Ruth está en una encrucijada. Llevando meses sufriendo los efectos de una psicosis postparto, ha sido atormentada por voces que la acosan y la convencen de que la rodean. Su marido, Giles, intenta apoyarla, pero la policía considera que sufre de alucinaciones y que su comportamiento se ha vuelto peligrosamente inestable. La tensión es palpable, especialmente cuando, una noche, escucha un grito proveniente de la gasolinera local. La policía, escéptica, la tacha de estar imaginando cosas, ofreciéndole ayuda, pero Ruth se siente más confundida que nunca. ¿Es realmente real el grito, o es otra manifestación de su enfermedad? La sensación de no poder confiar en nadie, ni siquiera en sí misma, se intensifica, llevándola a cuestionar cada aspecto de su vida y las personas que la rodean. La presencia de un nuevo vecino, Daniel, parece intensificar esta paranoia, aunque su comportamiento es, al principio, amable y comprensivo.
La trama se complica cuando la desaparición de una joven llamada Clara, la hija del encargado de la gasolinera, añade una capa de misterio. Clara, que vivía en una casa abandonada cerca de la gasolinera, desaparece sin dejar rastro y se empieza a sospechar que está relacionada con Ruth, Daniel y el oscuro pasado de la gasolinera. A medida que Ruth investiga por su cuenta, descubre secretos inquietantes sobre la historia de la zona, con rumores de que la gasolinera está involucrada en actividades ilegales. La novela juega con la idea de que la realidad es una construcción subjetiva y que, a veces, la verdad se esconde bajo una capa de mentiras y engaños. La narración se vuelve cada vez más inquietante a medida que se revela que hay más de una «chica oculta» en la historia y que Ruth podría ser una de ellas.
La investigación de Ruth se convierte en una carrera contra el tiempo para descubrir la verdad detrás de la desaparición de Clara y, al mismo tiempo, para protegerse a sí misma y a Giles de las posibles amenazas que se ciernen sobre ellos. Su paranoia, alimentada por las voces y las alucinaciones, la lleva a tomar decisiones cuestionables y a desconfiar de todos, incluso de Daniel, quien se muestra cada vez más protector con ella. La tensión aumenta a medida que Ruth se adentra en un laberinto de secretos y mentiras, descubriendo que la gasolinera y sus antiguos propietarios están envueltos en un oscuro negocio que ha afectado a muchas vidas.
Ruth empieza a sospechar que Daniel, a quien inicialmente había visto como una figura de apoyo, está ocultando algo. Las acciones de Daniel, que parece saber más de lo que dice, y la aparición de un antiguo propietario de la gasolinera, obsesionado con la desaparición de Clara, alimentan sus sospechas. La novela utiliza hábilmente el suspense, presentando pistas falsas y giros inesperados que mantienen al lector en vilo. La trama se vuelve cada vez más compleja, y la línea entre la realidad y la alucinación se difumina aún más. Finalmente, se revela que Daniel está trabajando para alguien que busca desenterrar secretos sobre la historia de la gasolinera, y que Ruth, al cuestionar la verdad, se ha convertido en un objetivo.
Si disfrutas de las novelas de suspense psicológico que te mantienen en vilo, como «La mujer en la ventana» de Gillian Flynn o «Perdida» de Gillian Flynn, te encantará «Las Chicas Ocultas». Esta novela es una lectura imprescindible para aquellos que aprecian una historia bien escrita, con personajes complejos y una trama llena de giros inesperados. Además, es una novela que te hará cuestionar todo lo que crees saber, y que te dejará pensando en ella mucho tiempo después de haber terminado de leerla. «Las chicas ocultas» es una obra que merece ser leída y recomendada a todos los amantes del buen suspense.
