La historia nos presenta a una niña, cuyo nombre no se revela hasta el final, y a un mundo extraordinario donde las leyes de la física parecen más bien sugerencias. El protagonista es un personaje enigmático, cuya presencia es tan constante como etérea, y que, junto con la niña, se embarca en un viaje cargado de simbolismo. Este viaje está marcado por la compañía de un
que impregna la historia es sincera y conmovedora, y nos hace reflexionar sobre la pérdida, el dolor y la búsqueda de sentido en la vida. La autora utiliza el simbolismo de manera magistral, transformando elementos aparentemente cotidianos en símbolos poderosos que enriquecen la trama. La combinación de la narración onírica con la voz de la niña crea una atmósfera única y fascinante, que nos sumerge en un mundo de creencias y deseos.
Sin embargo, la novela no está exenta de algunas debilidades. El ritmo de la narración es a veces lento, lo que puede resultar tedioso para algunos lectores. Además, la resolución del conflicto principal es un poco abrupta y poco convincente. No obstante, estas pequeñas deficiencias no disminuyen en absoluto el valor de la obra. «Las Palabras Que Se Llevo El Viento» es una novela que merece ser leída, no solo por su belleza literaria, sino también por su capacidad para inspirar y transformar. Recomendada a lectores que aprecien la narrativa poética y los cuentos que invitan a la introspección.

