La obra se estructura principalmente en torno a dos grandes periodos, los cuales se articulan en una extensa narración que abarca desde sus propios orígenes hasta la época de la Restauración. La primera parte del libro, y la más extensa, se remonta a 1808, justo en el inicio de la Guerra de la Independencia Española. Mesonero Romanos, narrando desde su infancia, nos describe la transformación radical de Madrid, la ocupación francesa, la resistencia patriótica y las complejas relaciones entre los diferentes grupos políticos y sociales. La narración está impregnada del recuerdo de la tertulia paterna, un espacio vital para el joven Ramón, donde escuchaba relatos de la historia de España y aprendía las bases de su pensamiento político. Este contexto familiar, marcado por la revolución de los doceañistas y la posterior Constitución de 1812, influye profundamente en su visión del mundo y en su entendimiento de los acontecimientos. La presencia de figuras clave, como políticos, intelectuales y ciudadanos comunes, se entrelaza en un tapiz de memorias que se construye a través de la experiencia personal del autor.
El grueso de la obra se centra en el Trienio Liberal (1820-1823) y la posterior Restauración. Mesonero Romanos, narrador implacable, analiza con gran detalle la inestabilidad política, las luchas entre liberales y absolutistas, y las consecuencias de estos conflictos para la sociedad madrileña. Recuerda con viveza los sucesos de la época, desde la proclamación de las Cortes de Cádiz hasta la invasión napoleónica, pasando por las revueltas populares y los intentos de establecer un régimen liberal. La obra no es un mero relato histórico, sino un estudio sociológico y político que revela las contradicciones y los problemas de la sociedad española de la época. El autor expone la ausencia del político en los medios periodísticos, criticando la falta de responsabilidad y la superficialidad de la información que circulaba en la prensa. También analiza las costumbres de la sociedad madrileña, destacando las diferencias entre la alta burguesía, el clero y las clases populares.
La segunda parte de las Memorias de un setentón, publicada posteriormente, se centra en un estudio más profundo de las costumbres y la vida social de la Madrid del siglo XIX. A través de una serie de anécdotas y narraciones, Mesonero Romanos recrea la atmósfera de la época, describiendo las relaciones sociales, las fiestas, los mercados, los teatros y los cafés de la ciudad. La obra se caracteriza por una gran riqueza descriptiva y por un estilo vivo y coloquial, que permite al lector sumergirse en el ambiente de la época. El autor, utilizando su aguda mirada, hace un retrato de las diferentes clases sociales, desde la alta burguesía hasta las clases populares, describiendo sus hábitos, sus creencias y sus aspiraciones.
A pesar de la descripción minuciosa de la vida cotidiana, las Memorias de un setentón no se limita a ser un mero compendio de anécdotas. El autor, a través de sus narraciones, expone una crítica sutil pero contundente a la sociedad de la época, denunciando la corrupción, la hipocresía y la falta de valores. También analiza las relaciones entre los diferentes grupos sociales, destacando las tensiones y los conflictos que existían entre ellos. En particular, Mesonero Romanos reflexiona sobre la ausencia del respeto y la confianza entre la clase intelectual y el pueblo, señalando que esta falta de conexión era una de las principales causas de la inestabilidad política y social. Además, el autor hace referencia a la influencia del periodismo en la sociedad española, criticando la falta de responsabilidad y la superficialidad de la información que circulaba en la prensa.
Opinión Crítica de Memorias De Un Setenton, Natural Y Vecino De Madrid
“Memorias de un setentón” es una obra maestra de la literatura española, un testimonio invaluable de la historia y la cultura de Madrid durante el siglo XIX. La narración de Ramón de Mesonero Romanos es impresionante por su autenticidad y su rigor histórico. Su habilidad para transportar al lector a la Madrid del pasado es absolutamente cautivadora. La obra es, sobre todo, una crítica sincera a las deficiencias de la sociedad de la época. No es un elogio del pasado, sino una advertencia sobre los peligros de la ignorancia, la corrupción y la falta de valores.
Sin embargo, es importante reconocer que el estilo de Mesonero Romanos puede resultar a veces excesivamente satírico y cínico. Su tono mordaz y su disposición a criticar a todos los grupos sociales pueden ser irritantes para algunos lectores. No obstante, es precisamente esta honestidad brutal lo que hace que la obra sea tan valiosa y relevante. Además, la obra es una referencia fundamental para entender la historia de la prensa en España. Es importante recordar que Mesonero Romanos, a pesar de su gusto por el periodismo, era un crítico implacable con la prensa de su tiempo, denunciando la falta de responsabilidad y la superficialidad de la información que circulaba en los periódicos.
«Memorias de un setentón» es una lectura obligada para cualquier persona interesada en la historia de España, la historia de Madrid y la historia del periodismo. Es una obra que nos invita a reflexionar sobre los problemas que han afectado a nuestra sociedad a lo largo del tiempo y que sigue siendo relevante en el presente. Recomendable para lectores interesados en la historia, la sociología y la política. Una obra que merece ser leída y releída.

