El libro se estructura, en gran medida, en torno al análisis de una serie de documentos de archivo, incluyendo contratos de compraventa de vidrios, planos de edificios, y descripciones de obras de arte. A partir de esta base documental, Sanz de la Higuera reconstruye un panorama detallado de la producción y el consumo de vidrieras en Burgos durante el siglo XVII. El autor desmenuza el proceso de fabricación, desde la obtención de los materiales (cristales de Murano, vidrio español, etc.) hasta la creación de los diseños y la instalación en las edificaciones.
Un elemento central de la obra es la identificación de los diferentes tipos de vidrieras que se utilizaban: las “bidrios”, formadas por piezas individuales, y las “varillas”, creadas mediante un proceso de entrelazado de cristales. Esta diferenciación no era simplemente técnica, sino que reflejaba también la clase social del propietario. El estudio revela que la implantación de vidrieras, compuestas por múltiples piezas, no alcanzó a las categorías más pauperrimas y modestas —en una especie de “pobreza vítrea”—, salvo excepciones muy puntuales. La disponibilidad de vidrios y cristales es un aspecto singular de la cultura content y del proceso de comercialización de productos y pertrechos a finales del Antiguo Regimen.
La obra detalla la influencia de factores como la moda, la religión (especialmente el arte sacro que inspiraba muchos diseños) y las corrientes artísticas de la época, en la creación de las vidrieras. Se examinan las representaciones de santos, ángeles, escenas bíblicas, y otros motivos decorativos, y cómo estos elementos se utilizaban para transmitir mensajes religiosos y simbólicos. Además, el libro explora las técnicas de construcción de las vidrieras, como el uso de diferentes tipos de vidrio (opaco, transparente, coloreado), la aplicación de pinturas y barnices, y la elaboración de los marcos y otros elementos estructurales.
El análisis de Sanz de la Higuera no se limita a la mera descripción de las vidrieras; el autor profundiza en su significado social y económico. El libro ilustra cómo la posesión de vidrieras, especialmente de alta calidad, era un indicio de riqueza y prestigio. Los hogares más acomodados, especialmente de la aristocracia y del clero más encumbrado, pudieron aislarse de las frialdades y de los ruidos del exterior con la colocación de vidrieras, de diferentes calidades y cantidades según el propietario, en función de sus niveles de renta y de fortuna. Esto no se trataba simplemente de mejorar la iluminación; la vidriera, en este contexto, se convertía en un símbolo de poder y distinción, un reflejo del buen gusto y de la capacidad de invertir en bienes de lujo.
El estudio revela que la demanda de vidrieras fluctuaba según las circunstancias económicas y políticas. En tiempos de prosperidad, la producción y el consumo de vidrieras aumentaban, mientras que en épocas de crisis, la demanda disminuía, afectando negativamente a los vidrieros y a sus familias. La obra también destaca la importancia del papel de los vidrieros, profesionales especializados en la fabricación y la instalación de vidrieras, quienes desempeñaban un papel fundamental en la decoración de los edificios. Sanz de la Higuera muestra cómo estos artesanos, a menudo trabajaban para órdenes religiosas, nobleza y buргuesía, y cómo su oficio se transmitía de generación en generación.
La investigación del autor contiene también un extenso catálogo de las vidrieras que se encontraron en Burgos, con descripciones detalladas de sus dimensiones, sus materiales, sus diseños, y sus contextos de situación. Este catálogo, que es un verdadero tesoro para los estudiosos de la época, permite una mejor comprensión de la diversidad de estilos y técnicas utilizadas en la producción de vidrieras en Burgos durante el siglo XVII. Además, el libro examina las relaciones entre los vidrieros y otras profesiones del tiempo, como los pintores, los arquitectos y los artesanos del metal.
Opinión Crítica de Los Bidrieras Y Las Varillas: Vidrieras En Los Interiores Domesticos En El Burgos Del Setecientos
«Los Bidrios Y Las Varillas» es una obra monumental y rigurosa que representa un aporte fundamental para la historia del arte y la sociedad española del siglo XVII. La meticulosidad con la que Sanz de la Higuera ha investigado y presentado sus hallazgos, utilizando una amplia gama de fuentes documentales, es absolutamente encomiable. La obra está escrita con claridad y precisión, lo que la hace accesible tanto a los expertos como a los lectores interesados en la historia del arte. El libro es un ejemplo de la importancia de la investigación documental en la historia del arte, y un testimonio del poder de la investigación para reconstruir la historia de una época a través de objetos que a menudo han sido pasados por alto.
Sin embargo, como en cualquier obra académica, existen algunas áreas donde se podría mejorar. Por un lado, el ámbito geográfico del estudio está limitado a Burgos, lo que implica que no se puede generalizar los hallazgos a otras ciudades o regiones de España. Sería interesante que el autor profundizara en la comparación de las vidrieras de Burgos con las de otras ciudades de España, para identificar las características que las hacían únicas. Por otro lado, aunque el libro proporciona un examen exhaustivo de los aspectos técnicos y estéticos de las vidrieras, podría beneficiarse de un análisis más profundo de su significado simbólico y religioso.
En conclusión, «Los Bidrios Y Las Varillas» es una obra imprescindible para cualquier persona interesada en la historia del arte, la historia social y la historia de la arquitectura en España. El libro es una contribución fundamental que ha revelado la importancia de las vidrieras como objeto de estudio histórico, y que sigue siendo una obras de referencia para los estudiosos del templo. Se recomienda encarecidamente su lectura a cualquier lector profesional o amateur.
