Este artículo analiza la obra «La Pragmática De La Imputación Penal» de Hesbert Benavente Chorres, publicada por Editor Jm Bosch, una obra que propone una reorientación fundamental en la comprensión del sistema penal. La obra se centra en el principio de imputación como núcleo central, argumentando que este no debe ser entendido únicamente como la formalización de la acusación, sino como la base para la investigación y, por extensión, para la aplicación de la justicia penal. Benavente Chorres presenta un modelo de derecho penal basado en la evidencia y la ciencia, alejándose de las interpretaciones tradicionales que a menudo se basan en la mera presencia de elementos subjetivos. La obra, por tanto, busca unificar el Derecho Penal y el proceso penal, proporcionando un marco de análisis más riguroso y objetivo.
La relevancia de “La Pragmática De La Imputación Penal” reside en su actualización a las realidades del mundo jurídico moderno, donde el papel de la ciencia forense y la evidencia científica es cada vez más crucial. En un contexto donde la confianza pública en el sistema judicial está siendo cuestionada, la insistencia del autor en la importancia de la “lectura” de los hechos a través de disciplinas científicas representa un intento de fortalecer la base objetiva del proceso penal, asegurando así una mayor legitimidad y eficacia del sistema. La obra es una invitación a repensar la imputación como el motor del proceso penal, y no simplemente como un acto formal.
El corazón de la obra reside en su argumento central: que la imputación penal debe entenderse no como una mera acusación, sino como la construcción de un «cuadro fáctico» basado en la evidencia. Benavente Chorres establece un modelo imputativo que se basa en la formalización de la investigación, a partir del cual se levanta la acusación. Esta etapa no es el punto de partida, sino el resultado de un análisis exhaustivo de las pruebas disponibles, incluyendo, crucialmente, la información obtenida a través de las ciencias forenses. El autor critica la excesiva dependencia en la “psicología del testimonio, ” argumentando que la lectura de los hechos a través de la ciencia ofrece un nivel de certeza y objetividad que la mera evaluación de la credibilidad de un testigo no puede garantizar. El modelo se formaliza a través de la legislación comparada, tomando ejemplos concretos como el artículo 228 del Código Procesal Penal Mexicano, el 276 de la ley panameña o el 321.2 del Código Procesal Penal Peruano, para ilustrar la exigencia de una lectura científica y criminalística de los hechos, enfatizando que esto es “la exigencia apropiada.” Este enfoque implica una inversión considerable en la investigación forense, buscando la reconstrucción precisa de los eventos y la identificación de las pruebas que los sustenten.
El autor defiende que la imputación no se limita a la identificación de un “delito” en el sentido semántico tradicional, sino que implica una revisión de las reglas de imputación objetiva y subjetiva, así como la comprensión de las categorías de la teoría del delito. Esta reorientación del concepto de imputación permite una mayor precisión y objetividad en la aplicación de la justicia penal. No se trata simplemente de acusar a alguien de haber cometido un delito, sino de establecer de manera clara y concisa el cuadro de hechos que lo justifica, lo que facilita la correcta definición del delito y la determinación de las consecuencias jurídicas. Además, la obra considera las consecuencias accesorias de las personas jurídicas en relación con la imputación, demostrando que se puede aplicar el marco legal a organizaciones y empresas, contribuyendo así a la prevención del delito y la protección del bien jurídico.
Benavente Chorres presenta una argumentación compleja y detallada, que busca transformar la forma en que se aborda el proceso penal. El autor enfatiza que la imputación es la herramienta fundamental para el funcionamiento del sistema penal, y que su correcta aplicación requiere de un enfoque basado en la evidencia y la ciencia. Este enfoque implica una inversión en la investigación forense, con el objetivo de obtener una comprensión precisa de los hechos y de las circunstancias que los rodean. No se trata de una mera formalidad, sino de un proceso activo y dinámico, que implica la recopilación y el análisis de pruebas, la interrogación de testigos y la evaluación de la evidencia. El autor busca desvincular la imputación del mero “delito” o la “acusación”, buscando un cuadro fáctico construido a través de la ciencia.
La obra aborda las consecuencias de la imputación, considerando no solo la sanción, sino también la reparación del daño y las responsabilidades de las personas jurídicas. Esta perspectiva amplía el alcance de la justicia penal, incorporando elementos que antes se consideraban marginales o accesorios. Se destaca la importancia de la audiencia inicial regulada en codificaciones como la mexicana, y se enfatiza que la imputación es el puente que facilita el diálogo entre el Derecho penal y el proceso penal, permitiendo una aplicación más justa y eficiente de la ley. Finalmente, el libro busca promover una “pragmática (no en su sentido semántico), sino forense, de la imputación, ” un enfoque que prioriza la ciencia y la evidencia sobre la mera especulación o la credibilidad de los testigos.
Opinión Crítica de La Pragmática De La Imputación Penal: con crítica y recomendaciones.
La obra de Hesbert Benavente Chorres constituye un valioso y necesario aporte al debate sobre el sistema penal. Su crítica a la excesiva dependencia en la psicología del testimonio y su énfasis en el papel de las ciencias forenses son puntos de vista que deben ser tomados en serio por los operadores del derecho. La insistencia en la formalización de la investigación, a partir del cual se levanta la acusación, es un elemento clave para asegurar una mayor objetividad y transparencia en el proceso penal. Sin embargo, la obra presenta ciertos desafíos que deben ser considerados. Un punto de crítica reside en la posible excesiva formalización del proceso, que podría llevar a un análisis demasiado técnico y deshumanizado de los casos. Es importante encontrar un equilibrio entre la aplicación de la ciencia y el respeto a los derechos fundamentales del acusado.
En términos de recomendaciones, sería beneficioso que la obra se complementara con ejemplos más concretos de cómo se aplica el modelo imputativo en diferentes tipos de delitos. Además, sería útil explorar las implicaciones de la “pragmática forense” de la imputación en el contexto de la legislación internacional de derechos humanos. También sería relevante una discusión más profunda sobre los desafíos éticos y prácticos que plantea la aplicación de la ciencia forense en el proceso penal. “La Pragmática De La Imputación Penal” es una obra que invita a repensar el sistema penal, y que merece ser leída y debatida por todos aquellos que se preocupan por la justicia y la seguridad jurídica.

