La novela se sitúa en
, que se han convertido en un caldo de cultivo para la delincuencia, la pobreza y el desengaño. Es en estos lugares, entre los restos de barcos desmantelados, donde aparece el primer cadáver: un hombre, brutalmente mutilado, un macabro espectáculo que arrastra a la ciudad hacia un nuevo y oscuro capítulo.
Este macabro hallazgo desencadena dos investigaciones paralelas, llevadas a cabo por dos personajes que representan polos opuestos:
que nos obliga a cuestionar nuestras propias ideas sobre el bien y el mal, sobre la justicia y la corrupción, y sobre la esperanza y el desengaño. Recomiendo esta novela a aquellos lectores que busquen una lectura que les haga pensar, que les genere inquietud y que les permita reflexionar sobre el futuro de la sociedad. Es una obra que se queda grabada en la memoria, y que nos invita a no cerrar los ojos ante los problemas que nos rodean. Una obra crucial para entender el presente y advertir sobre el futuro.
