La obra de Terradas Saborit se estructura en torno a la conceptualización y el análisis exhaustivo del “ordenamiento vindicatorio”. El autor argumenta que este no es simplemente un precursor del derecho, ni una fase de transición hacia él, sino un sistema jurídico complejo y autónomo, inherentemente ligado a la ética y profundamente arraigado en la cultura y las costumbres de las sociedades antiguas. El libro, en un primer bloque, expone los
. Este enfoque ha tenido un impacto significativo en la historiografía jurídica, y ha abierto nuevas perspectivas para el estudio de las raíces del derecho.
La obra se estructura en torno a la demostración de que el concepto de «ordenamiento vindicatorio» es un sistema jurídico que cumple con criterios de
en la formación de los sistemas jurídicos. El autor muestra que las prácticas judiciales antiguas estaban profundamente arraigadas en las costumbres, las creencias y las relaciones sociales de las comunidades que las practicaban. El autor analiza, por ejemplo, el papel de la relación de parentesco como un mecanismo de control social, o el significado de la “publicidad” de la ofensa como un mecanismo de control social. Además, el autor examina la función de los “sacerdotes” y otros líderes religiosos como mediadores y árbitros, y la influencia de la religión en la concepción de la justicia. Este enfoque ayuda a comprender por qué las prácticas judiciales antiguas podían ser tan diferentes de los sistemas jurídicos modernos, y por qué eran tan adaptadas a las necesidades y las características de las sociedades que las practicaban.
Por último, Terradas Saborit enfatiza que el estudio del ordenamiento vindicatorio nos ofrece una valiosa lección sobre la naturaleza de la justicia y la importancia de la reparación como mecanismo para la resolución de conflictos. A pesar de que los sistemas jurídicos modernos se basan en la aplicación de normas abstractas y la búsqueda de la «verdad» como criterio de justicia, Terradas Saborit nos recuerda que la justicia también puede ser entendida como una cuestión de relaciones personales y de responsabilidad. La obra es, por lo tanto, una invitación a reflexionar sobre las bases de nuestra propia concepción de la justicia, y a buscar formas más humanas y efectivas de resolver conflictos.
Opinión Crítica de La Justicia Mas Antigua: Teoría y Cultura del Ordenamiento Vindi Catorio
La obra de Ignasi Terradas Saborit es un logro considerable en el campo de la historiografía jurídica, que ha tenido un impacto significativo en el debate académico. Sin embargo, a pesar de sus fortalezas, la obra no está exenta de algunas limitaciones. En primer lugar, aunque el autor hace un excelente trabajo al desmontar la idea de que las primeras formas de organización jurídica se basaban únicamente en la aplicación de normas abstractas, podría argumentarse que el énfasis en la «autonomía» del ordenamiento vindicatorio es, en cierto modo, excesivo. Si bien es cierto que estas sociedades no contaban con un Estado de Derecho formal, es probable que las prácticas jurídicas antiguas estuvieran, en parte, influenciadas por las normas y las instituciones de los Estados más poderosos de la época. Es importante reconocer esta influencia, y explorar las formas en que se produjo la transición de los sistemas jurídicos tradicionales a los sistemas jurídicos formales.
Además, el autor podría haber profundizado más en el análisis de las diferencias entre los sistemas jurídicos vindicatorios y los sistemas jurídicos de otras culturas antiguas, como la griega o la romana. Aunque el autor hace un buen trabajo al describir las características generales del ordenamiento vindicatorio, el análisis comparativo podría haber proporcionado una mayor comprensión de la diversidad de respuestas humanas a la violencia y la injusticia. A pesar de esto, la obra de Terradas Saborit ofrece una visión innovadora y provocadora de la historia del derecho, que desafía las concepciones tradicionales y abre nuevas vías de investigación. La robustez de su argumentación y la claridad de su exposición lo convierten en un libro imprescindible para cualquier persona interesada en el estudio de las raíces del derecho y la naturaleza de la justicia.
En cuanto a las recomendaciones, sería beneficioso que el autor explorara con mayor detalle la relación entre los sistemas jurídicos vindicatorios y el desarrollo de la religión, particularmente en las sociedades medievales. Aunque el autor reconoce la influencia de la religión, podría haber examinado con mayor profundidad los roles de los sacerdotes y otros líderes religiosos como mediadores, árbitros y defensores de la justicia. Además, sería interesante que el autor desarrollara un análisis más crítico de las evidencias arqueológicas y etnográficas que sustentan su tesis. Aunque el autor se basa en una amplia gama de fuentes, podría haber fortalecido su argumento apoyándose en datos más concretos. La Justicia Mas Antigua es un libro fundamental que ofrece una perspectiva valiosa sobre la historia del derecho, y que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la justicia y la necesidad de reparar las injusticias.

