Luces de invierno nos transporta a un Berlín contemporáneo, el sitio donde convergen todos los personajes que rodean a la protagonista, Añes, una mujer vasca que dejó su pueblo para irse a París y de ahí, por avatares que irás descubriendo mientras saboreas la novela, a Berlín.
Berlín parece el centro aunque cualquier personaje tiene una historia y unas raíces que, si bien no determinan su vida, sí las marca indeleblemente.
El desarraigo y los afectos encontrados que provoca melancolía y sensación de libertad, desapego y necesidad de memoria, soledad elizabeth independencia parece uno de los hilos que teje la trama.
En ese desarraigo, o en las vidas de nómadas y migrantes, caben muchas vidas: relaciones de pareja en las que el maltrato psicológico es evidente aunque que se mantienen tal vez para paliar la soledad, amistades que serán para toda la vida y sobreviven a los desencuentros, amistades volubles que desaparecen con el movimiento, historias cruzadas, historias entrelazadas.
La tenue luz del invierno que nos presenta Irati Elorrieta guía a estos personajes migrantes que poseen 2 formas de asirse a la realidad: a través de la memoria de quiénes han sido y de dónde vienen, de qué heridas configuran su cuerpo, y a través de los vínculos afectivos que van creando en el presente.
La novela parece una reflexión honda y emotiva, a partir de una mirada íntima que explora la cotidianeidad de la vida, sobre la amistad, la creación de lazos comunitarios, el desarraigo y el arraigo, la migración, sobre la búsqueda de afecto y de un lugar en la vida donde seguir creciendo.
Luces de invierno nos transporta a un Berlín contemporáneo, el sitio donde convergen todos los personajes que rodean a la protagonista, Añes, una mujer vasca que dejó su pueblo para irse a París y de ahí, por avatares que irás descubriendo mientras saboreas la novela, a Berlín.
Berlín parece el centro aunque cualquier personaje tiene una historia y unas raíces que, si bien no determinan su vida, sí las marca indeleblemente.
El desarraigo y los afectos encontrados que provoca melancolía y sensación de libertad, desapego y necesidad de memoria, soledad elizabeth independencia parece uno de los hilos que teje la trama.
En ese desarraigo, o en las vidas de nómadas y migrantes, caben muchas vidas: relaciones de pareja en las que el maltrato psicológico es evidente aunque que se mantienen tal vez para paliar la soledad, amistades que serán para toda la vida y sobreviven a los desencuentros, amistades volubles que desaparecen con el movimiento, historias cruzadas, historias entrelazadas.
La tenue luz del invierno que nos presenta Irati Elorrieta guía a estos personajes migrantes que poseen 2 formas de asirse a la realidad: a través de la memoria de quiénes han sido y de dónde vienen, de qué heridas configuran su cuerpo, y a través de los vínculos afectivos que van creando en el presente.
La novela parece una reflexión honda y emotiva, a partir de una mirada íntima que explora la cotidianeidad de la vida, sobre la amistad, la creación de lazos comunitarios, el desarraigo y el arraigo, la migración, sobre la búsqueda de afecto y de un lugar en la vida donde seguir creciendo.