La novela se estructura de manera radical: empieza con la muerte de Marcelo Chiriboga en su cama, con una detallada descripción del ambiente y de las últimas palabras del escritor, que sugieren un conocimiento profundo y una resignación amarga. Desde ese punto de partida, la narrativa se retrocede, reconstruyendo la vida de Chiriboga a partir de recuerdos, diarios, cartas y conversaciones, presentando al lector a un joven Marcelo, nacido en Riobamba, Ecuador, donde se desarrolla su infancia marcada por la tradición y el conflicto social. La novela nos revela su temprana fascinación por la literatura, su deseo de escapar de las limitaciones de su entorno, y su inicial rebelión contra las convenciones sociales. Se describe su traslado a Quito, donde estudia en la universidad, y su transformación personal que se manifiesta en el cambio de su nombre, una transfiguración simbólica que refleja su ambición de reinventarse a sí mismo y de crear una nueva identidad.
La narrativa explora el surgimiento de su conciencia política y artística, mostrando su profunda admiración por autores como Paul Auster, y su búsqueda de un lenguaje propio, uno que fuera capaz de capturar la esencia de la “vida tropical” que lo rodeaba. Se describe su incursión en el mundo del periodismo, su experiencia como corresponsal en el extranjero, y su desarrollo como escritor. Un elemento clave de la novela es la figura de su agente literaria, una sombra enigmática, que se asemeja a una “superagente catalana” (en alusión a Carmen Balcells, agente de muchos autores importantes), una figura que ayudó a crear el mito alrededor de Chiriboga, impulsando su carrera hacia el éxito internacional. El libro documenta su preparación para su debut, el énfasis en su estilo peculiar, su reacción ante la crítica y su intento de conectar con el lector.
La novela luego detalla su ascenso a la fama, su premiación del Premio Cervantes, su éxito en la traducción a varios idiomas, y su establecimiento en París, donde vivió una vida bohemia, rodada alrededor del alcohol y del arte. El libro profundiza en el aspecto más personal y a veces oscuro de su vida, relatando sus excesos, sus amores, sus desilusiones y sus “polimorfismos amorosos”, su capacidad para enamorarse de mujeres de diferentes edades y culturas. Una de las relaciones más emblemáticas y descritas en la novela es la experiencia con la actriz norteamericana Jean Seberg, un enamoramiento apasionado, turbulento y profundamente introspectivo que refleja la búsqueda de Chiriboga por autenticidad y conexión emocional. La novela, a través de este relato, explora la idea del amor como un poder transformador y una fuente constante de conflicto y de crecimiento personal.
La reconstrucción de la vida de Chiriboga no es lineal. Cornejo Menacho utiliza técnicas narrativas fragmentadas, intercalando recuerdos, diarios, cartas, conversaciones y narraciones de terceros. Esta estructura fragmentada refleja la naturaleza irreflexiva de la memoria humana, que es sucia, incompleta y a menudo distorsionada. A través de estos fragmentos, el lector tiene que reconstruir la imagen completa de Chiriboga, y para ello, debe interpretar las conexiones entre los diferentes trozos de información. La novela sugiere que la verdad no es un concepto fijo o estable, sino que es una construcción temporal que cambia en función del punto de vista del narrador.
La novela también explora la relación entre Chiriboga y el poder de la literatura. A través de sus escritos, Chiriboga busca comprender el mundo que lo rodea, pero también busca escapar de la realidad. Su literatura es al tiempo que una reflejo de la realidad, y una huida de ella. La novela muestra cómo Chiriboga utiliza la literatura como una herramienta para construir su identidad, y como una forma de confrontar su propia mortalidad. Además, el libro examina la influencia de la tecnología en la vida del escritor, especialmente su relación con la computadora y el internet. La computadora se convierte en un objeto fundamental en su vida, permitiéndole crear sus libros y mantener el contacto con el mundo externo.
El libro no se limita a reconstruir la vida de Chiriboga como escritor, también explora su vida como ciudadano del mundo. La novela muestra su interés por la política y la sociedad, su preocupación por los problemas sociales y su deseo de cambiar el mundo. Aunque Chiriboga nunca se convirtió en un activista político, su literatura estuvo siempre marcada por su compromiso social. La novela presenta al escritor como una figura ambivalente, un hombre que se enfrascó en la búsqueda de la verdad, que se debatió con sus propios dilemas, y que intentó utilizar su poder para inspirar a otros.
Opinión Crítica de Las Segundas Criaturas: Un Testimonio de la Ambición y el Dolor
“Las Segundas Criaturas” es una obra maestra de la ficción contemporánea. Diego Cornejo Menacho logra una narrativa ingeniosa y conmovedora, que nos permite entender la complejidad de un hombre extraordinario. El libro se distingue por su riguroso investigación, por su capacidad para reconstruir el pasado con precisión y por su capacidad para evocar la atmósfera de los diferentes períodos de la vida de Chiriboga. Sin embargo, la novela no es simplemente un retrato biográfico, sino que también es una reflexión sobre la naturaleza del arte, la memoria y el tiempo.
La narrativa es altamente estética, con un estilo de escritura elegante y poético. Menacho utiliza un lenguaje rico en imágenes y metáforas, que nos permite experimentar la vida de Chiriboga de una forma profunda y emotiva. La novela está llena de momentos de intensidad emocional, que nos hacen reflexionar sobre nuestra propia vida y sobre las relaciones humanas. No obstante, la obra también exige al lector una activa participación en la narración, debido a su estructura fragmentada y a la necesidad de reconstruir la imagen completa de Chiriboga. Recomendación: este es un libro para leer con paciencia y dedicación, pero la recompensa es una experiencia literaria inolvidable.
: Un Retrato que Resuena
“Las Segundas Criaturas” es un libro que debe ser leído para entender el significado del arte latinoamericano del siglo XXI. La obra de Cornejo Menacho es un testimonio de la ambición, el dolor y la creatividad de un hombre que pretendió dejarle un legado a la humanidad. Es un libro que nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida, sobre nuestras relaciones y sobre el significado de la vida. Más allá de la vida de Marcelo Chiriboga, «Las Segundas Criaturas» es una reflexión sobre el poder de la memoria, el impacto de la historia y, en última instancia, sobre la búsqueda del «yo» en el laberinto del tiempo.


