profundidad simbólica. Recomendamos leer sus libros con paciencia y permitir que las imágenes se inculquen en la imaginación del lector.

