La novela se centra en el teniente de caballería Julius Trotta, un hombre nacido en el exilio de la guerra y, aparentemente, destinado a una vida de silencio y desengaño. La historia comienza en 1859, durante la batalla de Solferino, donde Trotta, de origen esloveno, salva la vida del emperador Francisco José. Este acto heroico lo eleva, lo condeona y lo ennoblece, y, a lo largo de los años, su nombre se convierte en una leyenda dentro de los
y la
a la burocracia, la corrupción y la deshumanización de la sociedad imperial. A través de la figura de Trotta, Roth nos muestra que la desilusión y la pérdida de valores pueden tener consecuencias devastadoras, no solo para el individuo, sino para toda una sociedad. La novela, además, es una previsión lúcida y perturbadora de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que se desarrolló como resultado de la decadencia y la desilusión que se habían instalado en Europa.
Roth no busca la aprobación del lector; nos presenta la realidad tal como es, con sus contradicciones, sus miserias y sus ilusiones. La novela es una obra que nos hace reflexionar sobre nuestra propia existencia, sobre nuestro pasado y sobre nuestro futuro. “La Marcha Radetzky” es, en definitiva, una novela que nos conmueve y nos asombra, una obra que permanecerá en nuestra memoria mucho tiempo después de haberla terminado de leer. Nadine Gordimer la considera «una obra maestra» y esta opinión es más que merecida.
