El proyecto se centra en un sector específico de la necrópolis de Les Casetes, excavado con un detallado nivel de precisión. Este sector, denominado «Sector Jovada», incluye un total de 108 tumbas y 9 depósitos funerarios que abarcan un período de tiempo asombrosamente amplio, desde la Edad del Bronce Final, con restos que sugieren influencias protohitóricas (algo poco común en la Península Ibérica y que evidencia el alcance de las redes comerciales y culturales de la época), hasta el período romano. La ubicación estratégica de esta necrópolis, situada en el litoral de la Contestania, una región geográfica clave en la historia de la Península Ibérica, la convierte en un lugar de particular interés para el estudio de las relaciones comerciales, políticas y culturales entre la Ibérica y el Mediterráneo. El análisis exhaustivo de cada tumba, incluyendo los restos esqueléticos, los objetos sepulcrales y los contextos asociados, ha permitido a Grau Mira reconstruir con notable detalle las prácticas funerarias y las creencias religiosas de las personas enterradas. La riqueza del material recuperado es incomparable, presentando una enorme cantidad de cerámica, herramientas, objetos de metal, joyería y, sobre todo, una extensa colección de epitafios y inscripciones, muchos de ellos de origen romano, que aportan información crucial sobre las identidades, los oficios y los estatus sociales de los individuos enterrados.
La organización del estudio se basa en una estratigrafía precisa, lo que permite a Grau Mira establecer una cronología rigurosa de las tumbas y relacionarlas con los cambios sociales y políticos que se produjeron en la región. La investigación se centra en los patrones de enterramiento, las técnicas de inhumación y la distribución de los objetos sepulcrales, buscando identificar las diferentes etapas del desarrollo de la necrópolis. Particularmente interesante es el análisis de los depósitos, que parecen haber sido utilizados para enterrar objetos de valor o para marcar lugares de culto. Estos depósitos, a menudo asociados a tumbas, ofrecen una visión más allá de las prácticas funerarias tradicionales, revelando aspectos de la religión y las creencias populares. Además, el autor presta especial atención a la iconografía de los objetos sepulcrales, buscando identificar los símbolos y las representaciones que eran utilizados para honrar a los difuntos y para asegurar su paso al más allá. La presencia de figuras religiosas, animales y símbolos abstractos en los objetos sepulcrales sugiere que la religión jugó un papel importante en las prácticas funerarias, y que los individuos buscaban protegerse de los peligros del inframundo. El análisis de las inscripciones es una pieza clave, ya que muchas de ellas nos permiten conocer los nombres, las profesiones y, en algunos casos, las vidas de los individuos enterrados.
El estudio de las tumbas revela patrones de enterramiento complejos que evolucionan con el tiempo. Inicialmente, durante la fase protohitórica, se observan enterramientos más simples, con una disposición horizontal del cuerpo y una escasa cantidad de objetos sepulcrales. A medida que avanza el período romano, los enterramientos se vuelven más elaborados, con una disposición vertical del cuerpo, la utilización de sarcófagos y la inclusión de una mayor cantidad de objetos sepulcrales. Esto se puede relacionar con la influencia de las costumbres funerarias romanas, que se fueron extendiendo por la Península Ibérica a medida que Roma ejerció su dominio. La estratigrafía de las tumbas permite a Grau Mira establecer una secuencia cronológica precisa de los enterramientos, que refleja los cambios sociales y políticos que se produjeron en la región. La distribución de los objetos sepulcrales dentro de las tumbas también es un factor importante, ya que puede indicar el estatus social y el nivel de riqueza de los individuos enterrados. Algunas tumbas contienen objetos de gran valor, como joyas, monedas y cerámica fina, mientras que otras contienen objetos más modestos, como herramientas y utensilios de uso diario. El análisis de los restos esqueléticos proporciona información sobre la salud, la dieta y las enfermedades de los individuos enterrados. La presencia de huesos rotos y deformidades óseas sugiere que los individuos sufrieron traumas y enfermedades, mientras que la presencia de ciertos huesos indica que consumían alimentos ricos en calcio.
La obra destaca por su enfoque en la construcción del espacio funerario, mostrando cómo los individuos utilizaban y modificaban los espacios funerarios para crear un ambiente propicio para el culto a los muertos. Las tumbas no eran simplemente lugares de enterramiento, sino también centros de culto y memoria. Los individuos añadían nuevas tumbas, decoraban las tumbas existentes y realizaban rituales funerarios en ellas. El estudio de los s asociados a las tumbas proporciona información valiosa sobre la organización social y la estructura del poder en la necrópolis. La distribución de las tumbas, la presencia de estructuras arquitectónicas y la asociación de tumbas con edificios religiosos sugieren que la necrópolis era un importante centro religioso y administrativo. El autor también analiza el papel de la memoria en la construcción del espacio funerario. Los individuos creaban un sentido de identidad colectiva a través de la memoria de sus antepasados. Los epitafios y las inscripciones en las tumbas eran utilizados para honrar a los difuntos y para recordar su vida y sus logros. El estudio de los epitafios y las inscripciones proporciona información valiosa sobre las creencias y los valores de la sociedad.
Opinión Crítica de La Necrópolis Protohitórica Y Romana De Les Casetes-Sector Jovada (La Vila Joiosa, Alacant: Espacios, Prácticas Y Rituales Funerarios En El Litoral De La Contestania (Ss.vii A.n.e.-V D.n.e.)
El libro de Ignasi Grau Mira es, en su conjunto, una obra sumamente valiosa y bien documentada. La metodología de la investigación es rigurosa y el análisis de los hallazgos arqueológicos está cuidadosamente elaborado. Sin embargo, el libro podría beneficiarse de un mayor análisis comparativo con otros sitios arqueológicos de la región y del Mediterráneo, lo que podría ayudar a contextualizar los hallazones de Les Casetes dentro de una perspectiva más amplia. Además, el autor podría haber profundizado en el análisis de los objetos de metal, que representan una parte significativa del material recuperado, ofreciendo una mayor información sobre las técnicas de producción, los materiales utilizados y las redes comerciales que existían en la época. Sería valioso tener un mapa detallado de la necrópolis, mostrando la ubicación de las tumbas y las estructuras arquitectónicas asociadas, lo que facilitaría la comprensión de la organización espacial de la necrópolis. Si bien la obra está escrita de manera clara y accesible para un público general, podría ser más beneficioso incluir un glosario de términos arqueológicos y religiosos que puedan resultar desconocidos para los lectores no especializados.
A pesar de estas pequeñas críticas, el libro de Grau Mira es una contribución esencial al conocimiento de la arqueología ibérica y romana. La investigación ofrece una visión fascinante de la vida y las creencias de las personas que habitaban la región de la Contestania en los siglos VII a.C. – V d.C. Es un testimonio del poder de la arqueología para revelar la historia de la humanidad, y una invitación a reflexionar sobre la importancia del ritual, la memoria y el duelo. El libro representa un importante paso adelante en el estudio de la cultura funeraria en la Península Ibérica, revelando la complejidad de las prácticas funerarias que se desarrollaron a lo largo del tiempo y en diferentes contextos culturales. Se recomienda este libro a estudiantes, profesionales y cualquier persona interesada en la historia antigua, la arqueología y la antropología. Es una obra imprescindible para comprender la riqueza y la diversidad de las sociedades que habitaron la Península Ibérica en los tiempos antiguos.
