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El libro «Los Otros Humanismos» de Jacinto Choza, publicado por Themata, es una obra que emerge como una profunda reflexión sobre la evolución del concepto de humanismo y su potencial para una comprensión más amplia y compasiva de la existencia. Choza, a través de un enfoque radicalmente inclusivo, nos invita a cuestionar las nociones tradicionales de lo humano y a reconocer la valía intrínseca de todas las formas de vida, desde los seres más vulnerables hasta los seres que, en apariencia, se encuentran más alejados de la definición convencional. La obra, escrita en 1994 y que hoy resulta aún más relevante, se convierte así en un llamado a la acción, a un humanismo que abraza la complejidad y la pluralidad del planeta. El autor no ofrece un discurso académico, sino una invitación a la empatía y a un reconocimiento profundo de nuestra interconexión con el mundo natural y con todas las formas de vida.
El libro es una provocación que nos desafía a reconsiderar las bases de nuestra ética y moral, y a construir un futuro donde la dignidad humana se erige como un principio universal que abarca a todos los seres. «Los Otros Humanismos» no busca reformular el humanismo, sino ampliarlo, enriquecerlo y hacerlo más justo, más inclusivo y, en última instancia, más verdadero. La obra se erige como un faro de esperanza, sugiriendo que una nueva era de entendimiento y armonía es posible si estamos dispuestos a ampliar nuestra perspectiva y a reconocer la valía de todos los seres que comparten nuestro planeta.
La obra se fundamenta en una genealogía del concepto de humanismo, rastreando su origen en la antigua Roma, donde se utilizaba para definir la «esencia del hombre» – no como un ser superior, sino como un punto de referencia. En la Roma clásica, el humanismo se aplicaba para justificar la organización social y política, proclamando el valor y las condiciones de vida que se consideraban correspondientes a la naturaleza humana. Sin embargo, Choza argumenta que esta definición, basada en un ideal romano específico, ha sido históricamente limitadora y, en muchos casos, utilizada para justificar la opresión y la exclusión.
La propuesta de Choza se basa en un análisis crítico de esta tradición y en la identificación de una serie de «otros humanismos» que emergen a lo largo de la historia. Estos «otros humanismos» no negocian ni rechazan el humanismo, sino que lo complementan con una comprensión más amplia de lo que significa ser «humano». El autor expone que indígenas, mujeres, migrantes, homosexuales, ancianos solitarios, terroristas y creyentes fundamentalistas, y quizá muchos seres desconocidos como replicantes y clónicos, entran de lleno dentro de la definición de la esencia del hombre. Choza desmantela la idea de que la humanidad se basa en características biológicas específicas o en la pertenencia a una cultura determinada. En su lugar, enfatiza que la humanidad reside en la capacidad de sentir, de pensar, de sufrir y de aspirar a la libertad.
El libro también extiende la definición de «humano» a otros seres vivos. Choza argumenta que la dignidad de los vivientes debe ser proclamada y reconocida, incluyendo a los animales y a las plantas. Considera que, dada su familiaridad, su proximidad y el intercambio de bienes y servicios con los seres humanos, estos seres requieren, además de los humanos, la definición y proclamación de su propia dignidad. Choza no se limita a una visión utilitaria; su argumento se basa en una profunda reflexión sobre la interdependencia de todas las formas de vida. Esta ampliación del humanismo no se limita a una dimensión ética; también tiene implicaciones filosóficas y ontológicas.
El núcleo del argumento de Choza se encuentra en la insistencia en que la definición tradicional de humanismo se basa en una visión antropocéntrica, que coloca al ser humano en el centro del universo y lo considera superior a todas las demás formas de vida. Esta perspectiva, según el autor, ha sido utilizada históricamente para justificar la explotación, la dominación y la exclusión de aquellos considerados «otros» – aquellos que no cumplen con el ideal romano de «hombre». El autor subraya que una verdadera comprensión de la humanidad requiere una ampliación de los criterios, incorporando a todos los seres que comparten nuestro planeta y que, de alguna manera, contribuyen a la complejidad y la belleza del mundo.
Choza no se limita a una crítica teórica; propone una alternativa práctica que se basa en la empatía y la comprensión. Argumenta que para construir un mundo más justo y sostenible, debemos dejar de lado nuestros prejuicios y prejuicios y aceptar que todos los seres vivos tienen derecho a una vida digna. El autor presenta a una serie de ejemplos concretos que ilustran su argumento. Examina la historia de la relación entre los humanos y los animales, la relación entre los hombres y las mujeres, la importancia de los migrantes y refugiados y la necesidad de proteger los derechos de los grupos marginados.
El libro también ofrece una reflexión sobre el papel de la tecnología en este debate. Choza advierte contra la idea de que la tecnología puede resolver nuestros problemas, sostiene que la tecnología puede ser utilizada tanto para el bien como para el mal. El autor argumenta que debemos utilizar la tecnología de manera responsable y que debemos considerar su impacto en todos los seres vivos. Finalmente, el libro presenta una visión de un futuro en el que los humanos y los animales, las plantas y las tecnologías coexistan en armonía, en un mundo más justo y sostenible.
Opinión Crítica de Los Otros Humanismos
“Los Otros Humanismos” es una obra provocadora que exige una profunda revisión de nuestras concepciones sobre la humanidad. La propuesta de Choza de ampliar la definición de «humano» más allá de las limitaciones de la tradición es inteligente y necesaria. La obra se enfrenta a la cuestión fundamental del valor intrínseco de la vida, no solo de los seres humanos, sino de todos los seres vivos. La extensión de los criterios de humanidad es un esfuerzo admirable y necesario, especialmente en un mundo donde la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social amenazan la supervivencia de nuestro planeta. Sin embargo, la obra también puede ser percibida como algo abstracta y compleja, por lo que requiere de un lector dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en comprender su argumento.
A pesar de esto, la profundidad de la reflexión de Choza y la coherencia de su análisis son innegables. La obra destaca la importancia de la empatía y de la comprensión como herramientas fundamentales para construir un mundo más justo y sostenible. Si bien el concepto de “dignidad de los vivientes” puede resultar un poco cargado de idealismo, la intención detrás de esta afirmación es fundamental. Es un llamado a reconocer que somos parte de una red de interconexión, y que nuestras acciones tienen consecuencias para todos los seres vivos del planeta. Se podría recomendar una lectura complementaria que facilite la comprensión, por ejemplo, con textos que desarrollen la ética ambiental o la filosofía de la naturaleza.
